17 mayo 2017

Visita a la Casa Amatller de Puig i Cadafalch

Antoni y Teresa Amatller © Institut Amatller d'Art Hispànic
Uno de los barrios más emblemáticos de Barcelona es el Eixample (Ensanche), un término que se acuñaba “provisionalmente” para todas aquellas planificaciones que suponían un crecimiento constructivo de la ciudad. Aquí se encuentra una de las obras con más color de Josep Puig i Cadafalch: la Casa Amatller.

Imaginemos por un momento la Barcelona de 1854, la fortaleza medieval de la ciudad se derribaba (una medida más adoptada para combatir la gran epidemia de cólera causada por el hacinamiento de la ciudad). El derribo de la fortaleza daba comienzo a la historia del Eixample ideado por Ildefons Cerdà, nombre que en Barcelona no fue substituido nunca, gracias al concepto innovador y la gran superficie que supuso esta ampliación de Barcelona.

Manzana de la discordia: Casa Lleó Morera, Casa Amatller y Casa Batlló. © Museu Nacional d’Art de Catalunya
Los grandes empresarios, pequeña burguesía y algún que otro personaje de noble linaje, vieron en el Eixample y concretamente en el Passeig de Gràcia, un aparador para mostrar sus logros, construir sus viviendas e instalar sus negocios. Entre los años 1898 y 1906 se construirían 3 bellas mansiones entre el Carrer del Consell de Cent y Carrer d'Aragó: la Casa de Lleó i Morera, la Casa Amatller y la Casa Batlló; en la conocida Manzana de la discordia (¿discordia por ser la más bonita?).

El Juicio de Paris y la Manzana de la discordia

En la mitología griega “El Juicio de Paris” cuenta que Eris la Diosa de la Discordia se enfada por no ser invitada a una boda que se celebra en el Olimpo. Se presenta un tanto ofendida, dejando una manzana dorada con la frase escrita: “Para la más bella”. Tres de las diosas presentes: Hera, Atenea y Afrodita se pelean, evidentemente, por ser la más bella. ¡Difícil decisión!

Aunque a principios del siglo XX, nuestra Manzana de la discordia arquitectónica llenaría páginas de periódicos, tertulias, viñetas satíricas y discusiones vecinales: ¡No era para menos! El Ayuntamiento de Barcelona celebraba un concurso anual para elegir el edificio más novedoso y de nueva arquitectura, curiosamente, la única casa de la Manzana de la discordia que ganaría sería: la Casa de Lleó i Morera.

La espléndida Casa Amatller

Alrededor de 1898 el arquitecto catalán Josep Puig i Cadafalch recibiría el encargo del empresario Antoni Amatller de reformar una casa ya construida en 1875, sin aparente valor arquitectónico. El propietario, así como su padre, su tío y su abuelo, habían hecho fortuna gracias al chocolate y Puig i Cadafalch se encargaría, durante los 18 meses que durarían las obras, de dotar de símbolos relacionados con la familia Amatller (almendro) la nueva vivienda.

Josep Puig i Cadafalch
Casa Amatller
La Casa Amatller es un edifico modernista de estilo neogótico que debe competir con su vecina Casa Batlló para atraer las miradas. Así que no es fácil lucir un frontón escalonado (quizás sea lo que más llama la atención al que pasa por delante) en pleno Passeig de Gràcia. Puig i Cadafalch dotó a la Casa Amatller de ese aire gótico que imperaba casi como doctrina, entre los artistas de la corriente modernista. Sólo hay que fijarse en las ventanas para verle el toque medieval a la fachada de Casa Amatller.

Barcelona
Entrada a Casa Amatller
En la parte central de la fachada destaca un gran balcón de hierro forjado con tribuna gótico-floral. El arquitecto también mezcló estilos y motivos, tanto catalanes como flamencos, en el resto de la portada. Decoró con piezas cerámicas policromadas la parte superior y de esgrafiados color blanco y ocre en la parte central de la fachada, además de añadir alegorías y personajes de nuestra historia en piedra gris de Montjuïc, en los balcones y puertas de entrada, como el Sant Jordi matando al dragón. En el Archivo Nacional de Catalunya pueden verse algunos bocetos de la fachada de la Casa Amatller realizados por Josep Puig i Cadafalch.

Puig i Cadafalch
Vestíbulo Casa Amatller
El vestíbulo sirve para la compra de entradas a la visita y también, tras una gran puerta de vidrio emplomado, se encuentra el acceso a la tienda de chocolates. Decorada con zócalos de cerámica sevillana y unas enormes farolas con doble sistema de iluminación: a gas y electricidad (también las lámparas del piso principal permiten esa dualidad).

Visita al piso principal de Casa Amatller

Barcelona modernista
Escalera principal de la Casa Amatller
El primer piso de Casa Amatller fue el espacio ocupado por la familia Amatller y que ha podido conservarse casi en su totalidad con la decoración original, sin grandes variaciones, pero que se ha “sacado a la luz” después de 5 años de trabajo. Vidrieras policromadas, azulejos de inspiración mudéjar, papel pintado estilo Art Nouveau, mosaicos de influencia romana, marquetería de madera, lámparas de hierro y cristal y una maravillosa colección de mobiliario diseñado también por Josep Puig i Cadafalch. Está como aquel que dice ¡para entrar a vivir!

Barcelona
Claraboya en la escalera principal de la Casa Amatller
A la planta noble se llega a través de un hermoso vestíbulo y una gran escalera principal digna de un palacio medieval. Alzad la vista y admirad la claraboya multicolor de vidrio emplomado, es una maravilla. Tras los peldaños encontraremos una puerta de entrada que tiene sobre el dintel una pareja esculpida en piedra, ataviada con el traje típico de Catalunya. Tras la puerta un suelo de mosaico que recuerda a los de estilo romano con la inscripción: “Deu vos do bon dia y bona hora” (Dios os de buen día y buena hora) rodeada de flores de almendro (Amatller), nos da la bienvenida. El área pública se extiende hacia la izquierda entre mobiliario y cuadros iluminados a media luz, como en la época en que la casa estaba habitada por la familia.

Decoración
Papel pintado de Isidore Leroy en Casa Amatller
La primera sala de nuestra visita guiada es la habitación de invitados, una alcoba que permitía tener una sala de estar. Ambas estancias estaban separadas por un arco aún visible que estaba cubierto por unas cortinas. Gracias a las imágenes que se hicieron en vida de Antoni Amatller por su amigo y fotógrafo Pau Audouard se ha podido reconstruir los pocos elementos decorativos desaparecidos de la Casa Amatller: concretamente el arco y el papel pintado diseñado por Isidore Leroy de la habitación de invitados. Fijaros en las baldosas que cubren el suelo están hechas de cemento y parecen una hermosa alfombra.

Antoni Amatller tuvo sólo una hija llamada Teresa que nunca se casó y que vivió en esta casa hasta su muerte en 1960. Aunque Teresa “modernizaría” su casa en los años 20, la mayor parte de las reformas “tapaban” la decoración original sin destruirla. Un gesto que ha sido de vital importancia para que podamos disfrutar en el siglo XXI de una vivienda de hace 100 años.

Barcelona modernista
Comedor de la Casa Amatller
La sala principal de la Casa Amatller se muestra a continuación, es el comedor que conserva su aire de palacio medieval. Destaca un enorme ventanal decorado con vidrieras con motivos florales. Originalmente dos escalinatas permitían el acceso a un frondoso jardín de 800 m2. Extrañamente a lo que se llevaba en la época, la parte más noble de Casa Amatller se encuentra en la parte más alejada de Passeig de Gràcia y por tanto de las miradas.

Josep Puig i Cadafalch
Detalle decorativo de la lámpara del comedor
La abundancia de los elementos decorativos del comedor también se hace patente en los esgrafiados de las paredes, las piezas cerámicas de estilo sevillano (os recordarán a las de la Casa Pilatos) y también cerámica diseñada por Puig i Cadafalch. Una gran lámpara cuelga encima de la mesa del comedor frente a otra de las joyas del comedor; la chimenea de hierro que presenta un gran grupo escultórico, obra de Eusebi Arnau y que hace referencia al comercio de Ultramar de la familia Amatller, de donde procedía el cacao y la vainilla de sus chocolates.

Escultura
Puerta de la Casa Amatller dotada de simbología
Se pueden ver varias esculturas en las puertas de cada habitación, a modo de alegorías. En el comedor se encuentra representada la abundancia en forma de figura femenina que sostiene racimos de uva y cereal. La langosta y el gallo representan la opulencia y ¿la araña que se va a comer una mosca? ¿quizás el poder?

Josep Puig i Cadafalch
Sala de música de la Casa Amatller
Tres arcadas lobuladas dan paso a una pequeña sala, contigua al comedor, es la Sala de Música, en su época contaba con varios tapices y un piano (hoy desaparecidos), símbolo éste último de buena educación y refinamiento. Ahora se pueden ver varios instrumentos musicales, un gramófono y una cenefa decorativa que muestra una canción popular y el himno de Catalunya.

Office de la Casa Amatller
Dejamos el comedor a nuestra espalda y nos encontramos con una sala que servía de office. Al encontrarse la cocina en la planta baja, los elementos necesarios para los almuerzos diarios se subían en un montaplatos. Estamos a principios del siglo XX ¿recuerdas? Quizás estemos delante de uno de los primeros de Barcelona, igual que el ascensor de Casa Amatller que conserva la cabina original de madera.

Pasillo de la Casa Amatller
Un curioso lavamanos de mármol situado en el pasillo, permitía que se pudieran lavar las manos antes de entrar al comedor incluso en invierno, ya que la chimenea queda justo detrás de la pared y calentaba el agua mientras un cuadro pintado por Ramón Casas sigue atento nuestros pasos.

Barcelona
Dormitorio de Teresa Amatller
Accedemos a la parte más privada donde se ubican los dormitorios de la familia. Suelos de marquetería, tapicerías de seda nos dan la bienvenida en la Sala de Costura decorada con las alegorías femeninas esculpidas de: la laboriosidad, la fidelidad (perro) y la feminidad (gato) virtudes deseables en toda mujer del siglo XX. La siguiente habitación es el dormitorio de Teresa presidido por la tribuna-balcón que da al Passeig de Gràcia donde se alza una columna de mármol rosa decorativa con un capitel donde se ha esculpido el ciclo de la vida (infancia, juventud, madurez, vejez). Se conserva el mobiliario modernista de madera realizado por Gaspar Homar del dormitorio, decorado con flores de almendro. Detrás de la pared se encuentra mimetizado un espejo de tres cuerpos.

Barcelona
Vestidor Art Déco de Teresa Amatller
El vestidor de Teresa se encuentra en la habitación contigua y se basa en una reforma que mandó hacer Teresa al arquitecto Josep Gudiol Ricart en 1934 y que muestra un espacio Art Déco, único, de los que hay muy pocos bien conservados.

Sala de Casa Amatller
Al dormitorio de Antoni Amatller se accede tras pasar por una gran sala donde se muestran varias obras de arte reunidas por él y por su hija que recogió el legado de la colección de arte. La puerta del dormitorio paterno está decorada con las virtudes masculinas: sabiduría y economía (bolsa con monedas). Las maderas y tonalidades son mucho más oscuras que en las dependencias de Teresa.

Josep Puig i Cadafalch
Decoración en el techo del despacho de Antoni Amatller
Finalmente accedemos al despacho de Antoni Amatller donde destaca un bonito pavimento de mosaico, los vidrios emplomados de la ventana, los techos decorados y una librería que conservaba todas las facturas de las reformas llevadas a cabo en la casa, quién las realizó y cuánto costaron.

vidrio
Colección de vidrio antiguo en Casa Amatller
Antoni Amatller aunque era un gran industrial, también fue un gran coleccionista y un apasionado de la fotografía; en 1891 fundaría la Sociedad Española de Fotografía. Su inquietud cultural lo llevaría también a realizar grandes viajes, Tánger en 1903, Estambul en 1905 y Egipto en 1909. Quizás Antoni Amatller fuera uno de los primeros fotógrafos de viajes, esa afición le condujo a ubicar en la buhardilla de Casa Amatller un estudio fotográfico que mandó construir. Además, en algunas de las salas de Casa Amatller se pueden ver objetos del Antiguo Egipto o la Antigua Roma, junto a la colección privada de obras de arte que va desde retablos románicos a obras de Andrés Deleito, Bartolomé Bermejo, Miquel Renom o René Lalique.

Barcelona
Antigua cocina de la Casa Amatller
Actualmente se conserva en la planta baja, donde se encontraban las dependencias del servicio; una tienda-cafetería donde se pueden adquirir chocolate de Simón Coll que se sigue elaborando con la receta del chocolate de la familia Amatller. También se conserva parte de la cocina y donde estaba situado el garaje, se encuentra un mecanismo que permitía dar la vuelta al coche sin hacer ningún tipo de maniobra: a través de una plataforma giratoria eléctrica.




Más información: Dirección: Passeig de Gràcia 41, 08007 Barcelona. Teléfono: 93 461 74 60. Horario: diariamente de 10 a 17:30 h. Entrada al vestíbulo: gratuita. Visita guiada: 17 €. Web: Casa Amatller.



Si te interesa descubrir otras obras del arquitecto Josep Puig i Cadafalch en Barcelona, se pueden visitar varios de sus edificios como la Casa Terrades o Casa de les Punxes. En Mataró hay una ruta modernista que recorre varias de sus obras.


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