05 febrero 2014

Volar en business con Austrian Airlines a precio de turista


¿Os habíais preguntado alguna vez cómo es volar en primera clase? 
Planeta Dunia pudo darse el gustazo -por segunda vez- en el vuelo que unía Viena-Bangkok. Más de diez horas de cuidado exclusivo, por la tripulación de Austrian Airlines, hicieron las delicias de mi maltrecho cuerpo viajero.

¿Qué hice para ganar semejante plaza en el Olimpo de los vuelos?
Pues aunque la respuesta suene algo decepcionante para los cazarrecompensas, la verdad es que no hice nada. Mi hermana y yo nos presentamos a tiempo en el mostrador, facturamos nuestras mochilas, y muy amablemente el personal del mostrador de Lufthansa advirtieron un retraso en el vuelo de Barcelona a Frankfurt que afectaría a nuestro enlace hasta Bangkok. Al ser ambas compañías miembro de la Star Alliance pudieron hacer un cambio de vuelo, previo consentimiento nuestro, y arreglar el posible trastorno de no llegar a la conexión a tiempo.

Nuestra sorpresa sobrevino en el Aeropuerto de Viena cuando fuimos a embarcar. Unas máquinas con lector de códigos de barra daban acceso al avión. Nuestro billete pitó y expulsó un ticket con un número de asiento nuevo. Cuando entramos al avión, nos pasamos hasta de largo, ya que buscábamos el asiento en clase turista, inocentes del hecho que íbamos a volar en Business Class.

¿Qué te puedes encontrar volando en Business?
Pagar 4 veces más el precio de un vuelo en clase turista ha de notarse ¿no? ¡y cómo!. Lo primero, tras revisar mil veces que aquel asiento corresponde al tuyo y que no te van a echar a patadas, fue sentarnos. Una azafata sonriente nos trajo una bandeja con bebidas y cócteles preparados, para elegir y beber en el acto. Cuando has volado dos centenares de veces en clase turista siempre miras a los de primera clase y te dices ¡Cómo le pegan al alcohol los ricos! Pues ale, aquí tenéis resuelto el misterio.

Detallazos que se agradecen cuando tienes un vuelo por delante de más de ocho horas y en plena noche
Una almohada de las de verdad y una manta, con el firme propósito de que el pasajero pueda dormir. Los asientos de primera clase de la compañía Austrian Airlines, permiten la completa posición horizontal de las personas, convirtiéndolas en ositos hibernando. Sí, dormí a pierna suelta, rodeada de desconocidos y todo lo larga que soy en una cama voladora. Si aún no me odiáis lo suficiente añadiré que los asientos eran con opción de masaje y con graduación de firmeza del “colchón”. ¿Qué prefieres la posición de relax o la de dormir? Tocando un botón el asiento se convierte en una plataforma del descanso.

Para las más fashion victims y otras especies de glamurosas
Revistas (de todo tipo) para ponerte al día de moda y cotilleo, y un regalo de aquellos que os tiraríais de los pelos entre buenas amigas. Un neceser de fieltro con calcetines, cepillo de dientes, peine, antifaz, tapones para los oídos, calzador y crema facial. De verdad que un día haré un post exclusivo de este neceser, porque es la bomba. He colgado fotos en Facebook.

Para los más tecnológicos
Ya es más común encontrarlo en la clase turista, sobretodo en vuelos largos, se trata de una pantalla con canal de juegos, películas en varios idiomas o música, a libre elección. Lo que quizás, no es aún una posibilidad donde volamos la mayoría, es que tengas acceso a un conector de USB y a unos auriculares “de los de verdad”; circumaurales se llaman y rodean completamente la oreja para apreciar mejor el sonido. Para tocar la fibra, añadid el mando a distancia para controlar las luces y todo el menú de acceso a la pantalla, por si te pillan en mitad de la relajación no moverte ni un ápice.

Para los más sibaritas
No sé donde lo tenían escondido pero poco después del despegue apareció el Chef ¡con sombrero y todo! llevaba el menú de la cena y el desayuno para que eligiéramos uno de los tres platos disponibles en la carta. Además de una espectacular carta de vinos y una deliciosa carta con 10 diferentes tipos de café vienés. El remate de esta sección gastronómica y para los que nos gusta la buena comida, es que los platos son servidos sobre mantel de algodón y con vajilla de cerámica, algo que es imposible de encontrar volando en clase turista.

Hasta aquí mi experiencia viajando en primera clase. Uno no puede ser el mismo después de esta prueba y es que lo bueno nos gusta a todos ;-)

2 comentarios:

Carol (moonflower) dijo...

A mi me pasó exactamente lo mismo este verano volviendo de Kuala Lumpur, aunque en mi caso fue con la Turkish. Si ya me gustaba la compañía, ahora ¡les amo!

La verdad es que es una auténtica maravilla poder volar en esta clase cuando son vuelos tan largos. Una vez mes pasó en un vuelo europeo y no es lo mismo.

Para mi la gozada de esta clase, no es tanto por las amenities, cartas, chef, barra,etc. (que también) sino sobretodo por la posición horizontal del asiento para dormir como en una cama. ¡Qué maravilla! Yo no quería que se acabase nunca el vuelo jajaja

Lo malo de esto es que luego tienes que volver a la realidad y volver de nuevo a volar en turista, que después de haber probado bussiness es aún peor si cabe ;)

Qué fácil es acostumbrarse a lo bueno ¿eh?

Al menos hemos sido afortunadas y lo hemos probado.

Planeta Dunia dijo...

Gracias Carol por tu comentario y demostración de que la suerte es Patrimonio de todos. Coincido en lo difícil que es volver a la "cruda" y turística realidad. Saludos desde business... aix..

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