11 noviembre 2015

Un día en Londres Low Cost

En el post anterior os explicaba qué hacer en Londres durante medio día sin gastarnos una fortuna. Hoy quiero que me acompañes en una ruta de un día completo por la capital de Inglaterra, vamos a comprobar que es posible disfrutar de esta magnífica ciudad, sin gastarnos ni un duro en entradas ni visitas.


Ponemos rumbo hacia el distrito de Westminster; el centro político y parlamentario de Gran Bretaña. La ubicación de nuestro hostel (RestUp London) nos facilita acercarnos hasta aquí sin necesidad de comprar un billete de metro (6.78 €) aunque si tú no tienes tanta suerte, la parada de Waterloo te servirá para acercarte hasta aquí. Desde Westminster Bridge se puede ver desde el año 2000 la Coca-Cola London Eye; la Noria del Milenio. Esta gigantesca noria londinense de 135 metros de altura, permite ver toda la ciudad en un radio de 40 Km. en días despejados. Sus 32 cápsulas climatizadas (el número de distritos que tiene Londres) tienen capacidad para 28 personas cada una. Es la noria-observatorio más grande de Europa y una vuelta completa dura 1/2 hora. Más información: Horario: verano (del 28 de Marzo al 31 de Agosto): diariamente de 10 a 21 h. Invierno (del 1 de Septiembre al 23 de Diciembre): diariamente de 10 a 20:30 h. Entrada: 20.7 £ (34.22 €).

Yo prefiero invertir ese dinero en una buena pinta de cerveza en un pub de Londres. Poca broma, que aquí son caras 5.2 £ (8,58 €). Así que ¿qué te parece si continuamos la ruta hacia el Támesis?


Las Casas del Parlamento, el Parlamento de Westminster o el Palacio de Westminster son algunos de los nombres con los que se conoce a la sede del Parlamento de Londres. El primer edificio fue construido bajo el reinado de Eduardo, el Confesor en 1097, aunque de esa época sólo se ha conservado el Westminster Hall; donde destaca un artesonado del siglo XIV en su interior. Fuera del recinto del parlamento, pero de la misma época de la primera construcción, se conserva aún en pie la Jewel Tower donde puede visitarse una exposición sobre el Parlamento. El edificio actual de Westminster fue diseñado en 1852 por el arquitecto londinense Sir Charles Barry en estilo neogótico. Vale la pena rodearlo, descubrir la estatua de Ricardo I, Corazón de León, contar sus ventanas y pináculos y perder la mirada en los adornos dorados de su piedra. Pero todavía no, déjame que te cuente más cosas. Una vez al año la reina Isabel II acude en su carroza real a la apertura formal del Parlamento, es una ocasión única para ver a los jueces de la Corte Suprema ataviados con sus grandes casacas negras con bordados dorados y sus pelucas de crin de caballo, al más puro estilo británico del siglo XVIII. Más información: Web: Parlamento de Londres.


En uno de los extremos del Parlamento de Westminster, se alzan desde el año 1859, los 96 metros más majestuosos de Londres; los de la Torre del reloj o Elizabeth Tower, más conocida como Big Ben. En el otro extremo se encuentra la Torre de la Reina Victoria, donde se conservan un millón y medio de leyes, aprobadas desde el año 1497. Desde 1512, aquí se encuentran las dos Cámaras del Parlamento (la de los Lores y la de los Comunes) con los miembros que componen el Parlamento: los diputados y el Primer Ministro. Las mejores vistas del Parlamento y el Big Ben se obtienen bajando las escaleras que se encuentran al inicio del puente de Westminster, bajo la atenta mirada de un león triste. A mano izquierda, justo dejando a nuestras espaldas el bello London Marriott Hotel County Hall, te puedes acercar a la ribera sur del Támesis y al punto donde sacar una buena panorámica de este icono de Londres.


El Big Ben es en realidad el nombre que recibe la gran campana que marca las horas de la torre más famosa de Londres (desde el día de su inauguración el reloj sólo se ha parado en tres ocasiones y las campanas, han tenido que ser silenciadas dos veces). Si queremos llegar a tiempo al cambio de guardia de las 11:30 h. en el Palacio de Buckingham ¡hay que darse prisa!


Si no tienes intención de ver el cambio de guardia o no es la hora adecuada, a la vuelta de la esquina tienes la Abadía de Westminster, no te la puedes perder. En esta ocasión, pongo rumbo hacia el desfile militar.


Si dispones de tiempo, la mejor manera de llegar hasta Buckingham Palace es atravesando y disfrutando del St James's Park; el parque real más antiguo de los 8 que se conservan en Londres. Presume de un lago con cisnes, un gran número de pelícanos, una isla de ánades y una reserva ornitológica de aves acuáticas. Es fácil pensar que por estas 36 hectáreas llenas de árboles frondosos y vida silvestre, andaban cazando los reyes Tudor, hace bien poco. Hay que llegar hasta la plaza donde se encuentra el Memorial de la Reina Victoria, con más o menos acierto, antes de la hora si se quiere estar en primera fila. Hay muchísima gente interesada en este desfile, así que si quieres un buen lugar para verlo, tienes que tener en cuenta que debes ir con bastante tiempo de antelación. Vas a perder un buen rato en ver el show de la orquesta desfilando, los Bobbies (policías de Londres) a caballo y la guardia, así que ten en cuenta tus prioridades en Londres, si no dispones de tiempo extra.


Enfrente del Palacio de Buckingham se alza el impresionante grupo escultórico diseñado por Sir Thomas Brock en memoria de la Reina Victoria. El Queen Victoria Memorial se construyó entre 1903 y 1911, mide 25 metros de altura, 32 metros de ancho y pesa más de 2300 toneladas (lo que lo convierten en el monumento, en homenaje a un monarca británico, más grande, jamás construido en este país). Bronce dorado para una espectacular Victoria Alada y sus acompañantes “La Constancia” y “El Coraje” coronan el monumento. Mármol de Carrara para la gran estatua de la Reina Victoria entronizada que se encuentra acompañada de los ángeles que hacen referencia a sus “virtudes”: la Maternidad, la Justicia y la Verdad. Dos águilas con las alas extendidas que representan al Imperio Británico contemplan el resto de figuras del conjunto, presididas por cuatro estatuas acompañadas de leones, regalo de Nueva Zelanda, y que representan la Paz, el Progreso, la Agricultura y la Manufactura. 


Frente a nosotros se encuentra el Buckingham Palace, un edificio construido en el año 1705 y que ha sido residencia real desde 1837 con varias remodelaciones realizadas por varios arquitectos. Frente a las puertas de palacio se realiza el atiborrado cambio de guardia de las 11:30 h. La comitiva llega desde el Cuartel de Wellington (por si quieres interceptarlos antes). Del palacio se puede visitar la sala del trono, el comedor real y la galería de pintura junto con otras 16 salas más, únicamente cuando la familia real está veraneando en Escocia (agosto y septiembre). Más información: Horario cambio de guardia: a las 11:30 h. diariamente de abril hasta julio, en los días pares del mes de octubre, en los días impares de noviembre y diciembre. Duración de la ceremonia del cambio de guardia: 40 minutos. Entrada a palacio: desde 21.50 £ (35.54 €). Web: Buckingham Palace.


Si nos encaminamos por Constitution Hill llegaremos hasta el Wellington Arch, un arco de triunfo realizado en piedra de Portland y que queda en la actualidad situado junto a una de las entradas del Hyde Park. Fue levantado por primera vez junto a la Apsley House, entre 1825 y 1827, hasta que en 1880 fue trasladado hasta aquí. Destaca, además de las vistas desde la calle donde se encuentra, una gran figura femenina alada transportada por una cuadriga de caballos embravecidos. Se trata de una escultura de bronce realizada en 1911 por el artista Adrian Jones “La Paz descendiendo con la cuadriga de la guerra” y ostenta el récord de ser la escultura de bronce más grande de Europa. Desde el 2012 el Arco de Wellington se utiliza para exposiciones temporales. Entrada 4.3 £ (7.1 €). Horario: diariamente de 10 a 16 h.


El Hyde Park es el lugar ideal para parar a comer un improvisado picnic a orillas de su lago. Aunque si tu presupuesto te lo permite, también puedes comer en alguno de sus dos restaurantes. Tan importante como comer y reponer fuerzas en un viaje es también localizar aseos. En Rotten Row, uno de los caminos de Hyde Park, hay aseos públicos totalmente limpios por 20 peniques. Hyde Park es el parque más grande de Londres y quizás el más conocido de la ciudad. 


Desde el año 2004 puede verse el Diana Memorial Fountain, una fuente en memoria de Diana, princesa de Gales, obra de Kathryn Gustafson. Fue levantada en su honor por la familia real británica y representa un arroyo de granito donde el agua se agita o juega. Hay corrientes, cascadas o agua está en calma, dando un sentido a las dificultades, convulsiones y alegrías de la vida de la princesa Diana. El gran óvalo en forma de anillo sirve para que los niños jueguen, se mojen y algún que otro acabe en urgencias debido a los resbalones que ocasiona el terreno.


Nuestra ruta continúa hasta el Albert Memorial; el monumento en memoria al príncipe Alberto (marido de la Reina Victoria). Viéndolo, uno piensa ¡esto sí es un monumento a un monarca querido por su pueblo! y no el “chichinabo” que le han hecho a Lady Di. Dispendios aparte (les costó una pasta el dichoso monumento), el pobre príncipe murió de tifus en 1861. Viendo las estatuas de los continentes que lo rodean, no imagino de dónde le vinieron las fiebres. Bromas aparte, el conjunto escultórico es impresionante. Representa a la perfección el estilo Victoriano: lujo, dorados, pomposidad y un guiño a las culturas exóticas de los otros continentes. Fue realizado entre 1872 y 1876 por el arquitecto inglés Sir George Gilbert Scott (como ya te habrás fijado, por aquí todos los arquitectos acaban siendo “Sir”). 


Una gran escalera a modo de pedestal eleva este conjunto que llega a medir 54 metros de altura. Un friso blanco, donde están representadas 169 figuras de importantes compositores, pintores, arquitectos, escultores y poetas, engarza como si fuera un anillo, el templete. A modo de altar, recuerda a los tabernáculos de las catedrales, es de estilo italiano y acoge la estatua de bronce, impecablemente dorada, del príncipe Alberto sentado en el trono. El Friso de Parnassus, como es conocido el ribete blanco, también sirve de pedestal a las alegorías de la agricultura, comercio, manufacturas e ingeniería, consideradas las “artes útiles”. Pero donde pierdo totalmente la noción y el sentido es con el grupo que preside cada una de las cuatro esquinas inferiores. Se trata de varios conjuntos escultóricos donde se han representado cuatro continentes: Asia; con una sensual mujer hindú subida sobre un elefante, un monje sentado con las piernas cruzadas y un hombre con tocado sumerio. África; con una hermosa escultura femenina que recuerda a la mismísima Cleopatra subida sobre un camello, hombres de Oriente Medio con turbante y el busto de un faraón. América con un nativo americano y una mujer subida sobre un bisonte, para acabar con Europa; con una figura femenina sobre el toro helénico rodeada de bellas reinas.


Frente a este espectacular monumento se encuentra el Royal Albert Hall, vale la pena rodearlo y adentrarse en el pintoresco distrito de Kensington. Aquí muchas casas te recordarán a los edificios que salen en las películas de Harry Potter. ¿Qué me dices del Royal College of Music? Impresionante, ¿verdad?. El Royal Albert Hall es un edificio victoriano de 1871, con forma circular, que se utiliza como Sala de conciertos. Tiene capacidad para 5.200 espectadores y si estás interesado, un tour guiado (17.5 €) te muestra el palco real, las salas donde descansa la familia real británica (y que sigue decorada con muebles victorianos), así como el auditorio y el hall. Si el presupuesto no acompaña, sígueme por las calles de Exhibition Road, Prince Consort Road, Prince's Garden. Creo que te sorprenderá esta pequeña ruta improvisada.

Junto Prince's Garden se encuentra un supermercado abierto todos los días de la semana; el Essentials Convenience Store. Un bocadillo, una bebida y una bolsa de patatas cuestan 3 £ (4.95 €), aunque también puedes encontrar otros productos. Nos encontramos en South Kensington Campus, así que verás estudiantes y familias adineradas.


Ponemos rumbo hacia Brompton Road donde se encuentran los almacenes más elegantes y famosos de Londres: los Almacenes Harrods. Para ello buscamos calles pequeñas Ennismore Gardens Mews, Ennismore Street, donde perdernos un poco. Encontramos por casualidad, un oasis de tranquilidad, con coquetas mansiones, utilitarios de alta gama (lo que vendría siendo un cochazo) y gente guapa, muy guapa. Si estás soltera, éste es tu sitio de caza, baby. 


Entre Ennismore Street y Rutland Street se encuentra una porción de muralla conocida popularmente como “Hole in the Wall” (El Agujero en la Pared). Parece ser que ya existía un muro en el año 1853, una bomba nazi destruyó la pared el 25 de septiembre de 1940. El ayuntamiento decidió reconstruirla en 1948, a pesar de que facilitaba el paso desde la zona de Knightsbridge a Hyde Park. Los vecinos encantados con la idea de separar su aristocrática zona con un nuevo muro de ladrillo, únicamente solicitaron un “derecho de paso” y así nació, digamos que... el “agujero”.


Llegamos a los almacenes Harrods, hay una docena de espacios dedicados a la gastronomía, por tanto, hay quien aprovecha para comer aquí. No te pierdas la Ground Floor (planta baja) donde se encuentra la marisquería, el bistró o el seafood bar, la decoración es muy kitsch. Hay restaurantes en todas las plantas de Harrods desde hamburguesería y restaurante tailandés, hasta pizzería y sushi bar. Puedes dilapidar tu tarjeta de crédito en compras, recuerdos o buscar la Egyptian Escalator; una magnífica escalera que te transporta a Egipto. ¿Qué quieres que te diga? Yo me lo pasé en grande entre capiteles de hojas de papiro, bustos de faraones, jeroglíficos y cabezas de Hatshepsut.


El motivo de dicha decoración supongo que es debido a que el antiguo dueño de los grandes almacenes Harrods; Mohamed Al-Fayed es de nacionalidad egipcia. Su primogénito Dodi Al-Fayed murió en un accidente de tráfico junto a la princesa Diana de Gales en 1997. Un año más tarde, se erigía un monumento en homenaje a las victimas que puede verse en el sótano de Harrods (Lower Ground Floor). Hay que bajar por unas escaleras normales después de que acaben las mecánicas. Aquí se encuentra el Memorial to Diana & Dodi, se trata de un emotivo y discreto altar: dos retratos de Lady Di y Dodi junto al anillo que le regaló el día anterior del accidente (y que se encuentra en el interior de una pirámide de cristal). En 2005 se erigiría un segundo memorial, una escultura de bronce con la inscripción “Innocent Victims” donde puede verse la figura a tamaño real de la pareja, cogidos de la mano, bailando y con un albatros volando (animal que simboliza poder y que puede elevarse por encima de todas las cosas). Ambas obras fueron realizadas por Bill Mitchell, amigo de Al-Fayed. Más información sobre los almacenes Harrods: Dirección: 87-135 Brompton Road, Knightsbridge, Londres. Horario: de lunes a sábado de 10 a 21 h. Domingos de 11:30 a 18 h. Web: Harrods.


Nuestro próximo destino es Piccadilly Circus, es ideal para contemplarlo al finalizar el día, cuando se encuienden las luces de neón que lo hacen famoso. Cogemos Brompton Road hasta Knightsbridge y continuamos por Piccadilly, no pararás de encontrarte con edificios sorprendentes: diferentes embajadas, el Hotel Mandarin Oriental (espectacular), los grandes almacenes Harvey Nichols de 1831, el Hotel Ritz de 1906, Caviar House instalado en un edificio del siglo XVII (y que recuerda a los edificios de Gotham City; la ciudad de Batman), Burlington Arcade (una galería del siglo XIX con porteros uniformados que “vigilan” las conductas de los visitantes) o el increíble Fortnum & Mason (unos almacenes de super lujo que fueron fundados como tienda en 1707 por unos sirvientes de la reina Ana I de Gran Bretaña).


Con esta colección de edificios llegamos a la plaza más iluminada de Londres, donde la muchedumbre se agolpa para hacerse una foto. Piccadilly Circus es la frontera entre los barrios elegantes de St. James's y Mayfair, y los más cosmopolitas y alternativos, como son el Soho y Covent Garden. Se construyó en 1819 y ya era en aquella época, el corazón del West End. Foco de prostitución durante algunos años, con el tiempo, la zona se ha vuelto un lugar lleno de pubs, teatros, tiendas y pantallas publicitarias.


El centro de la plaza, nada circular en la actualidad (o sea de “circo” poco, a no ser que se refiera a la muchedumbre), está presidida por la graciosa Fuente de Eros. Obra de Sir Alfred Gilbert de 1893, realizada en aluminio y bronce, dicen que fue la primera escultura hecha en aluminio del mundo. Aunque el angelito es conocido también como The Angel of Charity (El Ángel de la Caridad) pertenece al menos conocido nombre de Shaftesbury Memorial Fountain. Junto a la fuente, una pareja de actores con una mesa llena de tazas y juegos de té se dejan fotografiar con los turistas. Van vestidos como en la película del 2010 de Tim Burton: Alicia en el País de las Maravillas. Un muy logrado Johnny Depp, gesticula con los transeúntes mientras una cándida rubia les sirve el té.


Nos encontramos muy cerca de Trafalgar Square es una oportunidad única si se quiere tomar algunas fotografías nocturnas. En la zona hay locales donde cenar o tomar una buena pinta inglesa. Mi compañera y yo nos detenemos en el 10 de Northumberland Avenue donde se encuentra en la planta baja el pub The Sherlock Holmes (5.2 £ cada cerveza). En la primera planta hay un restaurante y un pequeño espacio donde han habilitado un diminuto museo en homenaje al famoso detective. Una sala de estar decorada con objetos y fotografías que recuerdan los libros de Holmes y Watson ponen la nota romántica a la cerveza inglesa (aunque no les hace mucha gracia que andemos husmeando).


Seguimos bajando Northumberland Avenue hasta Hungerford Bridge (encontrarás muchos teatros y salas de espectáculos en esta zona), pero el único que hay gratuito es el magnífico escenario del Támesis con el Big Ben iluminado y la London Eye. Por el Hungerford Bridge pasa la línea del ferrocarril y justo al lado desde el 2002, tienes un puente peatonal iluminado conocido con el nombre de Golden Jubilee Bridge que te llevará a la otra orilla, donde se encuentra la Waterloo Station.

Así como otras veces recomiendo las páginas web de las Oficinas de Turismo, en este caso, tanto la de Visit London como la de Visit Britain dejan mucho que desear. Tiene información más interesante Jorge (Xipo) del blog En el Mundo Perdido que ellos.

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