19 diciembre 2014

Un día de compras en Kapalıçarşı o de venta en el Gran Bazar de Estambul


En agosto del año 2001 mi hermana Roser y yo habíamos elegido Turquía como destino para las vacaciones de agosto. Los últimos días estaban dedicados a la ciudad de Estambul y la visita al Kapaliçarsi o Gran Bazar fue la última cita del viaje. Al día siguiente volvíamos a casa y teníamos pensado pasar la tarde recorriendo parte de este enorme bazar de 60 calles, algo más pausadamente de lo que suele ser costumbre.

La ausencia de prisa nos dio la oportunidad de conocer a Dôgan, un inmigrante esloveno de mi edad, que tenía doble nacionalidad y hablaba un montón de idiomas incluido el castellano. Hay algo intangible en los viajes que hace que por una casualidad, un vendedor y un cliente acaben sentados en una tienda hablando del mundo, de la vida, bebiendo té y sin hacer ningún tipo de transacción económica. Con Dôgan sucedió ésto, la tarde del 20 de agosto la pasamos dentro de su pequeña tienda de pashminas y cojines del Gran Bazar filosofando.

Recuerdo que de tanto en tanto, Dôgan levantaba la mano o silbaba y un niño pequeño traía una tetera humeante y unas vasos de cristal con borde dorado. Dejaba la bandeja y se llevaba la anterior a toda prisa. Nos servíamos té para tres y seguíamos “arreglando” el mundo. Así que cuando, 4 meses después, volvimos a Estambul para pasar las Navidades de ese año y nos presentamos de nuevo en la tienda Galeri Tunç de Dôgan, nos hizo pasar como si fuéramos clientes de toda la vida y nos invitó de nuevo a la ceremonia del té turco.

Reprendimos la escena donde la habíamos dejado, como si de un ayer se tratara y no hubiera transcurrido el tiempo. Roser y yo pasamos la mañana del 24 de diciembre de aquel año con Dôgan, y entre risas y bromas, le ayudamos a vender algunos cojines a los grupos de turistas españoles que por allí pasaban. Supongo que en agradecimiento o por hospitalidad nos invitó a comer en uno de los restaurantes que se encuentran en el interior del Gran Bazar. Como ya era habitual, éramos las únicas mujeres sentadas en los locales que frecuentan normalmente los turcos. Son lugares cómodos, sin lujos pero donde es posible comer bien, a un módico precio y con toda la autenticidad que el lugar dispone.

Aquella mañana había amanecido lluviosa y cuando mi hermana se quejó de que tenía los pies mojados, Dôgan le hizo sacarse las botas en mitad de la tienda y le hizo unas plantillas con cartón. Teniendo en cuenta que la tienda carece de puerta y aparador, el espectáculo desde fuera debía ser de Reality Show. Debió caer en la cuenta de que era responsable de nuestro bienestar porque acto seguido nos miró de arriba abajo y le pidió a Roser que le diera su bufanda mojada y se la cambió por una de sus pashminas turcas a la venta. (Seguramente ahora mismo mi hermana debe estar leyendo ésto y debe estar flipando diciendo: -¡No me acuerdoooooo! ¿cómo lo he podido olvidar? Tranquila “kardeş” lo tengo todo anotado en mi cuaderno de viajes y también estoy alucinando ¡maldito Alzheimer!).

Así fue como la Nochebuena del 2001 mi hermana y yo cerramos el Gran Bazar de Estambul, el bazar cubierto más grande del mundo. Disfrutamos de un lugar mágico sin turistas, pero también fuimos testigo de la amistad y compañerismo de los “habitantes” de casi 4.000 tiendas que hay aquí. Un lugar donde es posible encontrar mezquitas, fuentes, pinturas entre aparadores abarrotados de género, brillos resplandecientes cubriendo techos y paredes con los objetos soñados en las Mil y una Noches. Un mundo de comercio y negocio con una antigua y exquisita esencia escondida que no se ha perdido y que sobrevive en minúsculas proporciones desde que el año 1461 el Sultán Mehmet II construyera el primer edificio en madera. Esa esencia emana de las personas que por el placer de descubrir, el anhelo del pasado o la curiosidad de lo ajeno, se impregna en el alma del viajero.


Más información: Dirección Galeri Tunç: Divrikli Sokak 22, Kapalıçarşı 34440 Istanbul. Horario: de 9 a 19 h. Domingos cerrado. Web: Kapalıçarşı

Si vais a viajar a Estambul o queréis seguir leyendo sobre esta ciudad a medio camino entre Asia y Europa os invito a leer sobre Hagia Sophia; una catedral distinta.

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