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Campamento Medieval de Carcassonne: actividad gratuita

Carcassonne
El Campamento Medieval ofrece una interesante visita histórica totalmente gratuita

Entre las múltiples experiencias que ofrece Carcassonne, es gratificante encontrar lugares que preservan un carácter educativo y accesible. El Camp Médiéval (Campamento Medieval) es una de esas paradas obligadas para quien busca entender (o enseñar) la historia de la Edad Media, ¡y además de forma gratuita! Ideal tanto para niñas y niños como para los que ya no lo son. Se trata de un espacio honesto y pedagógico, perfecto para quienes viajan en familia y desean integrar momentos de aprendizaje en su itinerario sin coste alguno, permitiendo disfrutar de una faceta más sosegada y auténtica de la Cité. ¡Las familias numerosas lo agradecerán! 

Carcassonne
Junto al espacio de la taberna se encuentra el Escape Room de Carcassonne medieval

Si buscas una experiencia divertida que te transporte de lleno a la Edad Media más allá de las grandes murallas, la Cité esconde un rincón único que merece una visita. Situado en el número 27 de la rue du Plô, el Campamento Medieval ofrece un espacio a cubierto y al aire libre que puedes visitar a tu ritmo, sin entradas ni complicaciones. Este espacio está concebido como una inmersión en la vida cotidiana medieval; entre sus atractivos cuenta con una taberna medieval —perfecta también para eventos y banquetes de empresa— donde solo te servirán productos que ya se conocieran en la Edad Media.

Carcassonne
La taberna medieval es el espacio perfecto para banquetes y eventos especiales

En el Campamento Medieval ofrcen una variada agenda de talleres para los más pequeños de la familia: desde tiro con arco, caligrafía y heráldica hasta la elaboración de tocados y bailes, trabajo en cuero, un curso acelerado de caballero o un divertido Escape Room. Para participar en los talleres medievales es necesario hacer reserva previa, ya sea a través de este correo electrónico accueil@carcassonne-tourisme.com, teléfono: +33 468 102 430 o página web. Precio de los talleres: 7 €. 

Carcassonne
El trovador Kaami nos recibió y explicó muchas historias en perfecto castellano

Durante nuestra visita, tuvimos la fortuna de ser recibidos por el trovador Kaami, quien nos abrió las puertas de este campamento y nos guio a través de las distintas tiendas que lo componen. Cada una de ellas representa una escena detallada con maniquíes, herramientas y utensilios que recrean la Edad Media, acompañados de carteles informativos trilingües (francés, inglés y castellano). A través de estas recreaciones, el campamento desentraña temas tan diversos como la higiene en la Edad Media, el impacto de la peste negra, quiénes ejercían la medicina, el arte de los trovadores y la música, la crueldad de los torneos, los códigos de la moda, las tácticas de guerra y las distintas armas de ataque y defensa o los secretos de los antiguos oficios.

La higiene y el cuidado personal


Carcassonne
El aseo personal dependía estrictamente de la clase social

Derribando el persistente mito de que la Edad Media fue una época de absoluta suciedad, la primera parada del campamento nos adentra en las costumbres de aseo de la época. A través de una escena protagonizada por un maniquí sumergido en un barreño de madera, descubrimos que la higiene variaba drásticamente según la clase social. Mientras los señores feudales y caballeros disfrutaban de baños calientes en barricas forradas de tela para evitar astillas —protegidos por cortinas para preservar la intimidad—, las clases populares debían apañarse con el agua fría de los ríos y las fuentes

Carcassonne
El aseo medieval incluía jabón casero y remedios naturales contra el olor

Más sorprendentes eran los baños públicos urbanos, verdaderos centros sociales donde se compartía espacio, se jugaba a las cartas, se comía sobre las propias tinas e incluso se alternaba con prostitutas. El recorrido también nos descubre curiosidades cotidianas: el jabón para el cuerpo se elaboraba con ceniza y grasa animal (el mismo que para la colada); el aliento se refrescaba masticando hinojo o cardamomo, y la depilación ya recurría a la cera de abeja o cremas a base de cal, dejando las temidas extracciones dentales en manos de barberos y herreros.

La sombra de la Peste Negra


Carcassonne
Escena que evoca el devastador impacto de la Peste Negra

Si la escena anterior mostraba la intimidad del aseo, esta segunda tienda nos adentra de golpe en el capítulo más oscuro de la Europa medieval. A través de la impactante figura de un maniquí yacente en el suelo, junto a una sencilla jarra y una cazuela, que nos recuerda el devastador paso de la peste negra. Todo empezó en plena Guerra de los Cien Años, tras el simple atraque en 1347 de un navío en Marsella que transportaba ratas y pulgas infectadas por la bacteria Yersinia pestis; esta pandemia cambiaría el curso de la historia.

Carcassonne
Detalle de los utensilios que recrean escenas cotidianas medievales

En pocos años, la plaga segó la vida de veinticinco millones de personas —un tercio de la población del continente europeo—, alcanzando Carcassonne en marzo de 1348 y diezmando el número de habitantes. El cartel detalla cómo la virulencia se duplicaba con la combinación de la peste bubónica (famosa por la inflamación de los ganglios o "bubas") y la letal peste pulmonar, transmisible por vía aérea, dejando un rastro de terror y desolación, ya que causaban la muerte de todas las personas infectadas.

Boticarios, hierbas y cirujanos improvisados


Carcassonne
Los boticarios y barberos realizaban rudimentarias curas y sangrías cotidianas

En la tercera tienda se recrea el universo de la farmacia y la medicina medieval a través de una rústica estantería con frascos, cestas con hierbas medicinales, una balanza metálica y diversas herramientas rudimentarias a modo de “bisturí” sobre una mesa. La información nos sumerge en un panorama donde la enfermedad era considerada a menudo una prueba divina bajo el estricto control de la Iglesia, y de la que no siempre se salía vivo. 

Carcassonne
Herramientas quirúrgicas rudimentarias que ilustran el panorama médico de la época

Ante la escasez de médicos universitarios titulados, los enfermos dependían principalmente de dos figuras: el boticario —antepasado del farmacéutico que combinaba la venta de especias y azúcar con la preparación de ungüentos, mixturas y pociones curativas— y el cirujano. Tras prohibirse a los clérigos practicar la cirugía en el Concilio de Tours de 1163, fueron los barberos, herreros y sacamuelas quienes asumieron las operaciones cotidianas, las sangrías y la curación de heridas, mientras que la apertura de nuevas rutas gracias a las Cruzadas comenzó a enriquecer el conocimiento anatómico y farmacéutico de la época y dejando atrás a los alquimistas y los astrólogos.

Los trovadores: Música, poesía y la voz de la resistencia


Carcassonne
Los trovadores difundieron el amor cortés y la resistencia poética

La cuarta tienda nos traslada al universo festivo y musical de la mano de dos maniquís ataviados como trovadores. Tras una mesa dispuesta para que los visitantes puedan tocar instrumentos musicales —como una pandereta o una tradicional carraca de madera que emite sonido al accionarla con la mano—, el espacio rinde homenaje a estos poetas que surgieron a finales del siglo XI. Protegidos por el mecenazgo de los señores feudales, los trovadores se convirtieron en los grandes difusores del fin'amor o amor cortés, un género que ensalzaba la lealtad, la gallardía y la pasión imposible hacia una dama de clase superior. 

Carcassonne
Los visitantes pueden tocar estos instrumentos tradicionales

Los trovadores podían proceder tanto de familias de la alta aristocracia, como lo fue Guillermo IX de Aquitaine (abuelo de Leonor de Aquitania) hasta humildes autores o incluso, las llamadas trobairitz (mujeres trovadoras como la condesa de Día, también llamada Beatriz de Die). Asimismo, la muestra explica cómo la irrupción de la Cruzada Albigense en 1209 transformó su poesía en un altavoz de resistencia y protesta a través de los sirventès, quienes denunciaban los estragos de la guerra antes de que la desaparición de las cortes señoriales apagara su voz en el siglo XIV.

Torneos y justas medievales


Carcassonne
Los torneos eran el gran espectáculo caballeresco de la Edad Media

Esta quinta tienda traslada al visitante al mundo de los torneos a través de las figuras de dos caballos ataviados con gualdrapas características de las justas, una lanza reposa sobre el lomo esperando al caballero capaz de empuñarla. Descubrimos la fascinante evolución de estas prácticas, nacidas a mediados del siglo XII como violentos enfrentamientos en descampados donde los nobles se entrenaban para la guerra y buscaban fortuna capturando rivales, caballos y botines (lo que provocó duras condenas por parte de la Iglesia). 

Carcassonne
Las justas caballerescas combinaban deporte, entrenamiento militar y espectáculo visual

A partir del siglo XIII, la disciplina se transformó: los campos de combate se redujeron y ganaron popularidad las llamadas justas (combates singulares a caballo con lanza), un espectáculo donde los caballeros buscaban impresionar a las damas bajo los códigos del amor cortés y la heráldica. Este esplendor deportivo y cortesano se prolongó hasta el trágico año de 1559, cuando la muerte accidental del rey Enrique II a causa de una lanza puso fin de forma fulminante a la edad dorada de los torneos en Francia.

La moda en la alta sociedad medieval


Carcassonne
La indumentaria distinguía claramente a la nobleza de las clases populares

Dejando atrás el campamento de tiendas al aire libre, seguimos la visita en un espacio interior para asomarnos a la intimidad de una cámara señorial. La escena recrea una estancia noble presidida por una cama con dosel, en la que hay sentada una mujer y a su lado un hombre en pie, ambos elegantemente ataviados. En la pared puede verse un pequeño tapiz inspirado en la famosa serie de La Dama del Unicornio y sobre el suelo una alfombra de piel de vaca. 

Carcassonne
La indumentaria medieval también permitía identificar el oficio de cada persona

Así en este espacio se aborda entre otros temas el fascinante mundo de la moda en la Edad Media, un campo donde la indumentaria funcionaba como un riguroso espejo de las clases sociales. Mientras la inmensa mayoría de la población —campesinos y artesanos— se conformaba con prendas toscas de lino, cáñamo o lana (con colores apagados y lavadas apenas un par de veces al año), las élites convertían el vestir en un auténtico despliegue de poder y riqueza

Carcassonne
Los trajes reflejaban la procedencia geográfica o nación de cada individuo

La nobleza lucía tejidos importados de Oriente, terciopelos y sedas adornados con hilos de oro y pedrería, complementados con suntuosas pieles de armiño, marta cibelina o ardilla para los pudientes (frente al gato, la liebre o la cabra del pueblo llano). También durante muchos siglos el color de las prndas señalaba el estatus social, sin olvidarnos de los códigos estéticos muy estrictos de la época, como la obligación de que las mujeres casadas ocultaran su cabello bajo un tocado, reservando el pelo suelto únicamente para las más jóvenes.

Armas y tácticas en el campo de batalla


Carcassonne
Armaduras, yelmos y espadas letales para sobrevivir en el frente de batalla

En otro de los rincones de esta sala interior, la atmósfera se vuelve marcadamente belicosa. Un maniquí ataviado con una armadura medieval empuña con firmeza una gran espada, flanqueado por un caballete en el que se exhiben diversas lanzas, cascos y armas blancas de formas y tamaños dispares. Gracias a la puesta en escena, nos sumergimos de lleno en cómo eran las guerras en la Edad Media, un escenario de brutales combates cuerpo a cuerpo donde la supervivencia dependía tanto de la destreza con las armas como del equipo disponible. 

Carcassonne
Yelmo dotado de una estrecha abertura ocular y orificios respiratorios

Como es de imaginar los enfrentamientos solían ser extremadamente sangrientos, ya que la inmensa mayoría de los soldados apenas contaban con protección. Elementos defensivos como la cota de malla o el pesado yelmo de acero —el emblemático casco cerrado con placa facial agujereada para ver y respirar que sustituyó al clásico casco cónico— estaban reservados casi en exclusiva para los caballeros nobles. 

Carcassonne
Peto de cuero grabado con la emblemática cruz de Occitania

Las dos técnicas fundamentales de combate aprendidas desde la infancia en la Edad Media eran: el corte, enfocado en seccionar las zonas corporales descubiertas con el filo de la hoja para provocar graves hemorragias, y la estocada, orientada a perforar los órganos vitales o la cabeza utilizando la punta del arma. Para ello, el arsenal medieval desplegaba una variedad letal y dolorosa que iba desde el contundente mangual de bolas con púas y el versátil mandoble de doble filo, hasta herramientas tácticas tan sofisticadas como la alabarda suiza o el hacha berdiche rusa, capaces de cortar y perforar las armaduras y desmontar a los jinetes enemigos.

El silencio del scriptorium: La labor de los monjes copistas


Carcassonne
Los monjes copistas preservaron el saber antiguo con pluma y pergamino

En otro rincón de esta sala interior, la figura de un monje nos introduce en la recreación dedicada a la transmisión del saber. Vemos en una mesa sobre un atril un libro de tapas adornadas con detalles metálicos que parece sacado directamente de un monasterio medieval. Este rincón rinde homenaje a los monjes copistas, auténticos salvadores de la herencia cultural de la Antigüedad y del pensamiento medieval. En una época en la que la lectura y la escritura eran privilegios de unos pocos, estos calígrafos y lingüistas pasaban horas interminables en el scriptorium de su abadía. 

Carcassonne
Fragmento de la Canso de la Crozada

Armados con plumas de oca y tinta negra, copiaban incansablemente textos sagrados, contratos y obras eruditas sobre pergamino —la gran revolución que sustituyó al papiro gracias a su durabilidad y manejabilidad en formato de códex—. También descubrimos una reproducción de la célebre «Canso de la Crozada» (La Canción de la Cruzada), redactada en lengua de Oc con caligrafía gótica meridional por Guillermo de Tudela. Entre sus páginas se relata con crudeza el asedio de la propia Ciudadela de Carcassonne por parte de los cruzados a principios del siglo XIII y se ilustra de forma sencilla el momento. El manuscrito original del siglo XIII permanece custodiado en la Biblioteca Nacional de Francia.

Carcassonne
Disfrutamos con su música y sus amenas explicaciones sobre la Edad Media

Ya sea para completar una ruta cultural en familia por Carcassonne o simplemente para buscar una perspectiva más humana y cercana de la Edad Media, el Campamento Medieval se revela como una de las sorpresas mejor guardadas de la Cité. Una pausa didáctica, accesible y cuidada que, más allá del imponente castillo y las fortificaciones inexpugnables, pone rostro, matices y costumbres a quienes habitaron entre estas murallas hace siglos, convirtiendo una pequeña visita en un viaje en el tiempo ameno y divertido. ¡Hasta pronto Kaami!

Más información: Camp Médiéval. Dirección: 27 rue du Plô, 11000 Carcassonne. Horario: sábados y domingos de 10:15 a 13 h y de 14 a 17:45 h. Y diariamente durante las vacaciones escolares. Entrada: Gratuita, acceso libre. Web: Camp Médiéval

BOZAR: El Palais des Beaux-Arts Art Déco de Victor Horta

Bruselas
El edificio se integró en un gran proyecto urbanístico que transformó Mont des Arts
El Palais des Beaux-Arts de Bruselas representa la última gran obra pública de Victor Horta y el único edificio plenamente Art Déco de su trayectoria. Tras la Primera Guerra Mundial, el arquitecto abandonó las formas sinuosas del Art Nouveau que lo habían consagrado y adoptó un lenguaje más sobrio y geométrico, acorde con el espíritu de los nuevos tiempos.

Bruselas
Una de las puertas de entrada con perfil de acero de la Rue Ravenstein

En este edificio monumental, Horta sustituyó los motivos orgánicos por líneas depuradas, simetrías y volúmenes claros, empleando materiales como la piedra azul, el granito o el mármol con una ornamentación contenida. El resultado fue una arquitectura moderna y racional, donde la luz, la proporción y la funcionalidad reemplazaron al ornamento exuberante, marcando así el punto final de su evolución artística y el inicio de una nueva era estética en Bélgica.

Los orígenes del “Palacio de las Artes” 

Palais des Beaux-Arts
Palais des Beaux-Arts proyectado por Alphonse Balat en la Rue de la Régence (1926)

La idea de erigir en Bruselas un “templo dedicado a la música y las artes plásticas” surgió con fuerza en los albores del siglo XX, impulsada por la realeza belga y la élite cultural. Ya en el siglo XIX se pensó en un edificio para grandes conciertos y exposiciones de arte; en 1874 se inauguró el Palais des Beaux-Arts proyectado por Alphonse Balat en la Rue de la Régence, pero pronto fue ocupado por colecciones artísticas y dejó de cumplir su función original. 

BOZAR
Vista de la planta inferior, donde Horta organizó una red de salas y pasillos subterráneos

Varias ubicaciones fueron propuestas en vano, hasta que en 1913 el rey Alberto I y la reina Isabel expresaron al alcalde Adolphe Max su deseo de tener en la ciudad un “Palacio de las Artes” digno de la capital belga. Ese mismo año, el arquitecto François Malfait presentó un diseño de estilo clásico para un complejo en la recién trazada Rue Ravenstein, pero la I Guerra Mundial detuvo las obras. 

Escalera de acceso a uno de los niveles inferiores

Terminada la contienda, el proyecto volvió a cobrar vida en 1919 bajo el auspicio del ministro Édouard Anseele y del influyente senador socialista Émile Vinck. Vinck, conocedor de la obra de Victor Horta, invitó al arquitecto a asumir la dirección del nuevo “Palacio de las Artes”, desechando así la propuesta del arquitecto público Georges Hano. La ciudad cedió generosamente un terreno irregular entre la Rue Royale, la Rue Ravenstein, la Rue Terarken y la Rue de la Bibliothèque (hoy Rue Baron Horta).

Rue Baron Horta
Rue Baron Horta. Fuente "Najade", obra del escultor Jacques Marin (c. 1920)

En 1920, el gobierno solicitó al Parlamento fondos para la obra, pero la crisis económica de posguerra llevó al Senado a recortar el crédito a 100.000 francos. Finalmente, el propio Émile Vinck promovió la creación de una asociación privada, combinando apoyo público y privado para financiar la construcción. En abril de 1922, la nueva sociedad —presidida por el burgomaestre Adolphe Max, con miembros como el banquero melómano Henry Le Bœuf y el propio Vinck— dio luz verde al inicio de las obras.

Victor Horta y el estilo Art Déco


Pabellón Belga de la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París (1925)

Victor Horta (1861-1947), célebre creador belga del Art Nouveau, afrontó este ambicioso encargo con una visión moderna. Después de la guerra su estilo derivó hacia formas geométricas que anticipan el Art Déco: ya lo había demostrado en 1925 en el Pabellón Belga de la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París, donde utilizó un lenguaje abstracto inspirador (con ecos de Frank Lloyd Wright y hasta de arquitectura minoica o maya).

Palais des Beaux-Arts
Este complejo de salas de exposiciones y conciertos fue diseñado por el arquitecto Victor Horta

En el Palais des Beaux-Arts también introdujo esa ornamentación geométrica en las fachadas, combinándola con elementos clásicos como las imponentes columnas dóricas de la rotonda de entrada. Aunque fue criticado por los arquitectos de vanguardia —que veían sus formas como tradicionales—, la modernidad del proyecto se percibe en su programa mixto y en los materiales elegidos.

Acceso a las plantas inferiores donde se encuentran las salas de conciertos

Horta concibió el edificio como una “Ciudad de las Artes” en miniatura: un complejo cultural con dos grandes áreas complementarias. Por un lado, diseñó un centro de espectáculos con una gran sala de conciertos, una sala de música de cámara y una sala de proyecciones cinematográficas. Por otro lado, destinó la mitad del edificio a un centro de exposiciones artísticas con varias salas: una sala para escultura monumental, dos circuitos expositivos amplios para pintura y escultura, un circuito menor para fotografía y una gran sala para las artes decorativas.

Palais des Beaux-Arts
Eje de circulación interior que conecta las principales salas de conciertos del Palais des Beaux-Arts

A todo ello sumó oficinas, restaurantes, espacios de recepción y comercios integrados en la fachada. Esta estructura de música y exposiciones plásticas era inédita en Europa, semejante en cierto modo a los centros culturales utópicos de la época, y reflejaba la idea de un lugar donde las diferentes artes convergieran con una cierta dimensión social.

Desafíos de diseño para Victor Horta


Los niveles son casi invisible gracias a las numerosas salas subterráneas

El emplazamiento en el Mont des Arts presentaba retos colosales. El solar de forma irregular tenía unos 8.000 m² y una pendiente pronunciada entre la calle más alta de la Rue Royale y la más baja de la Rue Terarken. Justo a media altura se cruzaba con la nueva Rue Ravenstein (construida sobre una plataforma de hormigón entre 1911 y 1913), de modo que el edificio debía articularse en tres niveles diferentes

Espacios de descanso que rodean la Gran Sala de Conciertos

Además, la normativa urbanística imponía una serie de límites: había una servidumbre visual que protegía la vista desde el Palacio Real hacia el barrio bajo, lo que prohibía cualquier construcción que superara su altura. Por si fuera poco, el Ayuntamiento exigió que se habilitaran locales comerciales a lo largo de la Rue Ravenstein, para dinamizar aquel sector aún poco desarrollado y obtener a cambio renta por los arrendamientos.

Puerta de entrada con vidriera de diseño geométrico al Salón Real

Horta resolvió este panorama con gran ingenio: desarrolló cinco versiones del proyecto entre 1919 y 1922, siempre acomodando el complejo a la topografía. El edificio explotaba al máximo las cotas del terreno: preveía nada menos que seis entradas diferentes en distintos niveles (Rue Terarken, Rue de la Bibliothèque, Rue Villa Hermosa, Rue Ravenstein y Rue Royale). Las entradas principales, de carácter monumental, se ubicarían en la Rue Ravenstein y la Rue Royale, cada una enmarcada por un pórtico tetrástilo de columnas dóricas

BOZAR
El Salón Real estaba reservado originalmente para la familia real y personalidades invitadas

En el interior, un gran eje de circulación conectaba esas entradas entre sí, recorriendo todos los circuitos de exposición y pasando junto a la sala de conciertos. De este modo, Horta logró integrar armoniosamente el edificio en una geografía compleja, como una “Ciudad de las Artes” escalonada en la ladera. Aun así, hubo concesiones: un gran vestíbulo real comunicaba la entrada de honor con el Palco Real.

BOZAR
Palco Real, situado frente al escenario, símbolo del esplendor y la elegancia del auditorio

Como anécdota, se proyectó incluso una pequeña entrada privada para el monarca, que daba acceso al Salón Real y al Palco Real frente al escenario. El resultado fue una silueta masiva, pero sin exceder las alturas límites: las fachadas conservaban la elegancia neoclásica dominante en el barrio del Palacio Real, enriquecida con elementos decorativos Art Déco. La planta intermedia, accesible desde la Rue Ravenstein, alberga la entrada principal y el gran vestíbulo que distribuye el flujo de visitantes hacia las distintas salas del Palais des Beaux-Arts.

Bozar
Gran vestíbulo de acceso por la Rue Ravenstein

En este espacio se colocó en 1936 el monumento a Henry Le Bœuf, decorado con dos figuras de bronce esculpido por Victor Rousseau, como homenaje al impulsor de la institución. Este hall monumental, concebido como un punto de encuentro entre las artes y el público, se mantiene de acceso libre, fiel al espíritu democrático que inspiró a Horta y a los fundadores del edificio.

Gran Sala de Conciertos


BOZAR
Vista del escenario y el órgano de la Gran Sala de Conciertos de BOZAR

La Gran Sala de Conciertos (aprox. 1.200 m²), con su planta ovalada, su acústica cuidadosamente estudiada y sus planos inclinados, fue diseñada con una capacidad para 2.200 espectadores e inaugurada en 1929. Horta la concibió muy abierta y escultórica, respondiendo a exigencias económicas —una cantidad mínima de espectadores para cubrir costos— y artísticas —que el público rodeara al intérprete, según deseaba el violinista Eugène Ysaÿe—. 

Gran Sala de Conciertos
Interior de la Gran Sala de Conciertos, concebida por Horta como un espacio envolvente

Ocupaba la mitad sur y toda la altura del edificio, con una escalera cuadrada al norte, y fue bautizada como Salle Henry Le Bœuf en honor al mecenas que impulsó el proyecto. Su forma ovoide se articulaba en una platea y tres niveles de graderíos (balcón, palcos y galería), presididos en el centro por el Palco Real. El techo abovedado, con una parte central acristalada y calada decorativamente, contribuía tanto a la luminosidad como a la calidad acústica.

Busto de Victor Horta (1950)
Busto de Victor Horta obra de Adolphe Wansart, en el vestíbulo de la Gran Sala de Conciertos (1950)

El gran órgano, instalado por la firma J. Stevens de Duffel, completaba la majestuosa composición del escenario. En 1976, la sala fue remodelada por los arquitectos E. de Felici y R. Delers, que actualizaron su estructura sin alterar su carácter original. Alrededor del auditorio, amplios pasillos de circulación con planos inclinados facilitaban el acceso a los diferentes niveles. En el vestíbulo de la sala principal de conciertos se erigió, en 1950, el monumento a Victor Horta, con un busto esculpido por Adolphe Wansart, como homenaje al genio que concibió este emblemático espacio del arte y la música en Bruselas.

Sala de Esculturas: el espacio expositivo de BOZAR 

Hall Horta
Gran bóveda de cristal del Hall Horta, antigua Sala de Esculturas del Palais des Beaux-Arts

La Sala de Esculturas fue uno de los espacios más impresionantes del Palais des Beaux-Arts. Concebida por Horta como una sala de cinco naves y dos niveles, estaba cubierta por una gran bóveda de cristal sostenida por una estructura de hormigón armado, lo que permitía una iluminación natural tamizada y una sensación de amplitud monumental. Su destino original era acoger las obras de escultura de gran formato, integrando la luz, la escala y el movimiento del visitante en una experiencia arquitectónica única. 

BOZAR
Las exposiciones siguen siendo uno de las principales actividades de BOZAR

Apenas dos semanas después de la inauguración del edificio, el 18 de mayo de 1928, la sala de alrededor de 1.900 m² fue estrenada por los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev con una representación de La Sílfide, un acontecimiento que subrayó la versatilidad del espacio. Poco después, tras la exposición dedicada al escultor Antoine Bourdelle, la gran sala dejó de utilizarse para exhibiciones de escultura monumental y comenzó a acoger eventos culturales y sociales de todo tipo. 

Una amplia escalera y un atrio columnado conecta con las salas expositivas

Desde el célebre Banquete Ensor durante la inauguración de su exposición el 10 de febrero de 1929, hasta fastuosos salones del automóvil organizados por General Motors, que transformaron el recinto en un escenario de modernidad y prestigio. Entre 1969 y 1971, el espacio experimentó una profunda transformación bajo la dirección del arquitecto Lucien Baucher, que lo convirtió en una sala de exposiciones polivalente

BOZAR
Sala con columnas del actual espacio expositivo, antiguas salas de Arte

Para ello, instaló un podio metálico desmontable y un sistema de galerías y pasarelas que conectaban con una amplia escalera hacia las tres salas de Arte Monumental, mientras que la planta superior quedaba flanqueada por la Gran Galería. Esta remodelación, pensada para adaptarse a las nuevas formas de arte contemporáneo, modificó profundamente la percepción del volumen original, pero mantuvo el carácter dinámico y escénico que Horta había concebido desde el principio: un espacio vivo, capaz de transformarse al ritmo de las artes y de la ciudad. 

BOZAR
Algunas de las barandillas interiores son originales de 1928 y muestran el estilo Art Déco

Desde el comienzo, Horta se inspiró en la idea de una asociación de entidades artísticas. Cada arte (música, pintura, escultura, arquitectura, artes decorativas) tendría su espacio propio y hasta su entrada particular. Esta visión multifuncional dotaba al Palais des Beaux-Arts de Bruselas de un carácter único: no era solo un museo ni solo un teatro, sino un híbrido de centro cultural en el que artes plásticas y artes escénicas convivían bajo el mismo techo.

Evolución del proyecto


Victor Horta diseñó los planos del Palacio de Bellas Artes poco después de la I Guerra Mundial

Tras firmar el contrato con el Ministerio de Obras Públicas en noviembre de 1919, Horta presentó los primeros planos y los fue perfeccionando durante el permiso de obra. Inicialmente, propuso en la Rue Ravenstein un acceso triangular de gran amplitud, pero el Ayuntamiento rechazó en 1920 esa solución por razones urbanísticas. En respuesta, Horta dividió la entrada monumental en dos accesos menores: uno en la Rue de la Bibliothèque para las salas de exposición y otro en la Rue Ravenstein para la sala de conciertos.

Las obras del Palais des Beaux-Arts de Bruselas comenzaron a principios de 1923

En esa tercera versión del proyecto quedó más clara la estructura bipolar del edificio: la sala de conciertos, que antes era central, se movió hacia la esquina noreste, mientras que la Sala de Esculturas quedaba junto a ella, separada por un gran vestíbulo. Durante la construcción hubo varias tensiones. En 1923, al empezar las obras, el industrial Armand Blaton (encargado del edificio) insistió en que toda la estructura se hiciera con hormigón armado, a diferencia de lo previsto por Horta que pensaba en utilizar acero en la sala de conciertos. 

Monumento a Henry Le Bœuf
Monumento a Henry Le Bœuf, con dos figuras de bronce esculpidas por Victor Rousseau en 1936

Horta cedió y aprovechó el cambio para rediseñar por completo el auditorio. Este conflicto fue solo una de las decisiones críticas durante el proceso: el mecenas Henry Le Bœuf, desde 1921, exigió estudios comparativos de acústica basados en salas europeas y pidió la opinión de expertos (finalmente el francés Gustave Lyon dio su visto bueno en 1925). También hubo disputas con el Senado por los sobrecostes: la obra se estimó finalmente en 25 millones de francos

BOZAR
La antigua Sala de Esculturas se ha convertido en el Hall Horta

Horta negoció su honorario varias veces, invocando el enorme desafío técnico que tuvo que afrontar (acondicionamiento de cimientos, contención del terreno y de las construcciones vecinas, drenaje de aguas pluviales, etc.). A pesar de las previsiones iniciales de terminar en 1920, la construcción tardó 7 años desde la obtención del permiso hasta la finalización de la sala de conciertos, debido precisamente a estas complejidades del terreno inclinado.

Materiales y decoración Art Déco


BOZAR: El Palais des Beaux-Arts
Juego de volúmenes y relieves simétricos que aportan ritmo y sobriedad al conjunto exterior

La elección de materiales fue otra revolución. Horta apostó por el hormigón para la estructura. Inicialmente, quería dejarlo a la vista para mostrar su “honestidad”, emulando su propia práctica en el Art Nouveau de no ocultar los materiales. Una audacia para los años 20, pues la mayoría de los arquitectos modernistas revestían sus muros con estuco para ocultarlo. Sin embargo, las imperfecciones del hormigón de entonces lo llevaron a recubrir las fachadas con un fino enlucido blanco, lo que disimuló el gris original.

Interiores sobrios y refinados donde luce con maestría el parqué de madera en espiga

En el interior sí se utilizaron acabados de forma más lujosa. Horta pintó las salas con tonos ocres y dorados (colores que hoy prácticamente han desaparecido), armonizados con los suelos de mármol en la Sala de Esculturas, en el Salón Real y en los pasillos del palco; con parqué de madera en espiga en las salas de exposiciones; e incluso con una combinación de granito y resina imitación mármol en las rampas y pasillos de la sala de conciertos. 

Diseño geométrico
Vidriera de diseño geométrico Art Déco

Todos estos detalles ornamentales, junto a las esculturas y pinturas que se incorporaron después, daban al Palais des Beaux-Arts de Bruselas un ambiente rico y acogedor, demostrando la intención de Horta de integrar la arquitectura y la decoración en una experiencia unificada. La fachada principal de la Rue Ravenstein (tras varios cambios de proyecto) terminó mostrándose en estilo Art Déco sobrio: vanos rectangulares regulares, algunos bajorrelieves geométricos y las elegantes columnas dóricas que flanquean la entrada mayor y que comunican con la columnata curvada del vestíbulo interior.

BOZAR
Horta cambió las líneas onduladas del Art Nouveau por las líneas geométricas del Art Déco

El conjunto conserva la simetría y majestuosidad que se esperaba en aquel entorno señorial, pero aporta modernidad en el uso del espacio y de la luz cenital (a través de los patios interiores) en las salas de exhibición. En suma, el Palais des Beaux-Arts se convirtió en un claro ejemplo del Art Déco en Bruselas, aun bajo la firma de un arquitecto famoso por el Art Nouveau; su geometría estricta y su monumentalidad elegante anunciaban la arquitectura moderna inmediata mientras rendían homenaje a la tradición clásica de la ciudad.

La Rotonda monumental


BOZAR
Este espacio se ha transformado en la actual Rotonde Suzanne Bertouille

En el extremo de la fachada, sobre la entrada principal, Victor Horta concibió una de las piezas más elegantes y emblemáticas del Palais des Beaux-Arts: la Rotonda monumental. Diseñada inicialmente como salón de té, fue pensada como un espacio de descanso y sociabilidad, donde el público pudiera prolongar su experiencia artística en un ambiente refinado. Su perímetro circular, marcado por una sucesión de columnas adosadas, crea un efecto rítmico que acompaña las escaleras curvas situadas a ambos lados de la entrada. 

BOZAR
Este espacio circular iluminado por un gran ventanal fue concebido como salón de descanso

El conjunto está rematado con un techo imponente de ocho metros de altura y una gran lámpara de araña central, que inunda de luz y elegancia el espacio. En la actualidad, la Rotonda Suzanne Bertouille se utiliza como salón para banquetes, permitiendo celebrar eventos y recepciones en uno de los espacios más distinguidos concebidos por Horta en el Palais des Beaux-Arts. 

BOZAR
La rotonda del extremo izquierdo de la fachada, sirve de entrada a BOZAR

La fachada exterior, de composición alargada y ligeramente angular, está decorada con una ornamentación geométrica basada en patrones simétricos y en la acentuación del relieve, elementos característicos del lenguaje decorativo de Horta en su etapa final. El equilibrio entre la sobriedad y la monumentalidad se refuerza por la disposición arquitectónica: la fachada luce una rotonda esquinera en el extremo izquierdo y una torre angular cuadrada en el extremo derecho, que enmarca la fachada del edificio. 

BOZAR: El Palais des Beaux-Arts
Detalles geométricos de la fachada en piedra azul, ejemplo Art Déco de Victor Horta

El revestimiento de piedra azul de gran tamaño, cuidadosamente labrada, confiere al conjunto un aire solemne y robusto, mientras que el granito, utilizado con discreción en los marcos de las ventanas y en los alféizares de la planta superior, añade un matiz de refinamiento. En la rotonda, el uso de granito pulido, flanqueado por pesadas pilastras y dividido en tres tramos verticales, subraya la idea de orden y equilibrio que impregna todo el edificio.

El Palais des Beaux-Arts abre sus puertas y evoluciona


La reina Isabel y el rey Alberto I en el Palais des Beaux-Arts de Bruselas

Pese a los retrasos, el Palais des Beaux-Arts se inauguró oficialmente el 4 de mayo de 1928, en presencia de la familia real y numerosos dignatarios. Desde entonces, cobró rápido prestigio internacional como foro cultural de primer orden. El complejo funcionó durante décadas con esa doble misión artística: por un lado, se ofrecían conciertos sinfónicos y recitales en sus auditorios; por otro, se organizaban grandes exposiciones de pintura, escultura, artes aplicadas y fotografía en sus salas dedicadas. 

Art Déco Bruselas
Lámpara de techo con diseño geométrico que evoca las líneas del estilo Art Déco

El propio Henry Le Bœuf, administrador delegado de la sociedad gestora, aseguraba llevar una programación ambiciosa y variada. A mediados del siglo XX, el Palais des Beaux-Arts de Bruselas sufrió transformaciones importantes. Entre 1956 y 1959, Constantin Brodzki y Corneille Hannoset adaptaron el antiguo Studio en una sala de proyección de cine con el nombre Cinématek, con graderíos inclinados y cabina de proyección adaptada al color. 

Palais des Beaux-Arts
Entrada con diseño geométrico en la Rue Baron Horta

Más tarde, en 1962, se creó formalmente el Museo del Cine (Congrès du Cinéma), que en 1967 ocupó la gran Sala de Artes Decorativas. Este museo contaba inicialmente con una sala de cine (ampliada a dos en 1982) y disponía incluso de una entrada propia en la Rue Baron Horta. La adaptación cinematográfica supuso una ruptura con la concepción original de Horta: se desmontaron los decorados de la Sala de Artes Decorativas para instalar la exposición permanente del museo. 

Bruselas
Motivos lineales y ángulos marcados en la fachada de la Rue Baron Horta

El proyecto ganador, de los arquitectos Lucien Jacques Baucher, Michel Draps y Marc Libois, propuso en 1971 la construcción de un “foro” modular en la Sala de Esculturas, con estructura tubular de acero y asientos móviles. Este foro, instalado a partir de 1969, se convirtió en un espacio polivalente de menor tamaño (uso de madera y metal tubular similar al Centre Pompidou de París) que alojó debates, performances y conciertos improvisados. 

BOZAR
Este guardarropa con reminiscencias antiguas nos recuerda el uso de sombreros y bastón

Sin embargo, su colocación fragmentó la volumetría original del pabellón de Horta, tapando gran parte de la sala. Con el tiempo, la multiplicidad de asociaciones culturales que trabajaban dentro del Palais des Beaux-Arts de Bruselas llevó a una excesiva compartimentación interna: para mediados de los 90 ya eran evidentes filtraciones de agua, lejanía entre espacios y deterioro del patrimonio original.

El renacimiento de Bozar 

Exposiciones
Interior de una exposición en BOZAR

Ante las dificultades financieras y de gestión, el Palais des Beaux-Arts de Bruselas pasó a depender del Estado belga a partir de 1971. En 1984 la gestión se convirtió en organismo público y en 1999 el complejo adoptó formalmente la denominación BOZAR (abreviatura fonética de Beaux-Arts). A partir de 2004 se emprendió un ambicioso plan de restauración dirigido por la arquitecta Barbara Van der Wee, con el objetivo de recomponer los espacios originales de 1928 y al mismo tiempo actualizar el edificio a las normas actuales. 

BOZAR
Techo sinuoso con domo central y moldura luminosa que resalta la amplitud del auditorio

Así, el «foro» añadido en la Sala de Esculturas fue desmantelado, recuperando su volumen de crucero. Se trasladaron las oficinas (incluida la Cinemateca) fuera del edificio principal, liberando toda el ala este. En el remodelado, la Sala de Artes Decorativas volvió a ser una sala diáfana con sus columnas vistas y se añadieron dos salas de cine subterráneas

Sala de Conciertos
Vista del auditorio con sus niveles escalonados y el emblemático Palco Real frente al escenario

Otros trabajos incluyeron la restauración de los dos circuitos expositivos de Horta (los recorridos por la Rue Ravenstein y por la Rue Royale). Se integró la luz natural en techo y sistemas de climatización invisibles para adaptarlos a exigencias museísticas. El nivel comercial de la Rue Ravenstein fue ocupado por el Café Victor, un moderno café cultural proyectado por Robbrecht & Daem, devolviendo al lugar su vocación social original. 

BOZAR
El Palacio de Bellas Artes es el único testimonio importante del último periodo de Horta

Se repintó la rotonda cercana a la entrada de la Rue Royale en sus tonos ocres originales, y se recuperaron los techos planos de las alas a lo largo de la Rue Ravenstein y Baron Horta (que Horta concibió como salas al aire libre). Gracias a estas intervenciones, hoy el Bozar luce en gran medida la visión de Horta: la monumental circulación central que atraviesa el edificio y une las exposiciones con los conciertos.

BOZAR
Escalera de acceso a la actual Rotonde Suzanne Bertouille

Los materiales originales (columnas de mármol, escalones de piedra) se han restaurado, y la riqueza de los espacios interiores ha quedado de nuevo a la vista. El “Palacio de las Artes” de Horta se mantiene como un referente del Art Déco belga, mientras sirve de escenario cultural completo donde conviven conciertos, exposiciones y conferencias, exactamente como sus promotores imaginaron hace más de un siglo.

Más información: BOZAR. Dirección: Rue Ravenstein 23, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0)250 78 430. Web: BOZAR.

Comer en Bozar Café Victor


Bozar Café Victor
Interior del Bozar Café Victor

En la planta baja del Palais des Beaux-Arts, se encuentra el Bozar Café Victor, un espacio donde el arte, la arquitectura y la gastronomía dialogan con naturalidad. Este café-restaurante ocupa el local de la antigua librería del Palais des Beaux-Arts, transformado por los prestigiosos arquitectos Robbrecht & Daem, especialistas en intervenir con respeto en edificios históricos. Lejos de considerar las limitaciones de un monumento protegido como un obstáculo, los arquitectos las interpretaron como un punto de partida para crear un entorno en perfecta sintonía con la obra de Victor Horta

Bruselas
Elegancia en negro, verde y dorado que evoca la sofisticación Art Déco

El resultado es un universo arquitectónico íntimo y moderno, donde cada detalle remite a la estética original del edificio. El interior combina materiales nobles y referencias directas al lenguaje de Horta: el granito verde y los asientos de cuero evocan el linóleo y el granito que el maestro integró en los pasillos del Palais des Beaux-Arts. En el suelo, los círculos de granito reproducen un pequeño planetario simbólico de amaneceres y atardeceres, mientras las lámparas redondas, los espejos circulares y las mesas grabadas en latón con motivos de instrumentos musicales convierten cada detalle en una obra de arte funcional.

Bozar Café Victor
Ensalada César con pollo de granja cocinado a baja temperatura (26’2 €)

El Café Victor es hoy un vibrante punto de encuentro en el corazón de Bruselas, frecuentado tanto por visitantes de exposiciones y conciertos como por quienes buscan disfrutar de una pausa gastronómica en un entorno excepcional. Dispone de un acogedor comedor interior y de una terraza a pie de calle, donde tuve ocasión de degustar una ensalada César con pollo de granja cocinado a baja temperatura (26,20 €). Bozar Café Victor prolonga el espíritu del Palais des Beaux-Arts: un lugar donde las artes —plásticas, escénicas y culinarias— se viven también a través de los sentidos.

Más información: Bozar Café Victor. Dirección: Rue Ravenstein 23, 1000 Bruselas. Teléfono: +32 (0) 22 131 919. Web: Bozar Café Victor.   

Toda la información generada en redes sociales durante mi viaje a Bruselas, puede consultarse a través del hashtag #PDBruselas

Qué más ver cerca

A poco más de dos kilómetros se encuentra otro icono del diseño y la arquitectura de los años 30: el edificio Flagey, la “fábrica del sonido” de Bruselas. Este edificio Art Déco, originalmente sede del Instituto Nacional Belga de Radiodifusión (INR), sobresale por su fachada de ladrillo amarillo y sus estudios diseñados con precisión técnica para la radiodifusión.

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