27 enero 2014

Zafra; cruce de caminos de árabes, cristianos y judíos


Extremadura es quizás la comunidad española más desconocida de nuestro territorio. Curiosamente posee las dos provincias con más extensión del país: Cáceres y Badajoz. Hasta aquí escapamos a finales de marzo del 2011 para visitar parte de su extenso patrimonio.

La primera ciudad elegida es Zafra (Badajoz) que se alza con el título, nada despreciable, de ser una de las ciudades más bonitas de Extremadura. En 1965 fue declarada Patrimonio Histórico-Artístico, título bien merecido cuando contemplas el interior de su antiguo recinto amurallado. Por el bien de los viajeros venideros espero que se conserve en los próximos años, tan coqueta como yo la conocí, con una delicada mezcla de pueblo tranquilo y lugar joven con futuro.

Su parte antigua está resguardada como un tesoro alrededor de sus dos plazas: la Plaza Grande y la Plaza Chica. Dos maravillosos lugares para recorrer sin prisa, desgranando poco a poco cada rincón y cada esquina. A su alrededor se extiende un puñado de calles empedradas con tramos sinuosos que desembocan en las puertas de la antigua muralla. Seguid con paso zigzagueante su pavimento de piedra, las paredes encaladas, los balcones cuajados de flores y los tejados repletos de nidos de cigüeñas.

En la lista os recomiendo incluir el recorrido por el Alcázar de los Duques de Feria, la Calle Sevilla y la Calle Jerez con su encalada Puerta de Jerez, sin perder de vista los campanarios y torres donde se instalan familias enteras de aves zancudas. Se hace difícil abandonar la parte antigua de Zafra, con el ruido de los picos de las cigüeñas revoloteando sobre nuestras cabezas, con ese sabor añejo a pueblo de cuando éramos niños y los aromas que escapan de las cocinas; de comida casera guisada con esmero.

En la Plaza del Pilar Redondo el aire a aldea desaparece, para dejar el espacio abierto a las antiguas viviendas de la burguesía que habitó a principios del siglo pasado. La época en que la industrialización creaba ricos ociosos con deseos de lucir grandes mansiones y que han llegado a este lugar como una muestra rara y atípica. A través de la Calle Gobernador también se pueden admirar diferentes ejemplos de viviendas señoriales.

La situación privilegiada de Zafra la hizo lugar de encuentro de árabes, cristianos y judíos donde se mezclaron tradiciones y costumbres y donde se formaron antiguas leyendas. Leyendas que recorren estos pueblos interiores, ocultos en el silencio de sus piedras.

Abandonamos Zafra, en nuestro particular recorrido que sigue algunos tramos por la famosa Vía de la Plata, aquella que recorrían los antiguos romanos desde Mérida hasta Astorga, pero ese es otro relato que merece especial atención y del que hablaré en el futuro.

3 comentarios:

polvorilla dijo...

Pues si señor, tiene toda la razón, Extremadura la gran desconocida invito desde aquí a que visiteis mi Pueblo del cual me siento orgulloso.
Viva Zafra y los Extremeños.

Juan Carlos Rodriguez

Planeta Dunia dijo...

No hay nada como amar a tu pueblo y sentirse orgulloso. Los mejores embajadores y blogueros de viaje son sin duda sus habitantes.

Andrés Gaspar dijo...

Me alegra q la primera ciudad q han elegido de Extremadura haya sido Zafra. Sin duda q sí q aquí se dio la amalgama de moriscos, hebreos y cristianos.

Se ha dicho en Planeta Dunia

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