28 abril 2016

El Palau Güell de Antoni Gaudí (Barcelona)

Iniciales de Eusebi Güell en las ventanas

Recorrer la obra modernista de Antoni Gaudí viviendo tan cerca de Barcelona es un lujo y una satisfacción. El Palau Güell es una de esas obras impactantes que ideó el arquitecto catalán para su amigo y mecenas Eusebi Güell, y está considerada su primera obra importante. Nos esperan 500 m2 de genialidad gaudiniana y de ideas arquitectónicas que el arquitecto desarrollaría posteriormente en otros de sus edificios.

Gaudí era un genio y aunque las obras de la Sagrada Familia ya habían empezado, durante 4 años, entre 1886 y 1890, también tuvo tiempo para ocuparse de la casa familiar del señor Güell. La familia viviría aquí hasta 1910 cuando se trasladarían al Park Güell. Entrar en el Palau Güell es adentrarse en una construcción que parece un castillo medieval, no por la rugosidad de la piedra, las almenas o torreones de los que carece en el más estricto sentido arquitectónico, sino por la magnificencia de sus salones, la sobriedad de sus habitaciones, la ausencia de luz estival que se torna claridad de candela.

Sótano y planta baja del Palau Güell

Fachada y puerta del Palau Güell

La fachada del Palau Güell es austera, robusta, gris, pétrea, no indica la magnificencia que acoge el interior de la residencia y que aumenta a medida que se avanza por sus plantas. La entrada al Palau Güell se realiza traspasando unos enormes arcos catenarios que albergan unas puertas de hierro forjado que permiten ver el exterior, pero que no dejan ver lo que sucede en el interior. Gaudí se rodeaba de los mejores artesanos, expertos en cada una de las materias: ebanistas, vidrieros o forjadores. Así que no es de extrañar que lo que parece un suelo de piedra, sea en realidad un suelo de madera de pino, imitando adoquines, y que evitaba el ruido del paso de los caballos y los carruajes


Tras la escalera principal y dos grandes puertas de roble americano se encuentran las antiguas cocheras. La decoración de la estancia te traslada de inmediato a esa atmósfera medieval-mudéjar Oriental que nos acompañará durante toda nuestra visita al Palau Güell, salpicando de detalles cada una de las plantas del palacio. Hay que mirar hacia arriba y contemplar el techo decorado con piezas cerámicas y formas vegetales.

Sótano del Palau Güell

Una rampa da acceso a las caballerizas y al sótano donde se guardaba la leña, el carbón, la paja para los caballos y donde se ubicaba la habitación del cochero y se encontraba el pozo y la cisterna de agua. Lo que más impresiona son las columnas de ladrillo de 1'4 metros de diámetro, los arcos catenarios y los arcos parabólicos que introdujo Gaudí como una novedad constructiva en varios de sus edificios y que en el sótano del Palau Güell adquieren la relevancia de una arboleda de palmeras. En el centro de este bosque de columnas una rampa helicoidal permitía bajar a los caballos desde la cochera a las cuadras.

El primer piso del Palau Güell; la Planta Noble

Escalera principal del Palau Güell

Si el momento lo permite, puedes detenerte al pie de la escalera principal e imaginarte que eres una de las invitadas elegantemente vestida que el Conde Güell va a recibir en su fiesta. Una plataforma a modo de escalera situada en el borde de la escala te ayudará a bajar del carruaje con comodidad, ante ti una alfombra recubre los peldaños de la escalera de mármol gris que asciende al primer piso y al fondo, una vidriera de franjas rojas y doradas encierra el fascinante mundo de detalles que Gaudí ideó para el Palau Güell.

Vestíbulo del Palau Güell

En el entresuelo de la primera planta se encuentra el suntuoso vestíbulo de mármol que da acceso a la Planta Noble del Palacio señorial. A través de una magnífica escalera se accede a las distintas estancias de la planta noble donde se encuentran varios salones, el comedor y las habitaciones donde se recibían las visitas. No hay que perder de vista la lámpara que cuelga sobre el hueco de la escalera y tampoco el techo de madera. Estamos en la planta dedicada a “hacer vida social, quizás por ello es tan espectacular. El Palau Güell se convirtió en un gran centro cultural para la alta sociedad catalana de la época y dicen que durante la celebración de la Exposición Internacional de 1888 se recibió a la reina María Cristina de Austria, al presidente de Estados Unidos Stephen Grover Cleveland y al rey Humberto I de Saboya en sus estancias.

Techo y galería de la Sala de Passos Perduts

Si giramos a la izquierda por donde discurre un banco de nogal que hace la función de barandilla, se llega a la Sala de Confianza, al salón de fumadores, al comedor y a la Sala de billar. Al otro lado se extiende la maravillosa Sala de Passos Perduts (sala de pasos perdidos) con un ventanal con columnas de mármol a modo de galería, con arcos parabólicos que te recordarán a las columnas de la Casa Batlló que dan al patio. A continuación, la Sala de las Visitas con un espléndido techo de madera que recuerda a los de estilo mudéjar, celosías, un precioso zócalo de madera, vidrieras con flores de loto y personajes de William Shakespeare, como el retrato del rey Lear.

Cúpula del Salón Central del Palau Güell

La Sala de Passos Perduts da acceso al espectacular Salón Central de 80 m2 donde se encuentra una impresionante cúpula parabólica construida con piezas hexagonales de piedra calcárea y cristalina. A través de varios óculos se tamiza la luz natural como si fuera un firmamento plagado de estrellas. Dicen que Gaudí se inspiró en la cúpula de Santa Sofía de Estambul, ya que la consideraba la mejor obra del reinado de Justiniano. La acústica de la sala es excelente, así que fue utilizada para conciertos privados de música, tertulias literarias y artísticas. Tras unas puertas de palisandro con incrustaciones de carey se encuentra la capilla-armario que se cerraba o abría según las ocasiones. En uno de los laterales de la capilla pueden verse dos reservados para escuchar la misa de forma privada; el superior para el personal de servicio y el inferior para la familia Güell López. Todo el palacio gira alrededor de este salón que con sus 17.5 metros de altura hizo funciones de gran hall y también de patio interior, otorgando claridad a las habitaciones de las plantas superiores.

Las plantas superiores del Palau Güell; la Planta Privada

Tribuna de los músicos en el Salón Central

La escalera de mármol gris situada en el Salón Central da acceso a una entreplanta, a modo de Tribuna, donde se instalaban los músicos para tocar. La altura permite contemplar los detalles del Salón Central y acercar nuestra vista a la cúpula. La barandilla de ébano con incrustaciones de marfil y el enrejado del mismo material a modo de celosía, son magníficos ¡no te los pierdas! Una pequeña escalera sirve para alcanzar la planta más privada del Palau Güell donde se ubicaban los dormitorios y la residencia familiar.

Estancias privadas del Palau Güell

La primera estancia que encontramos presenta una chimenea de alabastro de mármol rojo que hacía las funciones de sala de estar y vestíbulo. Si puedes saca la cabeza por las ventanas que dan al Salón Central. Gaudí preservó la intimidad de las habitaciones que dan al salón con bonitas celosías para mirar sin ser visto. A continuación el primer dormitorio que encontramos es el de Isabel López del Piélago y Brú, esposa de Eusebi Güell e hija del primer marqués de Comillas. Es el dormitorio más bonito del Palau Güell con unas hermosas columnas decoradas con arabescos y una chaise longue original diseñada por Gaudí.

Si quieres leer más sobre otra de las obras que realizó Antoni Gaudí para la familia de Isabel López, no te pierdas Villa Quijano; El Capricho de Gaudí en Comillas, Cantabria.

Muebles diseñados por Gaudí en los dormitorios del Palau Güell

En aquella época los matrimonios dormían en estancias separadas, así que junto al dormitorio de Isabel López se encuentra el dormitorio de su marido Eusebi Güell, el baño y los dormitorios de los hijos del matrimonio Güell López.

Últimas plantas del Palau Güell; Buhardilla y Terraza

Ventanales de la buhardilla

Unas escaleras llevan hasta la siguiente planta del Palau Güell donde se encuentra la buhardilla destinada a albergar los 11 dormitorios del personal de servicio, el lavadero y la cocina. Gaudí ideó especialmente un aislante acústico para que la vida diaria del desván no perturbara el descanso de la familia Güell. Es curioso como la luz entra aquí a raudales y lucen de manera especial los ventanales gaudinianos.

Chimeneas en la azotea del Palau Güell

La guinda de cualquier pastel debe guardarse para el final y la Azotea del Palau Güell espera pacientemente a que los visitantes se sorprendan ante la veintena de remates o sombreros que decoran este espacio. Multitud de variantes, formas, colores y texturas lucen recubrimientos de vidrio, loza, ladrillo, mármol, piedra vitrificada o revestimiento de trencadís (fragmentos irregulares de azulejo tan característicos de Gaudí), como velas de cumpleaños en una fiesta de creatividad. 15 remates corresponden a la salida de humos de las chimeneas que hay distribuidas en las habitaciones del Palau Güell y las 5 restantes corresponden a la salida de humos de las cocinas. La linterna central, de 15 metros de altura, está rematada por una veleta solar y es la responsable de otorgar luz natural, a la cúpula de Salón Central, a través de las lucernas y cuatro tragaluces que la rodean. Es como si Gaudí privado de su pasión por el color en el resto del edificio hubiera explotado de alegría al diseñar este espacio. Las sombras contenidas desde la planta baja suben con fuerza desatada a respirar el azul mediterráneo del cielo y el aire libre.

El Palau Güell fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 1984 junto a seis edificios más de Antoni Gaudí: el Park Güell, la Casa Milá-La Pedrera, la Casa Vicens, la Cripta de la Sagrada Familia, la Casa Batlló y la Cripta de la Colonia Güell.


Más información: Dirección: Carrer Nou de la Rambla 3-5, 08001 Barcelona. Teléfono: 934 725 775. Horario: de martes a domingo, del 1 de abril al 31 de octubre: de 10 a 20 h. Del 1 de noviembre al 31 de marzo: de 10 a 17:30 h. Lunes no festivos cerrado. Entrada: 12 €. Primer domingo de cada mes entrada gratuita. Transporte: Metro línea 3 parada Drassanes o Liceu. Web: Palau Güell.

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