03 mayo 2015

La Maison Forte de Reignac (Tursac)


Bienvenidos a la Maison Forte de Reignac un lugar único como nunca antes habríais imaginado. Quiero llevaros conmigo al siglo XIV y XVI pero también al siglo XVIII cuando un señor feudal del linaje de los Calvimont de l'Herm vivía en este castillo-acantilado (el único que se ha conservado en Francia de este tipo). En pleno valle de la región de Dordoña Périgord se encuentra esta casa-fuerte declarada Monumento Histórico. Su fachada de piedra dorada está enclavada sobre un abrupto acantilado como una segunda piel. Aquí vivía el señor de las tierras con su familia y también con los criados o sirvientes (un palafrenero, un halconero, una cocinera y un ayudante de cámara). Dicen que es el castillo más extraño, secreto, extraordinario y misterioso del Périgord y os invito a visitarlo ¿vamos?.

Una casa-fuerte bien defendida
Matacanes, muralla defensiva, ballestas y piedras servirán para defender de ladrones, bandoleros y saqueadores este lugar durante siglos. Es un refugio casi inexpugnable pero para ello, cada hombre, mujer o niño que habita la Maison Forte de Reignac, sabe en qué lugar le toca posicionarse cuando sean atacados por truhanes. La Edad Media es una época de luchas y también de supervivencia, hay gente dispuesta a robar desde los bienes materiales hasta la comida que guardas en tu casa, pero cuidado porque algunos querrán apoderarse también de las mujeres. Pero tranquilos, hoy en tiempos de paz, nos dejan visitar esta magnífica casa y descubrir todos los tesoros que ella encierra, comienza nuestra inmersión al medioevo.

El servicio
Entramos por la zona del fregadero, un pequeño ventanal da luz a la zona donde se lavaba y seguidamente aparece una maravillosa cocina donde unos sonidos le dan vida propia. La chimenea está encendida, la gran mesa de madera que ocupa la mitad de la sala está repleta de cebollas, manzanas y otros ingredientes que esperan ser pelados, cortados y metidos en el puchero. En una esquina una ventana ilumina un ingenioso grifo que economiza agua. En las paredes muebles y alacenas con utensilios, platos y ollas esperan que los más cocinillas preparen algo para comer. Aquí comía la servidumbre y en algunos casos incluso dormían. Era con seguridad el lugar más calentito de la casa y el que olía mejor ¿habéis visto los moldes para hacer pasteles?

Exposición sobre los humanos “modernos”
Una abertura excavada en la roca nos adentra en una pequeña pero interesante exposición sobre la prehistoria. Nos encontramos en una de las regiones más importantes del Hombre de Cro-Magnon, así que es normal encontrar referencias y objetos que explican cómo era la vida de estos Homo sapiens hace 40.000 años. Puntas de lanza, anzuelos, herramientas, ropajes, ídolos, todo su mundo terrenal y cosmológico en objetos bien elaborados y tallados con maestría y talento.

¡Cuidado con el escalón! La visita continúa, no dejéis de contemplar las filigranas grabadas en los muebles o el que dibujan las piedras en el suelo.

El Salón-comedor en la Edad Media
La Gran Sala de Honor es la sala más grande de la Maison Forte de Reignac, mide 70 m2 y ejemplifica de maravilla la vida del Señor de estas tierras. Durante 500 años no sufrió modificación alguna y gracias a ello podemos ver por ejemplo; la gran chimenea encendida con un asador giratorioautomatizado. Un peso de 25 Kg. hace girar lentamente una barra donde se puede atravesar un lechón para que se vaya asando lentamente sobre el fuego. La bandeja sirve para recoger la grasa fundida y rociarla sobre la carne para que quede bien rustida. Una alacena delicadamente decorada situada en la pared servía para guardar el pan con cerrojo y bajo llave. Hay dos lavamanos, uno de ellos de cobre y otro en piedra, varios muebles bien surtidos de objetos pertenecientes a los siglos XVI hasta el XIX. Pero también hay muchos misterios y preguntas sin respuesta ¿qué hacen unas saeteras en el interior de la casa? y ¿por qué me mira esa cabeza de jabalí situada encima de la chimenea?

Nos adentramos en un sueño medieval
Una escalera lleva al dormitorio digamos que “comunal” los hijos, bastardos y sirvientes del señor feudal dormían aquí. No hay ningún lujo, casi se puede imaginar la incomodidad de dormir en un cajón de madera, sólo cubierto por un jergón (colchón de paja) y con el único calor de lo que desprende la pared que sirve de conducto a la chimenea del comedor. Nada que ver con lo que nos espera escaleras arriba o en otras habitaciones de la casa.

El salón del respeto
El salón del respeto o Sala de los Grandes Hombres es un gran salón que mide unos 60 m2, los dueños lo utilizaban tanto como espacio privado como público. Aquí se organizaban fiestas, tratados o se vivía de forma cotidiana los asuntos de la casa. Está decorado con tapices, escudos de armas y se mezclan bellas muestras de mobiliario desde el siglo XVI al XIX. Otra chimenea, con una abertura en la misma roca del acantilado, preside una de las paredes junto al rincón que parece preparado para hacer de despacho. Todo está cuidado al detalle en esta casa, jarrones con flores naturales, candelabros con velas y asientos que invitan a reposar junto al fuego. Hay que detenerse en cada uno de los objetos expuestos y descubrir que cada mueble guarda una historia, un recuerdo y una vida. ¿Seríais capaces de utilizar ese tenedor de dos púas? Imagino que lo que viene a continuación os hará tenerlo presente en vuestras mentes.

La habitación del macho cabrío y las mazmorras
Nos adentramos en el horror, en la ausencia de derechos y en los oscuros deberes de los plebeyos. El Derecho de Pernada permitía a los señores feudales yacer con cada doncella que fuera a casarse. En la Maison Forte de Reignac, leyenda, historia y novela se entremezclan para mostrar como las mozas por obligación eran utilizadas para fornicar tanto con el señor de la casa como con los lacayos. Un horrible monstruo con el rostro tapado por una piel violaba sin compasión en la habitación del macho cabrío, láminas y cuadros enmascaran y muestran a partes iguales una realidad o una ficción aún muy discutida por historiadores. Mientras en las mazmorras de apenas 4 m2 que se encuentran a continuación, se oyen los lamentos de quienes quedaban incomunicados casi de por vida. Su único alimento era un trozo de pan y algo de agua y aún puede verse el orificio que utilizaban para dárselo.

Los 200 vicios de la mujer en la Sala de Armas
En la Edad Media la mujer estaba considerada “el mismísimo demonio” y así quiso aclararlo el Papa Juan XXII cuando ordenó al franciscano Álvaro Pelayo que lo pusiera por escrito. Los malos actos de la mujer incluían los celos, la charlatanería, el deseo sexual insaciable, la perturbación del hombre o la instigación a todos los crímenes. Vamos, que la mujer estaba al servicio del hombre por ser un individuo imperfecto y satánico. Si el saberlo os desespera y os remueve las entrañas, cuando veáis los instrumentos de tortura que se utilizaban para sacar el mal a la mujer os convertiréis inmediatamente en discípulas de Satán. Como curiosidad, el Papa Inocencio IV legalizó la tortura en 1252, no hay nada como la religión para hacer legal la atrocidad humana. Una muestra de armas medievales, armaduras y algún que otro potro de tortura ¿o era de parto? ponen al visitante en situación de lo que vendrá más adelante.

(¡Menudo post me está quedando!)

Una pequeña capilla
La Maison Forte de Reignac poseía su propia capilla, quizás no utilizada siempre como lugar de culto pero sí a modo de recogimiento (a mí me vienen a la cabeza las atrocidades comentadas antes). También disponía de una habitación que servía de escondrijo y que se encuentra tapada por un mueble. Ver la casulla eclesiástica y los grilletes de la habitación de al lado te prepara para el debate, os lo aseguro.

Una terraza-cueva y una cueva-terraza
La visita a esta casa se convierte en una aventura para grandes y pequeños, una escalera con 67 peldaños y una armadura que se mueve a mitad de camino, nos lleva hacia el tercer nivel, al exterior, donde se encuentran unas cuevas de la Edad del Hierro. Pero antes de llegar a la zona más troglodita hay que pararse en los descansillos que sirven de mirador y contemplar el paisaje que dibuja el río Vézère. Cuando se deja de estar ensimismado ante la belleza natural de la arboleda, hay que buscar los restos de edificaciones anteriores, incluso de los primeros ocupantes de hace 20.000 años, y es que la Maison Forte de Reignac ha sufrido ligeros cambios con el paso del tiempo pero hace miles de años que es un hogar. Este peculiar espacio deja lugar para la casa del alquimista, un lugar perfecto para preparar pócimas sin ser descubierto. Debemos bajar y desviarnos del recorrido de subida hasta alcanzar una nueva puerta algo escondida que apetece trabar para que nadie entre y así disfrutar de esta estancia a solas.

El dormitorio de la condesa
En el siglo XIX una condesa ocupaba esta estancia que se conserva con tanto detalle que parece que bajo el dosel vaya a dormir ella esta noche. Sus joyas están bien colocadas en su joyero, su bañera lista al lado del biombo para darse un baño y el camisón extendido sobre la cama. Por este dormitorio han pasado marquesas y también baronesas, pero todo el poder y exquisitez de los títulos nobiliarios desaparece en la última sala que hoy visitamos. Abandonamos esta estancia acompañados del crepitar de los troncos en la chimenea y la visión del crucifijo sobre la biblia.

La Inquisición y la sala de torturas
Una exposición sobre la pena de muerte pone por si sola los pelos de punta, pero en el caso de la expuesta en la Maison Forte de Reignac, instruye de manera hasta interesante, en los tipos de torturas que eran utilizadas antes de 1789. Cómo eran las condenas o los instrumentos que se usaban (se muestran 60 instrumentos reales), qué ocurría cuando se sometía al prisionero al tormento. La exposición sobre la tortura en la Edad Media que aquí puede visitarse ha sido reconocida internacionalmente, así que su calidad es indiscutible aunque se trata de un tema delicado no apto para niños. En ningún otro lugar he visto tantas formas y fórmulas de infringir dolor tan bien documentado. No se trata sólo de un trabajo divulgativo, se trata de revindicar la abolición de la pena de muerte aún presente en nuestros días.

Por último agradecer y felicitar a Jean Max Touron y a Jerry por salvar Maison Forte de Reignac de su desaparición, por la acogida, las simpáticas explicaciones y por el café más alucinante que he podido beber en una visita. Siempre recordaré que lo hice en una sala medieval con objetos que fueron utilizados en la Edad Media. Fue un placer descubrir este lugar y es un honor darlo a conocer a mis lectores, apasionados de la historia y amantes de los viajes. Gracias también al Comité Departamental de Turismo de Dordoña por invitarme a conocer esta maravilla.


Más información sobre Maison Forte de Reignac: Dónde se encuentra, qué horario tiene, cuánto cuesta la entrada
Dirección: 24620 Tursac. A 25 minutos de Sarlat, 15 minutos de Montignac y 8 minutos de Eyzies. Aparcamiento gratuito. GPS Tursac.
Teléfono: 05 53 506 954.
Horario: Diariamente de octubre a marzo de 10 a 18 h. De abril a junio y septiembre de 10 a 19 h. Julio y agosto de 10 a 20 h.
Entrada: 7.8 €.
Toda la información generada en Redes Sociales sobre mi escapada a Dordoña Périgord se puede consultar con el hashtag #PDDordoñaPerigord. Si quieres conocer qué otros lugares visité durante este viaje te invito a leer Viaje por libre a Dordoña Périgord.

Se ha dicho en Planeta Dunia

Páginas vistas en total