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Hoteles en Bruselas: Radisson Blu Royal Hotel

Mi alojamiento en Bruselas durante el blogtrip #Bruselasgirly fue en el Radisson Blu Royal Hotel. Te invito a descubrir su interior, sus puntos fuertes y también los débiles que por alguna extraña razón, forman parte de la misma moneda.

Radisson Blu Royal Hotel Brussels

Hotel Radisson Blu Royal de Bruselas

Lo que más destacaría del Radisson de Bruselas es su ubicación, el hotel se encuentra a 6 minutos caminando de la Grand Place; su situación es inmejorable. La distancia es suficiente para estar cerca y no sufrir el ruido y el alboroto de uno de los lugares más visitados de la capital belga. El edificio destaca por la luz interior que entra de una gran claraboya que es ¡espectacular!. Y por toda la decoración que recuerdan a los edificios de Gotham City. Si te hospedas alguna vez, fíjate en los detalles.

Atrium Lounge del Radisson Blu Royal

El patio interior, conocido con el nombre de Atrium Lounge, además de distribuir luz natural a las habitaciones interiores de sus siete plantas, ofrece la posibilidad de disfrutar de varios espacios. Junto a la recepción varios rincones bellamente decorados están disponibles para utilizar los servicios del bar o contemplar un trozo de muralla románica del siglo XII que se encontraron cuando construían el hotel. Lo mismo que lo hace espectacular es, curiosamente, lo que produce el único inconveniente que le encontré.

Habitación del Radisson Blu Royal Hotel de Bruselas
Las habitaciones más pequeñas tienen 26 m2, suficiente para instalar un baño amplio, una mesa de trabajo, varios asientos, una pantalla de televisión de grandes dimensiones y camas enormes. Hay 4 estilos de habitación, pero todos apuestan por el confort y los amenities (es el único hotel que me ha ofrecido un gin tonic gratuito en la habitación listo para tomar).


El Restaurante Sea Grill ubicado en el hotel fue galardonado con 2 estrellas por la prestigiosa guía francesa de restaurantes Gault Millau, que se basa exclusivamente en la calidad de la comida. Berros con hierbas frescas, tartar de ostras, atún rojo, langosta, filete de anguila ahumada o caldo de coco, son algunos de los platos que se sirven en este exclusivo restaurante de Bruselas. Disponen de menú diario a partir de 65 €.

Desayuno en el Radisson Blu Royal Hotel de Bruselas

Lo que menos me gustó fue oír desde la habitación el ruido de la gente que disfrutaba de los bares del patio interior, quizás el gin tonic fuera para dormir, pero no estaría mal repasar la insonorización de algunas habitaciones. Lo más simpático de este hotel es su barra del desayuno imitando un suelo de césped y lo más encantador son los detalles de grandes piezas de madera que se pueden encontrar en sus salas, ya sea en forma de lámpara, puf o forrando una pared. Los ascensores y los toques Art Nouveau son una pasada.

Más información: Dirección: 47 Rue du Fossé-aux-Loups, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0) 2 219 28 28. Disponen de Wi-Fi gratuito. Transporte: La parada de metro más cercana es De Brouckère. Web: Radisson Blu Royal Hotel.

El contenido generado durante mi estancia se puede consultar con el hashtag #Bruselasgirly. Agradecer a la desaparecida Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia que eligiera mi post Escapada completa a Bruselas como uno de los textos ganadores de su concurso.

Te dejo una lista de restaurantes en Bruselas donde podrás disfrutar de la gastronomía belga.




De ruta por los cómics de Bruselas: callejeando entre viñetas

Una de las maneras más simpáticas de recorrer Bruselas es haciendo una ruta por los muros y paredes de la ciudad que exhiben algún fresco relacionado con los cómics y sus personajes. Desde hace dos décadas la capital de Bélgica ha sabido dotar de vida aquellas paredes feas y en desuso que habitualmente se encuentran en las ciudades. Existe medio centenar de cómics que esperan ser descubiertos a la vuelta de una esquina por aquellos que visitan Bruselas o prefieren ser contemplados mientras tomas una cerveza en alguna de las plazas bruselenses.

Así que hoy te invito a conocer algunos de estas paredes dibujadas en una ruta por los cómics de Bruselas que además no se alejan demasiado de las visitas imprescindibles de la capital belga.

Muy cerca de la Grand Place encontrarás estas pinturas

Victor Sackville es un cómic del belga Francis Carin donde su protagonista, un espía inglés, se encarga de tenernos en vilo durante sus aventuras en plena Primera Guerra Mundial por varios países europeos. Dirección: Rue Marché-au-Charbon 60.

Broussaille es el personaje del cómic de Frank . El protagonista es un adolescente pelirrojo que demuestra un especial interés por los animales y la naturaleza. Durante sus historias va acercándose a la edad adulta acompañado por la nada protagonista femenina Catherine; una chica poco convencional. Dirección: Rue Marché-au-Charbon.

Muy cerca del Manneken Pis encontrarás estas pinturas

Olivier Rameau es el personaje del cómic del mismo nombre dibujado por Dany. Hallucinaville es el mundo de fantasía donde ocurren las ingeniosas aventuras del joven Olivier y la hermosa Colombe Tiredaile; la protagonista femenina. Dirección: Rue du Chêne.

Tintín; el famoso héroe del cómic creado por Hergé, y que se alza como uno de los personajes indiscutibles de los cómics belgas, también tiene un fresco en Bruselas que homenajea al célebre reportero. Dirección: Rue de l'Etuve.

Muy cerca de la Iglesia de Santa Catalina y el Mercado de Saint-Géry están estas pinturas

Cubitus es el personaje del cómic creado por Dupa. Un simpático perro blanco con exceso de peso que adora comer y dormir. Sus enormes proporciones no le impiden comportarse como un ser humano. En la viñeta representada está haciendo de Manneken Pis; la Fuente más famosa de Bruselas. Dirección: Rue de Flandre.

Néron es el personaje del cómic de Marc Sleen que con un lenguaje satírico se hace eco de las noticias del día y de los políticos. Un hombre desempleado que tiene un hijo prodigio y una esposa que con facilidad acaba horneando galletas al final de cada historia. Dirección: Place Saint-Géry.

Muy cerca del Rastro de Les Marolles encontrarás estas pinturas

Spirou es el personaje del cómic “Spirou y Fantasio” obra de Robert Velter y que desde su creación a ido tomando vida a través de las manos de varios dibujantes. Spirou es un avispado botones con una ardilla como mascota y que a lo largo del tiempo ha visto como otros personajes como Marsupilami se volvían igual de protagonistas que él. Dirección: Rue Notre-Dame de Grâce.

Blondin et Cirage son los personajes de un cómic de Jijé. Un chico rubio casi albino y un chico negro, que acaba siempre resolviendo los problemas, en los que se meten los dos. Dirección: Rue des Capucins 15.


Quick et Flupke son los dos personajes golfillos del cómic de Hergé que siempre acaban metiéndose en problemas o que tienen loco al pobre Vertommen; un policía conocido con el nombre de Agente 15, muy al estilo de los conocidos Dupond et Dupont. Dirección: Rue Haute 195.


Si te gusta el mundo del cómic, en Bruselas se encuentra el Musée de la Bande Dessinée (Museo del Cómic) situado en los Grandes Almacenes Waucquez diseñados por Victor Horta, la Maison de la BD (Casa del Cómic), el Museo Hergé y la Fête de la BD (Festival del Cómic) que se celebra anualmente en el mes de septiembre.

Agradecer a la compañía Brussels Airlines y a la desaparecida Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia el haber hecho posible este viaje que me llevó de nuevo a recorrer la capital belga. Toda la información y fotografías generadas sobre Bruselas durante el viaje, puede consultarse en Redes Sociales a través del hashtag #Bruselasgirly.

Recorrido gastronómico por Bruselas

Si estás pensando en hacer una escapada a Bruselas y quieres probar algunos de los platos más famosos de la gastronomía belga, aquí te dejo cinco recomendaciones que saciarán tu apetito y que según el presupuesto del viaje, puedes incluir en tu visita a la capital europea.

Restaurante Chez Léon


Situado en Ilôt Sacré (el Islote Sagrado) uno de los barrios del centro histórico de Bruselas, Chez Léon se encuentra en una de esas típicas calles donde hay demasiados locales para elegir. Me recordó mucho al barrio de Kumkapı de Estambul; donde el turista desconfía de la calidad y del precio, pero para eso estoy aquí, para recomendarte este sitio.

Es el restaurante con más solera e historia de esta selección gastronómica, dicen que es el más antiguo de Bruselas y uno de los que más me gustó, por mantener esa autenticidad a pesar de que van muchos turistas. El primer local abrió en 1867 aunque se trasladaría hasta el lugar donde hoy se encuentra, en 1893. Ese segundo local de Léon Vanlancker tenía tan sólo 5 mesas, el paso de los años y las diferentes generaciones le han llevado hasta el presente, con una capacidad de 420 plazas y una muy buena fama, totalmente merecida. 


Está considerado por muchos, el mejor local de fritura bruselense de la capital belga. Su carta está compuesta por 120 platos donde es posible encontrar verduras, carne o pescado, pero te recomiendo que pruebes alguna ración de mejillones; uno de los platos más famosos de la gastronomía belga y que aquí alcanza su máxima expresión. Tienes diferentes opciones, desde las raciones hasta las casseroles (cazuelas). Chez Léon fabrica su propia cerveza; una rubia refrescante llamada La Léon. No te vayas sin probar los gofres o wafels, junto con las Moules et frites, son el número uno de la cocina belga.

El ambiente de este restaurante es alegre, ruidoso, divertido y el personal muy amigable. En uno de los salones hay fotografías antiguas del edificio y de los diferentes propietarios que generación tras generación han hecho de este lugar un imprescindible. En otro de los comedores hay un divertido mural pintado donde una patata frita y un mejillón son los protagonistas, junto con baldosas de cáscaras de mejillón. Es ideal para grupos o si viajas con niños, el ruido forma parte del ambiente.


En la imagen: Moules a l'escargot (mejillones con salsa a base de mantequilla, ajo y finas hierbas), moules au gratin y duo de croquettes aux crevettes (camarones) et au fromage (queso).

Más información: Dirección: Beenhouwersstraat 18. Rue des Bouchers 18, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0) 25 111 415. Horario: diariamente de 11:30 a 23 h. Precios: Formule Léon (ración de mejillones, patatas fritas y cerveza) 15.95 €. Menú infantil gratuito para menores de 12 años. Cervezas: desde 3.15 €. Web: Chez Léon.

Le Selecto


El menú de este local está compuesto por cinco primeros platos, cinco segundos y cinco postres que pueden combinarse entre sí, según el hambre que tengas y la “fórmula” elegida. El menú con toques orientales se mantiene fijo durante 3 meses y sólo se renueva cuando llega el cambio de estación. Dispone de una amplia selección de vinos de Francia y también algunos de Italia, España y Portugal. Su surtido de pan es exquisita, seguro que repites. 


La terraza de Le Selecto situada en la calle recuerda a los bistrot de París, mientras la decoración interior, con predominio del blanco y el negro, le confiere una atmósfera bastante aséptica y minimalista. Es ideal para amigas que estén disfrutando de un día de compras y no necesiten recrearse ni con la decoración ni con la sobremesa.


En la imagen: Velouté de petits pois, gnocchi de ricotta au speck du Tyrol (crema de guisantes con dados de queso) y Crème brûlée à la vanille Bourbon, framboises, parfait pistache (crema quemada con frambuesas y helado de pistacho).

Más información: Dirección: Rue de Flandre 95-97, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0) 25 114 095. Horario: Cenas de martes a jueves de 19 a 22:30. Cenas viernes y sábado de 19 a 23 h. Comidas de martes a sábado de 12 a 14:30 h. Precios: Formule Trio (primer plato, segundo plato y postre) 40 €. Formule Duo (primer plato y segundo plato o segundo plato y postre) 34 €. Al mediodía la Formule Lunch (primer plato y segundo plato) cuesta 18 €. Refrescos: desde 2.5 €. Cervezas: desde 3 €. Disponen de conexión Wi-Fi gratuita. Web: Le Selecto.

Le Wine Bar Sablon des Marolles


Nos encontramos en el barrio de Les Marolles, el de las tiendas de antigüedades, mercadillos y un buen lugar de compras en Bruselas. La atmósfera de Le Wine Bar, de luz tenue, velas encendidas y espacio reducido, invitan a hablar entre susurros. Es un restaurante ideal para románticos, parejas y enamorados (aunque hay que tener cuidado con los platos que se eligen si no quieres que tu pareja salga corriendo) y también es un restaurante ideal para los amantes de les ris de veau (mollejas de ternera), sí, el francés a veces engaña. La decoración de la primera planta recuerda el salón de una gran casa medieval o un palacio, de hecho nos encontramos en un edificio del siglo XVII. Mientras la decoración de la planta baja es menos recargada con mayor predominio del negro y un estilo más moderno. 


Su carta está dividida en “Petite Faim” (poca hambre) o “Grande Faim” (mucha hambre) con platos de la gastronomía española, francesa y belga. Curiosamente muchos de los platos belgas que ofrecen son de casquería (vísceras), así que atentos a: Foies de volaille en terrine paysanne (hígados de pollo), Joue de boeuf de l'Aubrac braisée au vin rouge (careta de res), Rognon de veau français aux champignons et riz basmati (riñones de ternera), Os à moelle au parmesan (huesos con tuétano), Cervelle de veau meunière et tartare (Sesos de ternera rebozados), Salade de langues de cochon, vinaigrette aux herbes (lengua de cerdo) ya os he dicho antes que el francés.... Tranquilos, Le Wine Bar también tiene ensaladas, ostras, pato y un plato muy famoso de la cocina belga y algo más normal: Onglet irlandais aux échalotes confites (guiso de ternera).


En la imagen: Salade de crevettes grises et avocat (ensalada de camarones y aguacate). Sí, yo aquí me volví casi, casi, vegetariana, eran las crevettes o el ibérico español, que haberlo, lo había.

Más información: Dirección: Rue Haute 198, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0) 25 036 250. Horario: Cenas de miércoles a sábado. Comidas sábados y domingos. Precios: Platos desde 10 €. Copas de vino desde 4 €. Web: Wine Bar Sablon.

Les Filles


La primera vez que vi un local donde se compartía mesa para comer con desconocidos, fue en Bruselas. Corría el año 2003 y entré a desayunar en Le Pain Quotidien de la Avenue Louise 124, no sé si aún existe aquel local de mesas de madera alargadas, pero Les Filles me recordó ese estilo familiar, cálido y hogareño y a la vez tan alejado de tu clan, familia o parientes. Es como comer en tu casa decorada por Ikea pero con desconocidos. Es ideal si vas sólo y quieres conocer gente (hay más chicas que chicos, así que según como, puedes hasta ligar). Comer aquí es una buena opción para relacionarse con los bruselenses, ya que la mayoría de clientes lo son, aunque hay que dejar la timidez junto a la puerta de entrada y lanzarse con un “hola, ¿qué tal?”.


Les Filles destaca por su cocina natural elaborada con ingredientes orgánicos, bio, de agricultura ecológica y provenientes de productores locales. Con esa conciencia “Slow food” de la sencillez de los platos hechos en casa y pensando en los agricultores y en los productos de temporada. Puedes llenar tu plato tanto como quieras, ya que dispone de un precio cerrado por buffet en el que te sirves tu mismo. La vajilla te recordará a la de tu abuela (mira, ya tienes un tema de conversación para romper el hielo) es un lugar para sorprenderte, se sale de lo que la mayoría entiende por un restaurante.

Tienen un espacio dedicado a exposiciones de fotografía, diseños o dibujos de artistas y también realizan cursos de cocina. Disponen de servicio de platos para llevar o “Take Away”, así como tienda de comestibles.


En la imagen: Gazpacho de Kiwi y tomate, ensalada de pasta con salsa de yogur y coco, ensalada de remolacha con uvas bio y Jambon Fermier (jamón dulce de calidad).

Más información: Dirección: Rue du Vieux Marché aux Grains 46, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0) 25 340 483. Horario: de lunes a viernes de 12 a 14 h. Festivos y fines de semana de 10 a 16 h. Cenas diariamente de 18 a 21 h. Precios: Buffet de comida de lunes a viernes 16 €. Brunch festivos y fines de semana 18 €. Buffet para la cena 25 €. Web: Les Filles.

Le Clan des Belges


Nos encontramos en Ixelles uno de los barrios que no te hacen pensar en que estás en una capital europea. Con multitud de casas art nouveau y rincones encantadores como la plaza que te muestra la imagen de la Église Saint-Boniface o Sint Bonifaciuskerk. Si puedes escaparte hasta aquí, aunque sea para comer, te valdrá la pena. Le Clan des Belges me encantó, aquí todo parece cuidado al detalle. Presenta una decoración destacada que rememora los años 20 y un ambiente muy bruselense. 


Su selección de platos belgas, su cerveza y la atmósfera lo hacen un sitio encantador (menos el baño, que está lleno de retratos de delincuentes peligrosos, pistoleros y gánsters). El restaurante es ideal si quieres llevarte un buen recuerdo o quieres quedar bien con tu invitada o invitados.

Mi recomendación gastronómica en este local es la carbonnades flamandes (carne guisada en cerveza) ¡está de infarto!. La carta es amplia, las raciones son generosas y la calidad-precio es excelente. Sin duda, volveré.


En la imagen: Trilogie Bruxelloise: Boulette sauce tomate, (albóndiga con salsa de tomate) carbonnades flamandes à la Chimay bleue, stoemp saucisse (salchicha con puré de patatas y verduras) et frites maison.

Más información: Dirección: Rue de la Paix 20, 1050 Ixelles. Teléfono: +32 (0) 251 111 21. Precios: Formule Lunch (primer plato y segundo plato o segundo plato y postre) 13 €. Refrescos: 2.9 €. Cervezas: desde 2.5 €. Web: Le Clan des Belges.



Toda la información y fotografías generadas sobre Bruselas puede consultarse en Redes Sociales a través del hashtag #Bruselasgirly.

El taller y Casa-museo de Victor Horta

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Detalle de la barandilla de la escalera

Como ya os contaba en el post anterior: Entramos en el fascinante mundo de Victor Horta. El Museo Horta se encuentra en la que fuera su casa-taller, ubicada en la ciudad de Bruselas. Los dos edificios, claramente diferenciados por su uso, se entremezclan en la visita, en un delicioso vaivén de escalones de mármol, barandillas de madera ondulada y puertas con vidrieras coloreadas.

El Taller de Victor Horta


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Victor Horta en su casa-taller

Desde el salón de música se accede por una escalera enmoquetada de 5 peldaños al estudio de Victor Horta, donde una sala bien iluminada por grandes ventanales, muestra, en la actualidad, algunos de los moldes de escayola que fueron utilizados para modelar las manillas de esta casa. La habitación contigua era el despacho del arquitecto, donde atendía, a principios del siglo XX, a sus colaboradores.

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Detalle manilla diseñada por Victor Horta

Los muebles de caoba expuestos aquí, a pesar de que datan de 1909, pertenecían a los Almacenes Wolfers y no a la casa de Horta. De nuevo, encontramos lámparas de metal que imitan grandes hojas y una chimenea presidiendo una de las paredes del despacho. Desde aquí se tiene acceso a la escalera de servicio, lo que permitía que los trabajadores se acercaran a Horta, sin inmiscuirse en la vida privada de su esposa.

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Sala de espera del despacho de Victor Horta

Abandonamos el estudio, pero antes nos detendremos en el descansillo de la escalera para contemplar de nuevo el salón de música y buscar el sistema de anclaje para colgar cuadros y que permitía dotar a las paredes, de una nutrida colección de arte japonés del que Horta era un fiel admirador.

Primera Planta del Museo Horta


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Detalle de la cristalera

La decoración de estilo asiático nos acompaña en los pequeños detalles, mientras ascendemos por la escalera principal, donde destaca de nuevo una puerta acristalada con un magnífico ojo de buey de formas redondeadas y que permitía dotar a la escalera de servicio, de luz natural. ¡Cuidado con la barandilla de caoba y sus formas sinuosas de color dorado! Está pensada para conquistarte. Una embriagadora liana que atrapa todas las miradas y todas tus caricias.

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Cama del dormitorio principal

Unos peldaños más y a mano derecha encontramos el dormitorio principal; amueblado con muebles procedentes de la Casa Dopchie y la Casa Aubecq, realizados en madera de fresno americano. El cabecero de la cama parece un campo de flores, al igual que el papel pintado por William Morris; donde aparecen centenares de tulipanes

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El dormitorio principal se amplió en 1906

La puerta situada a la izquierda esconde un curioso urinario masculino, que no evita que las mujeres corramos escandalizadas hacia la siguiente habitación, donde se ubica el guardarropa del matrimonio; una habitación con tres armarios empotrados. No puedo evitar de pensar que tras esas brillantes puertas de madera hubo, una vez colgado, un vestido de Balenciaga o un sombrero cloché de Coco Chanel.

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La señora de la casa descansaba en esta habitación después de bañarse

La habitación contigua al dormitorio es el vestidor, aunque más bien parece el lugar ideal para desmayarse. Una hermosa chaise longue nos espera, invitándonos a estirarnos y a relajarnos mientras nos preparan el baño. Junto a este coqueto canapé se puede ver un radiador grabado deliciosamente con detalles florales. 

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La entrada al baño queda camuflada en el armario

Las paredes del vestidor se han cubierto de armarios y cajones empotrados que permiten un espacio diáfano, ligero, completado por el uso de dos puertas con espejo que esconden, por un lado, un inodoro con cisterna y en el otro una bañera ¡con calentador metálico y todo! Volvamos a la primera planta, despertemos de nuestro letargo después de ese baño de burbujas y crucemos al otro lado de la escalera.

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Victor Horta se sintió fascinado por el arte japonés

Aquí se encuentra un pequeño gabinete con un delicado biombo con estampado oriental. Esta habitación era utilizada por la esposa de Victor Horta para recibir a la modista y todas sus visitas. Aquí la señora de la casa podía ver desfilar los modelos más chic del momento o encargar su próximo vestido. Contiguo al gabinete se encuentra un salón privado con muebles de madera de limonero que fueron diseñados para el Hôtel Solvay.

Segunda planta del Museo Horta


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La escalera de la Casa-museo de Victor Horta es espectacular

Ascender hacia la última planta del Museo Horta es emular a Ícaro en su aproximación hacia el sol. La linterna de vidrio coloreado, que permite la entrada de luz a la escalera, está tan cerca, que nuestros ojos corren el peligro de deshacerse en lágrimas.

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El apartamento de Simone Horta se encuentra en la segunda planta

Aquí se ubicaba el apartamento privado de Simone Horta; la única hija del arquitecto, y que se compone de un dormitorio, una sala con mesa y sillas de fresno americano, un gran balcón con terraza y un invernadero.

Sótano


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Cocina de la Casa-museo de Victor Horta

La visita al taller y Casa-museo de Victor Horta finaliza en la cocina, situada bajo el comedor y a la que accedemos por la escalera de servicio. Al conservarse parte de la decoración original, se ha podido reconstruir fielmente la decoración en azulejo Art Nouveau.


Más información: Museo Horta. Dirección: Rue Américaine 23-25, 1060 Saint Gilles, Bruselas. Teléfono: 0032 2 543 04 09. Horario: de martes a viernes de 14 a 17:30 h. Sábados y domingos de 11 a 17:30 h. Entrada: 12 € (Datos actualizadas en el año 2023). Web: Museo Horta. En el año 2000, la UNESCO inscribió el Museo Horta en su lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Si vas a realizar una escapada a Bruselas quizás te interese saber qué platos probar de la cocina belga, dónde comer y cuánto cuestan los menús en los restaurantes de la capital. En mi post Recorrido gastronómico por Bruselas te hago 5 recomendaciones.

Entramos en el fascinante mundo de Victor Horta

Museo Horta


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Entramos en el fascinante mundo de Victor Horta

Dicen que el Modernismo nació en el año 1893, cuando el arquitecto Victor Horta (1861-1947) introdujo el hierro y la fundición en las casas burguesas de Bruselas. Fue entre 1898 y 1901, que este arquitecto nacido en Gante, construyó su propia casa y taller de trabajo, en la Rue Américaine de la capital belga, donde vivió hasta 1919. 

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Puerta de entrada al Museo Horta

El Art Nouveau nació con el propósito de dar al arte, un sentido funcional por encima de la belleza; un “Nuevo Arte” que dotara cada elemento de su propia magia. Los artistas de este estilo dieron vida a todos aquellos materiales que pasaron por sus manos. Fue así como la madera, la piedra, el vidrio, el hierro forjado o la cerámica, cobraron vida. Se trataba de crear un mundo onírico cercano a la naturaleza y que sirviera para escapar del mundo exterior que comenzaba a ser demasiado gris e industrializado. Dicen que muchos arquitectos de esta época eran masones y no es de extrañar que se descubran símbolos masónicos en sus construcciones, también veremos alguno en el interior del Museo Horta.

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Ventanas de la planta noble

El Horta Museum acoge, por un lado, la mansión familiar que ha conservado en parte los mosaicos, vidrieras y decoraciones originales, pero también el taller, situado en el edificio contiguo y que era el lugar donde Victor Horta diseñaba y trabajaba en sus proyectos. Ambos edificios fueron diseñados de tal manera que las construcciones permanecían unidas, pero a la vez, suficientemente alejadas para poder separar la vida profesional de la vida privada. Para ello, Horta ideó una serie de estancias, puertas y escaleras que, aunque conectaban todas las plantas, también las mantenían fácilmente separadas.

Entrada al Museo Horta


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Tiradores de la puerta entre el vestíbulo y la escalera

La casa de Victor Horta nos da la bienvenida en un coqueto recibidor con un bello suelo de mosaico. La puerta doble de la entrada principal luce una delicada vidriera coloreada que evita que la mirada de extraños entren en el ámbito privado, pero permite la luz inunde la escalera de detrás de la puerta, decorada con mármol de Carrara.

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Entrada al Museo Horta

A mano izquierda se encuentra un espacio de puertas abatibles ideado para dar mayor o menor capacidad a la sala y convertir una habitación de carácter íntimo, en una gran sala de recepciones si hiciera falta. El mueble-perchero ubicado en una de las paredes permite guardar desde abrigos hasta paraguas, ningún elemento escapaba a su función.

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Detalle de la barandilla del último piso

El espacio central de la casa está ocupado por una luminosa escalera de mármol de Carrara. La cubierta de la parte superior está cerrada por una cristalera en tonos amarillos, que ofrece la sensación de abundante luz diurna, incluso en los numerosos días donde no se ve la luz del sol.

La planta noble de la vivienda de Victor Horta


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Detalle de la puerta de entrada al comedor

Llegamos al amplio comedor donde destaca el uso de ladrillos blancos esmaltados y los elementos metálicos de color dorado que decoran, como si fueran enredaderas, las columnas, vigas y las diferentes arcadas de la estancia. Una alfombra de roble y margen de mosaico, con los típicos detalles en forma de lazada, preside la habitación y parece como si fuera capaz de elevar la mesa de fresno americano del comedor y dejarla levitando. 

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En el suelo del comedor se ha imitado la forma de una alfombra

A la izquierda de la imagen, en uno de los paños de pared, se abren dos puertas que enmarcan un mueble-alacena con una chimenea en la parte inferior y que permitía conservar el calor de los platos. Una de las puertas da a la habitación que utilizaban los sirvientes y la otra a la escalera de servicio. Frente a ambas puertas, en la pared opuesta, unos grandes bajorrelieves de escayola recorren la parte superior de la pared, con símbolos masónicos que hacen referencia al tiempo y a las artes.

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Los bajorrelieves del comedor son obra de Pierre Braecke

Lámparas en forma de ramos de flores, radiadores labrados, tapados con cortinas, candelabros sobre la mesa que recuerdan raíces, muebles en madera de sicomoro de formas redondeadas o barras para colgar cuadros y que parecen lianas que en cualquier momento vayan a comenzar a crecer y a enredarse por las paredes de la sala...

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A continuación del comedor, una sala precede al jardín

Todos estos objetos invitan a descubrir cómo era la vida que transcurría en esta casa y permiten además que no queramos marcharnos de esta vivienda. Nuestros pasos nos llevarán pausadamente, hasta el fondo del comedor donde se abre otra sala. Aquí encontramos un gran ventanal en forma de seta que nos muestra un jardín que crece salvaje al otro lado. El mobiliario invita a contemplar la naturaleza que vive fuera y dentro de la casa.

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El salón de música de la Casa de Victor Horta

Seguimos hacia el
salón de música que se abre al otro lado de la planta noble, diáfano, visible como si de un gran escenario se tratara, discurre, por un lado, la escalera que lleva al siguiente nivel, mientras un zócalo de madera de caoba protege la parte inferior de las paredes para después dejar paso a la seda y al papel pintado. Aquí esperaban Victor Horta y su esposa a que estuviera la cena servida en el comedor y emulando aquellos tiempos os dejo disfrutando de la música hasta el próximo post donde nos adentraremos en el estudio del arquitecto y en las estancias privadas de las otras plantas

Puedes seguir leyendo en El taller y Casa-museo de Victor Horta.


Más información: Museo Horta. Dirección: Rue Américaine 23-25, 1060 Saint Gilles, Bruselas. Teléfono: 0032 2 543 04 09. Horario: de martes a viernes de 14 a 17:30 h. Sábados y domingos de 11 a 17:30 h. Entrada: 12 €. (Datos actualizadas en el año 2023). Web: Museo Horta. En el interior del Museo Horta de Bruselas no está permitido hacer fotografías. En mi tercera, cuarta y quinta visita se me ha permitido fotografiar y filmar las estancias para dar a conocer este excepcional museo.

Cada año tiene lugar la edición de la Biennale Art Nouveau et Art Déco en Bruselas (BANAD), una ocasión única que permite visitar mansiones privadas durante todo el mes, para así conocer la riqueza de la arquitectura realizada a partir del año 1893 y que finalizó a principios del siglo XX.

Si te gusta la arquitectura de estilo Art Nouveau o modernista puedes encontrar otros magníficos museos en Barcelona, Salamanca, Lisboa o en Croix (Francia).

Agradecer a la compañía Brussels Airlines y a la Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia (que eligió mi post Escapada completa a Bruselas en el concurso #Bruselasgirly) el haber hecho posible el blogtrip que me llevó a este fantástico museo por primera vez.

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