15 septiembre 2015

Entramos en el fascinante mundo de Victor Horta

Dicen que el Modernismo nació en el año 1893, cuando el arquitecto Victor Horta (1861-1947) introdujo el hierro y la fundición en las casas burguesas de Bruselas. Fue entre 1898 y 1901, que este arquitecto nacido en Gante, construyó su propia casa y taller de trabajo, en la Rue Américaine de la capital belga, donde vivió hasta 1919. 


El Art Nouveau nació con el propósito de dar al arte, un sentido funcional por encima de la belleza; un “Nuevo Arte” que dotara cada elemento de su propia magia. Los artistas de este estilo dieron vida a todos aquellos materiales que pasaron por sus manos. Fue así como la madera, la piedra, el vidrio, el hierro forjado o la cerámica, cobraron vida. Se trataba de crear un mundo onírico cercano a la naturaleza y que sirviera para escapar del mundo exterior que comenzaba a ser demasiado gris e industrializado. Dicen que muchos arquitectos de esta época eran masones y no es de extrañar que se descubran símbolos masónicos en sus construcciones, también veremos alguno en el interior del Museo Horta.

El Horta Museum acoge por un lado, la mansión familiar que ha conservado en parte los mosaicos, vidrieras y decoraciones originales, pero también el taller, situado en el edificio contiguo y que era el lugar donde Horta diseñaba y trabajaba en sus proyectos. Ambos edificios fueron diseñados de tal manera que las construcciones permanecían unidas, pero a la vez, suficientemente alejadas para poder separar la vida profesional de la vida privada. Para ello, Horta ideó una serie de estancias, puertas y escaleras que aunque conectaban todas las plantas, también las mantenían fácilmente separadas.

Entrada
La casa de Victor Horta nos da la bienvenida en un coqueto recibidor con un bello suelo de mosaico. Una puerta doble con una delicada vidriera coloreada, evita que la miradas de extraños entren en el ámbito privado de la entrada principal, pero permite que se inunde de luz la escalera de detrás de la puerta, decorada con mármol de Carrara.


A mano izquierda se encuentra un espacio de puertas abatibles ideado para dar mayor o menor capacidad a la sala y convertir una habitación de carácter íntimo, en una gran sala de recepciones si hiciera falta. El mueble-perchero ubicado en una de las paredes permite guardar desde abrigos hasta paraguas, ningún elemento escapada a su función.

El espacio central de la casa está ocupado por una luminosa escalera de mármol de Carrara. La cubierta de la parte superior está cerrada por una cristalera en tonos amarillos, que ofrece la sensación de abundante luz diurna, incluso en los numerosos días donde no se ve la luz del sol.

La planta noble de la vivienda


Llegamos al amplio comedor donde destaca el uso de ladrillos blancos esmaltados y los elementos metálicos de color dorado que decoran como enredaderas, las columnas, vigas y las diferentes arcadas de la estancia. Una alfombra de roble y margen de mosaico, con los típicos detalles en forma de lazada, preside la habitación y parece como si fuera capaz de elevar la mesa de fresno americano del comedor y dejarla levitando. 

A mano derecha, en uno de los paños de pared, se abren dos puertas que enmarcan un mueble-alacena con una chimenea en la parte inferior y que permitía conservar el calor de los platos. Una de las puertas da a la habitación que utilizaban los sirvientes y la otra a la escalera de servicio. Quizás por ello, frente a ambas puertas, se disponen grandes bajorrelieves de escayola que recorren la parte superior de la pared con símbolos masónicos que hacen referencia al tiempo y a las artes.

Lámparas en forma de ramo de flores, radiadores labrados tapados con cortinas, candelabros sobre la mesa que recuerdan raíces, muebles en madera de sicomoro de formas redondeadas o barras para colgar cuadros y que parecen lianas que en cualquier momento vayan a comenzar a crecer y a enredarse por las paredes de la sala...

Todos estos objetos invitan a descubrir cómo era la vida que transcurría en esta casa y permiten además que no queramos marcharnos de esta vivienda. Nuestros pasos nos llevarán pausadamente, hasta el fondo del comedor donde se abre otra sala. Aquí encontramos un gran ventanal en forma de seta que nos muestra un jardín que crece salvaje al otro lado. El mobiliario invita a contemplar la naturaleza que vive fuera y dentro de la casa.


Seguimos hacia el salón de música que se abre al otro lado de la planta noble, diáfano, visible como si de un gran escenario se tratara, discurre por un lado la escalera que lleva al siguiente nivel, mientras un zócalo de madera de caoba protege la parte inferior de las paredes para después dejar paso a la seda y al papel pintado. Aquí esperaban Victor Horta y su esposa a que estuviera la cena servida en el comedor y emulando aquellos tiempos os dejo disfrutando de la música hasta el próximo post donde nos adentraremos en el estudio del arquitecto y en las estancias privadas de las otras plantas: El taller y Casa-museo de Victor Horta.


Más información: Dirección: Rue Américaine 23-25, 1060 Saint Gilles, Bruselas. Teléfono: 0032 2 543 04 09. Horario de martes a domingo de 14 a 17:30 h. Entrada: 8 €. Web: Museo Horta. En el interior del museo Horta de Bruselas no está permitido hacer fotografías. Las imágenes que ilustran este post forman parte del libro “Museo Horta, Saint Gilles” de la editorial Ludion y de la colección de postales marca Plaizier.

En Octubre tiene lugar la edición de la Biennale Art Nouveau et Art Déco en Bruselas, una ocasión única que permite visitar mansiones privadas durante todo el mes, para así conocer la riqueza de la arquitectura realizada a partir del año 1893 y que finalizó a principios del siglo XX.

Si te gusta la arquitectura de este estilo puedes encontrar otros magníficos museos en Barcelona, Salamanca, Lisboa o en Croix, Francia.

Agradecer a la compañía Brussels Airlines y a la Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia (que eligió mi post Escapada completa a Bruselas en el concurso #Bruselasgirly) el haber hecho posible el blogtrip que me llevó a este fantástico museo.

1 comentario:

El viaje de Sofi (Mónica) dijo...

Ana, leyendo tu post es como si volviera a escuchar a Paquita contarnos todos lo detalles del museo, incluidos los cotilleos más interesantes del arquitecto y la familia Horta que vivió en la casa. Espero la continuación del post ;)

Se ha dicho en Planeta Dunia

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