16 febrero 2016

El Museo del Tabaco de Andorra


¿Quién no ha oído hablar del Tabaco de Andorra? En mi niñez era habitual que la gente hiciera 3 horas en coche para ir a buscar tabaco a Andorra. Todo el mundo decía que compensaba, que salía más barato el tabaco allí que en España y aprovechaban para bajarse bolsas de 5 kilos de azúcar, café y algún que otro pequeño electrodoméstico. La aventura no carecía de riesgo, los coches eran inspeccionados en la frontera, algunos con sumo cuidado, así que alguno se había encontrado con un problema policial por el codiciado vicio.


La última vez que estuve en Andorra con Mélanie Degoy, Pablo-Ignacio de Dalmases y el equipo de Abarca Ediciones visitamos el Museo del Tabaco. No me esperaba encontrar un museo dedicado a este producto, pero cuando recorrí las salas ubicadas en la antigua fábrica de tabacos Reig, empecé a abrir los ojos a un mundo que me era algo familiar, pero que en parte desconocía.


El edificio donde se ubica el museo era conocido popularmente como Cal Rafeló, data de principios del siglo XX. La fábrica estuvo en funcionamiento desde 1909 hasta 1957, así que situar el museo donde en otro tiempo se fabricaba el producto, provee de significado y espíritu el lugar. El tabaco en Andorra fue un motor económico muy importante y gracias a las diferentes salas del museo es posible conocer desde el cultivo de la planta del tabaco hasta su producción y venta. 


El recorrido por el interior de la vieja fábrica se realiza de forma guiada, pero no por un guía, que suele ser lo habitual. Un sistema multimedia va abriéndote las puertas de cada una de las salas distribuidas en las cinco plantas, mientras dos voces te van explicando en cada sala lo que vas a ver. Las salas y objetos se van iluminando mientras escuchas o ves diferente proyecciones. Distintas salas y escenarios que se muestran de la manera más fidedigna posible y que utilizan los objetos para narrar historias humanas.


No importa si se es fumador o no, el Museo del Tabaco rinde homenaje a una industria que forma parte de la historia y la cultura de un país como Andorra. Es la memoria viva que puede proteger y asegurar el futuro de aquel pasado industrial y aquella sociedad que existió a principios del siglo XX.


La primera parte del museo está dedicada al cultivo de la materia prima, orígenes y curiosidades. La primera sala es un secadero de hojas de tabaco, si un cigarrillo hubiera podido imitar exactamente como huele una hoja de tabaco seca, yo hubiera sido fumadora. Creo que es la sala de museo que mejor huele del mundo. ¿Sabías que uno de los secretos más importantes y mejor guardados de una fábrica de tabaco era la elaboración de los aromas? Yo tampoco lo sabía, creía que eso era más de la industria del perfume, pero parece ser que la calidad y el sabor del producto final dependía de la fermentación y de los aromas. ¿Qué te parecería tener un mueble lleno de cajones para olisquear? Pues estás en el lugar adecuado. En el Museo del Tabaco puedes abrir un cajón y oler en su interior.


Llegamos a la segunda parte donde se explica el proceso de preparación del tabaco. Aquí descubriremos cómo se transforma la hoja de tabaco, la maquinaria y el trabajo en la fábrica. Desde el despacho administrativo hasta el proceso industrial, la fábrica aquí cobra vida ¡atentos a las máquinas que se ponen en marcha!


En la tercera parte se puede saber más sobre los diferentes productos que surgían de la hoja del tabaco. La elaboración manual de picaduras, caliqueños y cigarrillos, la elaboración de los paquetes, el etiquetado y el comercio. A través de varias proyecciones conoceremos un poco más sobre la vida de las cigarreras y de los contrabandistas, que de algún modo son herencia de la vida en los lugares donde se instalaba una fábrica.


El último espacio es un salto al mundo actual, la sala se inunda de luz, se desprende de nostalgia y pasado y se convierte en un laboratorio blanco y virtual de ideas. El comercio del tabaco en Andorra, el comercio mundial, la publicidad o la salud son el hilo conductor de las últimas proyecciones sobre paredes de policarbonato. Quizás un despertador visual demasiado frío para despertarnos del sueño efímero que hemos vivido.

Y si de sueño se trata, te recomiendo dormir en Plaza Andorra donde el lujo está asegurado.

Más información: Museu del Tabac (Antiga fàbrica Reig). Dirección: Carrer Doctor Palau 17, AD600 Sant Julià de Lòria. Principat d'Andorra. Teléfono: (376) 741 545. Entrada: 5 €. Horario: de martes a sábado de 10 a 20 h. Domingos de 10 a 14:30 h. Web: Museu del Tabac. Disponen de cafetería, taquillas gratuitas y accesos adaptados.

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