18 septiembre 2015

El taller y Casa-museo de Victor Horta

Como ya os contaba en el post anterior: Entramos en el fascinante mundo de Victor Horta, el museo actual de este arquitecto belga, se encuentra en la que fuera su casa-taller, ubicada en la ciudad de Bruselas. Los dos edificios claramente diferenciados por su uso, se entremezclan en la visita en un delicioso vaivén de escalones de mármol, barandillas de madera ondulada y puertas con vidrieras coloreadas.

El Taller de Victor Horta


Desde el salón de música se accede por una escalera enmoquetada de 5 peldaños al estudio de Victor Horta, donde una sala bien iluminada por grandes ventanales, muestra en la actualidad, algunos de los moldes de escayola que fueron utilizados para modelar, el genio de los materiales empleados en las manillas de esta casa. La habitación contigua era el despacho del arquitecto, donde atendía, a principios del siglo XX, a sus colaboradores. Los muebles de caoba expuestos aquí a pesar de que datan de 1909, pertenecían a los Almacenes Wolfers y no a la casa de Horta. De nuevo, encontramos lámparas de metal que imitan grandes hojas y una chimenea presidiendo una de las paredes del despacho. Desde aquí se tiene acceso a la escalera de servicio, lo que permitía que los trabajadores se acercaran a Horta, sin inmiscuirse en la vida privada de su esposa.

Abandonamos el estudio, pero antes nos detendremos en el descansillo de la escalera para contemplar de nuevo el salón de música y buscar el sistema de anclaje para colgar cuadros y que permitía dotar a las paredes, de una nutrida colección de arte japonés del que Horta era un fiel admirador.

Primera Planta
La decoración de estilo asiático nos acompaña en los pequeños detalles, mientras ascendemos por la escalera principal, donde destaca de nuevo una cristalera con un magnifico ojo de buey de formas redondeadas y que permitía dotar a la escalera de servicio, de luz natural. ¡Cuidado con la barandilla de caoba y sus formas sinuosas de color dorado! Está pensada para conquistarte. Una embriagadora liana que atrapa todas las miradas y todas tus caricias.


Unos peldaños más y a mano derecha encontramos el dormitorio principal; amueblado con muebles procedentes de la Casa Dopchie y la Casa Aubecq, realizados en madera de fresno americano. El cabecero de la cama parece un campo de flores, al igual que el papel pintado por William Morris; donde aparecen centenares de tulipanes. La puerta situada a la izquierda esconde un curioso urinario masculino, que no evita que las mujeres corramos escandalizadas hacia la siguiente habitación, donde se ubica el guardarropa del matrimonio; una habitación con tres armarios empotrados. No puedo evitar de pensar que tras esas brillantes puertas de madera hubo una vez colgado un vestido de Balenciaga o un sombrero cloché de Coco Chanel, pero esta es otra historia que debería ser contada.


La siguiente habitación es el vestidor, aunque más bien parece el lugar ideal para desmayarse. Una hermosa chaise longue nos espera, invitándonos a estirarnos y a relajarnos mientras nos preparan el baño. Junto a este coqueto canapé se puede ver un radiador grabado deliciosamente con detalles florales. Las paredes se han vestido con armarios y cajones empotrados que permiten un espacio diáfano, ligero, completado por el uso de dos puertas con espejo que esconden por un lado un inodoro con cisterna y en el otro una bañera ¡con calentador metálico y todo! Según nos explica Paquita Carbonell, nuestra guía, la señora de la casa descansaba estirada en esta habitación después de “tomar el baño”, y es que en aquella época se tomaban muy en serio la experiencia en los balnearios. Uno de ellos; el Balneario de Alzola, funcionó en esa misma época.

Volvamos a la primera planta, despertemos de nuestro letargo después de ese baño de burbujas y crucemos al otro lado de la escalera, donde se encuentra un pequeño gabinete con un delicado biombo con estampado oriental. Esta habitación era utilizada por la esposa de Victor Horta para recibir a la modista y todas sus visitas. Aquí la señora de la casa podía ver desfilar los modelos más chic del momento o encargar su próximo vestido. Contiguo al gabinete se encuentra un salón privado con muebles de madera de limonero que fueron diseñados para la Casa Solvay.

Segunda planta


Ascender hacia la última planta del Museo Horta es emular a Ícaro en su aproximación hacia el sol. La linterna de vidrio coloreado que permite la entrada de luz a la escalera, está tan cerca, que nuestros ojos corren el peligro de deshacerse en lágrimas.

Aquí se ubicaba el apartamento privado de Simone Horta; la única hija del arquitecto, y que se compone de un dormitorio, una sala con mesa y sillas de fresno americano, un gran balcón con terraza y un invernadero.

Al otro lado de la escalera se encuentra la habitación de invitados, donde destaca el pequeño secreter en madera de caoba utilizado por el arquitecto y los asientos que recuerdan a los realizados por Antoni Gaudí y que pueden verse en su casa-museo del Park Guell.

Dicen que en cualquier viaje, hay que dejar algo por ver, de esta manera se asegura un posible retorno. De Bruselas me voy con la certeza de que tengo que volver para ver las estancias de esta casa, que de momento, permanecen cerradas al público, pero que en breve serán abiertas. La cocina, la escalera de servicio, el sótano, esperan una nueva etapa para mostrarse a los amantes del Art Nouveau.

Mientras, en mi cabeza, la Bienal de arte que se celebrará en la capital Belga, cobra forma de deseo y dibuja en mis anhelos viajeros las palabras: Casa Sovay y Casa Tassel.


Más información: Dirección: Rue Américaine 23-25, 1060 Saint Gilles, Bruselas. Teléfono: 0032 2 543 04 09. Horario de martes a domingo de 14 a 17:30 h. Entrada: 8 €. Web: Museo Horta. En el interior del Museo Horta de Bruselas no está permitido hacer fotografías. Las imágenes que ilustran este post forman parte del libro “Museo Horta, Saint Gilles” de la editorial Ludion y de la web mans.fotomiser y Pinterest. En el año 2000, la UNESCO inscribió el Museo Horta en su lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Esta visita se realizó en el transcurso del blogtrip #Bruselasgirly ofrecido por la Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia.


En el minuto 1:55 del trailer The Danish Girl puede verse el interior de esta casa.

Si vas a realizar una escapada a Bruselas quizás te interese saber qué platos probar de la cocina belga, dónde comer y cuánto cuestan los menús en los restaurantes de la capital. En mi post Recorrido gastronómico por Bruselas te hago 5 recomendaciones.

2 comentarios:

El viaje de Sofi (Mónica) dijo...

Yo también me quedo con ganas de volver a Bruselas y de ver esa cocina... porque si el resto de la casa era así de alucinante no me quiero imaginar lo que puede deparar esa estancia.

Kris por el mundo dijo...

Siiiii. ... por favor. Tenemos que ver la cocina y desmayarnos en el vestidor!!

Se ha dicho en Planeta Dunia

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