13 diciembre 2013

Mujeres del Mundo a través del tabaco y la cerveza


La mujer a través de los tiempos ha sido protagonista de su propio espacio, más o menos amplio. En la actualidad, las diferentes religiones, nacionalidades y etnias, siguen delimitando ese espacio de la mujer, que se abre afortunadamente y en contadas ocasiones, a la mirada curiosa de los viajeros que se asoman a la pequeña ventana de la cotidianidad alejada de su hogar.

El tabaco y la mujer

Tras más de 156.000 kilómetros recorridos en treinta y cinco países, creo firmemente que existen lazos que unen a la figura de la mujer aunque éstas no se conozcan entre sí. Empezaré mi historia con una antigua costumbre popular del los pueblos de la Vall de Boí (Lleida). Existía un célebre baile donde las mujeres sacaban a bailar a los hombres. Las solteras salían a bailar a la Plaza Mayor fumando unas pipas construidas con barro y provistas de largas boquillas de caña. Las mujeres se paseaban presumiendo por todo el cercado del baile, fumando su propia pipa. Me las imagino vestidas como antaño, con largas faldas y alguna que otra enagua delicadamente bordada, con un par de alpargatas desgastadas y una camisa blanca apedazada y mil veces cosida. Ropajes que se ensanchaban y se ceñían con el pasar de los años y al pasar de mano en mano. 

Cuando el paseo se daba por terminado y la mujer decidía buscar una pareja para bailar, se colgaban la pipa de un corchete del jubón y se dirigía al hombre escogido al que le ofrecían un pañuelo. Si se lo quedaba era señal que la tomaba como pareja de baile y si lo rehusaba, la mujer volvía a fumar su pipa y a deambular por el baile para hacer una nueva elección de pareja. ¿Quién dijo que nos debemos conformar con un no por respuesta?

Ah! pero si el hombre aceptaba bailar, la mujer compartía su pipa con él y le dejaba fumar unas cuantas pipadas. Este singular “intercambio de saliva” tiene una gran similitud con la costumbre de algunos pueblos franceses, que sellaban el matrimonio antiguamente, escupiéndose ambos prometidos a la boca. ¿Y qué me decís del ofrecimiento de la pipa? ¿no os parece similar al gesto de hospitalidad, de amistad y confianza, que practicaban algunos pueblos de Oriente o los antiguos indios americanos?

El tipo de pipa -construida en barro y con una larga boquilla de caña- me recuerda a las pipas que utilizan actualmente los obreros de las plantaciones de palmeras datileras en Túnez. En ellas fuman un peculiar tabaco “de palmera” que por contra, es infumable para los occidentales, doy fe de ello. Al ritual de fumar esta pipa se le añade un buen trago de una bebida alcohólica fabricada con dátiles, por otra parte deliciosa, también doy cuenta de ello y os la recomiendo probar. Los hombres dejan “macerar” la bebida, que con el calor de las horas va cogiendo graduación alcohólica.

La cerveza y la mujer


Las bebidas artesanales suelen ser frecuentes en países como Perú, Mali o Burkina Faso, de la fabricación de la cerveza se encargan las mujeres. A menudo las mujeres en Sudamérica, Asia y África son el motor de la economía familiar: cocinan, limpian, tejen, cuidan de los niños y ancianos, del ganado, y si les sobra tiempo elaboran cerveza de mijo o de maíz.

El espacio que ocupa la mujer es infinito y para algunos hombres, lo es todo, pero ¿saben las mujeres quechuas de su parecido con la mujer bambara?. Ambas realizan cerveza artesanal en sus casas, la fermentan con saliva, así que si algún día os ofrecen probarla, tenedlo en cuenta. Cocción al fuego de leña, algún que otro cribaje y la cerveza ya está lista para consumir.

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