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Château Capitoul: un hotel de lujo entre viñedos

Château Capitoul
El Château Capitoul es un lugar donde el lujo se combina con la autenticidad de una finca vinícola

En el corazón del Languedoc, muy cerca de Narbonne, se encuentra el Château Capitoul, una finca vinícola milenaria que combina historia, naturaleza y lujo contemporáneo. Rodeado de viñedos centenarios, lagunas de flamencos y los imponentes acantilados del macizo de La Clape, el castillo y su aldea de villas ofrecen un refugio único para quienes buscan una escapada de lujo que une confort, gastronomía de primer nivel y una conexión directa con la naturaleza.

Château Capitoul
Horizontes verde y azules en Château Capitoul

Desde el cuidado de sus jardines mediterráneos hasta la exquisitez de su bodega y restaurantes, cada rincón de Château Capitoul refleja la pasión de sus propietarios por la historia, la viticultura y la sostenibilidad. En este artículo, comparto mi experiencia recorriendo sus espacios, explorando sus villas, disfrutando de la piscina infinita, degustando los sabores de su restaurante a la parrilla Asado, y descubriendo la riqueza de su bodega y tienda de vinos.

Historia del Château Capitoul


Château Capitoul
Vista desde el castillo, con los viñedos extendiéndose hasta el horizonte

La historia del vino en el Languedoc se remonta muy atrás en el tiempo. Introducida por los griegos en el siglo V a. C. y desarrollada por los romanos tras la fundación de la Colonia Narbo Martius (Narbonne) en el 118 a. C., la viticultura convirtió a esta región en una de las más prósperas de la Galia. Desde la Colonia Narbo Martius partían barcos cargados de vino, miel y otros productos hacia todo el Imperio Romano. 

Château Capitoul
Dos de las villas frente a la piscina, integradas en el paisaje mediterráneo

En aquella época, La Clape era una península que se adentraba en el Mediterráneo, salpicada de lagos, de ahí su antiguo nombre de Insula Lacquis. Se cree que los primeros viñedos de la zona surgieron gracias a los legionarios a quienes César recompensaba con tierras fértiles tras sus victorias. La primera mención documentada de la finca como productora de vino aparece en un pergamino latino del 26 de mayo de 1324, lo que confirma la longevidad de esta tradición. 

Château Capitoul
Salón de la villa nº 21, con acceso directo a la terraza

Durante siglos, el vino estuvo estrechamente ligado al poder de monasterios y órdenes religiosas, esenciales tanto para la economía como para la liturgia. En el siglo XV, Capitoul pasó a ser propiedad de los canónigos de la Catedral de San Justo, visible desde las ventanas del castillo, y probablemente en ese momento adoptó su nombre derivado del latín Capitulum

Château Capitoul
Salón, comedor y cocina integrados diseñados para la comodidad y el disfrute de la luz natural

La auténtica edad de oro llegó en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la industrialización disparó la demanda de vino en Francia. El Languedoc vivió entonces su propio “El Dorado del vino”, beneficiándose incluso de la crisis de la filoxera gracias a suelos resistentes y a los injertos de vides americanas. En ese contexto, la familia Rivière encargó entre 1898 y 1900 la restauración de la finca, que adquirió el aspecto arquitectónico que aún conserva hoy. 

Château Capitoul
Segundo dormitorio de la villa nº 21, elegante y acogedor

Pero el esplendor fue efímero: la sobreproducción, las importaciones de vino argelino, las guerras mundiales y el cambio de hábitos de consumo llevaron a un largo periodo de decadencia. En 1962, la finca fue adquirida por Fernand Aupecle y permaneció en su familia hasta 2011, cuando pasó a manos de la familia Bonfils. Convencidos de su potencial enoturístico, impulsaron la renovación de los viñedos y de la bodega, y más tarde se asociaron con Domaine & Demeure, especialistas en reconvertir fincas vitivinícolas en destinos turísticos de primer nivel

Château Capitoul
La terraza privada de la villa nº 21 dispone de tumbonas, sombrilla, mesa, sillas y barbacoa

Las obras de restauración comenzaron en 2018, dando lugar al renacimiento de Château Capitoul como un espacio donde la autenticidad vinícola convive con el lujo contemporáneo. Hoy, junto a Les Carrasses, que visitamos con anterioridad, y St Pierre de Serjac, forma parte de un trío de dominios vitivinícolas convertidos en hoteles únicos, que permiten a sus visitantes sumergirse en la historia, la naturaleza y los vinos del sur de Francia.

El Castillo: elegancia neogótica convertida en hotel 

Château Capitoul
El castillo neogótico del siglo XIX, emblema de Château Capitoul

El edificio principal de la finca es un castillo neogótico del siglo XIX, transformado en un refugio de lujo donde se respira arte e historia en cada rincón. Sus techos altos, la restauración meticulosa y una atención casi obsesiva al detalle transmiten una sensación de elegancia serena que acompaña al viajero desde el primer momento.

Château Capitoul
La luminosidad y los tonos neutros crean un ambiente sereno en las habitaciones del castillo

En la planta superior se encuentran las ocho lujosas habitaciones del hotel, bañadas por la luz del sur de Francia y abiertas a vistas espectaculares de los viñedos y de la laguna. Cada estancia combina piezas de distintas épocas: lámparas Art Déco y Art Nouveau, espejos antiguos, sillones de terciopelo, detalles de estilo imperio y mobiliario de mediados del siglo XX, todo adaptado con naturalidad a las necesidades contemporáneas. 

Château Capitoul
La elegante escalera de acceso a las plantas superiores

Las paredes, en tonos grises, muestran litografías originales, documentos de archivo, fotografías de artistas como Karl Blossfeldt o Tom Baril, e incluso las obras en gran formato del fotógrafo narbonés Patrick Chanteloup. Nada se ha dejado al azar: grandes firmas de diseño acompañan la decoración de estas habitaciones de gran tamaño con camas king size, mientras que los baños despliegan un juego cromático en azul cristalino con vetas doradas, completados con grifería Art Déco y bañeras esmaltadas

Château Capitoul
Muebles Art Déco y litografías Art Nouveau conviven con obras contemporáneas

La combinación de terciopelos, aromas elegidos con cuidado y piezas de anticuario francesas e italianas convierten cada habitación en un espacio íntimo, elegante y acogedor. El Château Capitoul encarna así un universo de confort y refinamiento, donde cada detalle refleja la pasión de sus propietarios, Karl O’Hanlon y Anita Forte por el arte, las antigüedades y el diseño de interiores. Una puesta en escena elegante que da vida a un castillo con alma propia.

Las Villas de la Aldea 

Château Capitoul
Una de las villas con jacuzzi privado en el jardín

Para quienes buscan independencia y confort durante su estancia en Château Capitoul, las 44 villas privadas, totalmente independientes, son la opción ideal, tanto en pareja como con amigos o en familia. La mayoría cuenta con terraza y jardín, y en 26 de ellas se añade el privilegio de una piscina privada con vistas al paisaje vitivinícola. 

Château Capitoul
Entrada a nuestra villa privada con terraza y jardín

El conjunto ha sido concebido como una auténtica aldea mediterránea, con callejones bordeados de muros de piedra seca que se abren hacia la laguna, refugio de flamencos y aves migratorias. Inspiradas en la arquitectura local, las villas combinan el carácter tradicional del Languedoc con un estilo contemporáneo que prioriza la luminosidad, el espacio y la eficiencia energética. 

Château Capitoul
Uno de los dos dormitorios con baño en suite: elegancia y serenidad en cada detalle

Materiales nobles y naturales —tejas de terracota, vigas de roble, contraventanas de madera o azulejos antiguos— se mezclan con soluciones modernas como ventanales panorámicos y piscinas de bajo consumo. Cada villa es diferente, pero todas transmiten una sensación de serenidad gracias a sus tonos neutros, muebles de madera y objetos antiguos cuidadosamente integrados.

Château Capitoul
Amplio salón con ventanales panorámicos: luz, confort y vistas que conectan con la naturaleza

Las cocinas totalmente equipadas, los amplios salones con tecnología de alta fidelidad y los dormitorios con baño en suite convierten cada estancia en una experiencia de confort absoluto. Al caer la tarde, el sol se oculta tras los viñedos y el horizonte se tiñe de dorado: un momento perfecto para disfrutarlo desde la terraza o el borde de la piscina privada, en plena armonía con el entorno natural del macizo de La Clape.

Un enclave privilegiado en el Languedoc 

Château Capitoul
Los viñedos de Château Capitoul se extienden hacia la laguna, integrando paisaje y viticultura

El Château Capitoul se encuentra a solo cinco minutos de Narbonne y del puerto pesquero de Gruissan, entre viñedos y acantilados, en plena reserva natural del macizo de La Clape. Su localización ofrece lo mejor de ambos mundos: la tranquilidad de un paisaje protegido y, al mismo tiempo, fácil acceso a playas secretas, pueblos costeros, mercados tradicionales o restaurantes con estrellas Michelin. El castillo está bien comunicado por carretera —a través de la red de autopistas A9, A61 y A75—, tren de alta velocidad desde Narbonne y hasta siete aeropuertos europeos rodeando la región: Toulouse, Montpellier, Béziers, Perpignan, Carcassonne, Girona y Barcelona.

Jardines que se funden en el paisaje 

Château Capitoul
Jardines mediterráneos diseñados por James Basson y Olivier Filippi, integrados en el paisaje

El renombrado paisajista James Basson, en colaboración con el botánico Olivier Filippi, diseñó unos jardines capaces de integrarse con la naturaleza árida del macizo. Con más de 65.000 plántulas y 300 árboles de especies mediterráneas, este paisaje seco prospera sin fertilizantes, pesticidas ni riego, en un ejercicio de sostenibilidad ejemplar. Encinas, pinos carrascos, arces silvestres y árboles de Judea comparten espacio con escultóricas euphorbias, lavandas y romeros que cambian con las estaciones, realzando la metamorfosis natural de La Clape.

Un refugio de biodiversidad 

Château Capitoul
Viñedos de Château Capitoul integrados en un ecosistema rico en biodiversidad

La finca y sus alrededores son hábitat de una extraordinaria diversidad: se contabilizan aquí al menos 400 especies de aves de las 950 presentes en Europa Occidental. Flamencos rosados, cigüeñas, garzas, águilas y alcaudones sobrevuelan los viñedos, mientras murciélagos, reptiles y pequeños mamíferos encuentran refugio en los muros de piedra seca, diseñados como auténticas cajas nido. La filosofía del Château es clara: convertirse en protector temporal de un ecosistema que debe preservarse para las generaciones futuras.

Experiencias en plena naturaleza 

Château Capitoul
Cada planta y árbol contribuye a un ecosistema vivo

Además de la contemplación, Capitoul invita a vivir el entorno. Desde los jardines y la piscina infinita con vistas a la laguna hasta las pistas de tenis o petanca, el descanso se combina con actividad. Se organizan retiros de yoga, tours gastronómicos, rutas en bicicleta eléctrica y observación de aves. Y para los más aventureros, el macizo de La Clape despliega 15.000 hectáreas de senderos, paredes de escalada y rutas ciclistas que conducen, en menos de diez minutos, hasta las playas mediterráneas.

La piscina infinita


Château Capitoul
Treinta metros de agua climatizada que se funden con el horizonte azul del mar

Entre la aldea de villas y el edificio principal del castillo se abre paso un auténtico oasis: la piscina infinita de 30 metros, climatizada desde principios de abril hasta finales de septiembre. Su horizonte azul se confunde con el cielo y las aguas del estanque de Bages, regalando la sensación de bañarse en plena naturaleza. Bajo la sombra de los olivos que actúan como sombrillas naturales, los días transcurren entre chapuzones refrescantes.

Château Capitoul
El solárium está listo para disfrutar del sol mediterráneo, con vistas al viñedo

En una planta superior encontramos un solárium que invita a tomar el sol mientras se disfruta de un cóctel en el bar o de la inmesidad del horizonte. Frente a los viñedos, la mirada se pierde en un paisaje mediterráneo que invita a la calma, al sosiego y al disfrute sin prisas. Las tumbonas están listas para refugiarse del sol o en una inocente siesta.

Dos restaurantes: uno de alta cocina, y el otro un asador 

Château Capitoul
Buffet del desayuno en Asado, con productos frescos y locales para un buen inicio de jornada

La experiencia en Château Capitoul también se saborea. La finca cuenta con dos propuestas gastronómicas que celebran los productos del Mediterráneo y la tradición de la buena mesa: el restaurante gourmet Méditerranéo situado en la planta baja del castillo, que propone una experiencia más íntima y refinada. Aquí, la gastronomía se convierte en arte y cada bocado refleja un equilibrio perfecto entre rusticidad y elegancia, y el restaurante a la parrilla: Asado.

Asado: fuego, vistas y hospitalidad 

Château Capitoul
Acceso al restaurante Asado, donde la brasa y el vino son protagonistas

Ubicado en las antiguas bodegas del castillo, Asado respira autenticidad y carácter. El chef Heber González trabaja detrás de un imponente mostrador que huele a leña, donde el fuego realza los sabores de los mejores productos de la región: carnes jugosas, pescados frescos y mariscos que desprenden aromas irresistibles al contacto con las brasas de parra y carbón

Château Capitoul
La terraza panorámica de Asado regala atardeceres inolvidables sobre viñedos

El espacio, con una gran terraza panorámica, regala una puesta en escena que combina gastronomía y paisaje. Al caer la tarde, los viñedos y la laguna se tiñen de tonos dorados mientras el olor de la parrilla invita a disfrutar de un ambiente relajado y vibrante. Sin embargo, durante la temporada de verano, los mosquitos pueden ser numerosos, y la sensación puede resultar intensa si no se va bien protegido. Recomendamos llevar repelente y ropa ligera de manga larga para disfrutar plenamente de una cena en el exterior sin molestias. 

Château Capitoul
Nuestra cena en Asado comenzó con una apetecible ensalada césar con pollo

Durante nuestra estancia pudimos probar algunos de los platos de la carta: una ensalada césar abundante (20 €), un filete de ternera del Aubrac perfectamente sellado y acompañado por brócoli y patatas asadas a la brasa y una pequeña ensalada verde (35 €). La carne de vacuno de la región de Aubrac es famosa por su terneza. Como broche final, una deliciosa tarta de higos con sorbete, con almendras tostadas, nueces trituradas e higos (12 €) que cerró la cena con una nota fresca y dulce. La mañana siguiente regresamos para desayunar, disfrutando de un amplio y variado buffet. 

Château Capitoul
Filete de ternera del Aubrac, tierno y jugoso, directo de la parrilla de Asado

Además de la excelencia gastronómica, los restaurantes de la finca se comprometen con la sostenibilidad. La cocina utiliza productos de huertos propios y de los castillos hermanos, cultivando verduras y hierbas aromáticas orgánicas de temporada, mientras que se priorizan los productos locales y, siempre que es posible, orgánicos. Todos los envases de vidrio, madera y cartón empleados son reciclados. 

Château Capitoul
Deliciosa tarta de higos, servida con sorbete, almendras tostadas e higos frescos

El huerto de Château Capitoul, 100% orgánico y cultivado siguiendo técnicas de permacultura, provee frutas, verduras, plantas aromáticas y flores comestibles. Es un verdadero tesoro para los chefs, que encuentran allí ingredientes como romero, tomillo, salvia, hinojo y espárragos silvestres, entre otros. Así, cada plato servido es un homenaje al entorno natural y al patrimonio de la finca.

La bodega y la tienda de vinos 

Château Capitoul
La antigua bodega de Château Capitoul atesora la historia de los vinos de La Clape

En Château Capitoul, el vino es más que una tradición: es parte de su alma. La antigua bodega, meticulosamente restaurada por la familia Bonfils, guarda hoy espacios de cata y una tienda especializada junto a la recepción. Allí, los visitantes pueden recorrer con una copa en la mano, un universo de 25 variedades de vinos tintos, blancos y rosados, todos elaborados en la finca. 

Château Capitoul
La tienda de vinos ofrece una cuidada selección de tintos, blancos y rosados producidos en la finca

Entre ellos destacamos el que probamos en la cena, el Château Capitoul Parcelle Cayenne, un vino tinto excepcional que nos llevamos a casa en una caja para prolongar la experiencia. Este vino proviene de la parcela Cayenne, situada en las laderas sur del viñedo, con suelos de limo, arcilla y cantos rodados, rodeada de romero y tomillo, y bañado por la brisa marina de la laguna de Bages. 

Château Capitoul
Barricas en la bodega de Château Capitoul

Elaborado con Garnacha (40%), Syrah (30%) y Cinsault (30%), el vino se cosecha de noche, con doble selección en viñedo y bodega, y una maceración de 4 a 5 semanas que asegura taninos suaves y redondos. La Syrah y la mitad de la Garnacha se crían durante un año en barrica antes del embotellado, y el vino reposa al menos un año en la bodega antes de salir al mercado. 

Château Capitoul
Château Capitoul Parcelle Cayenne: intenso, generoso y lleno de carácter mediterráneo

En copa, el Château Capitoul Parcelle Cayenne presenta un rojo profundo y un aroma intenso, con notas de frutos rojos maduros como moras y grosellas, acompañadas de matices especiados de romero y tomillo y un elegante final yodado. Un vino redondo, generoso y pleno, ideal para maridar con carnes marmoleadas o un camembert al horno, servido a 16-18 °C, con potencial de guarda de hasta seis años. 

Château Capitoul
Descubrimos la autenticidad de una finca vinícola en pleno corazón del Languedoc

Capitoul, que representa cerca del 10 % de la producción de la denominación, es hoy la bodega insignia de los Vignobles Bonfils, una de las compañías vinícolas independientes más respetadas de Francia. Bajo la guía del enólogo Florian Chollet, cada degustación se convierte en un viaje sensorial por el Languedoc, descubriendo los matices de una región que ha alcanzado reconocimiento mundial por su vinificación de excelencia.

Más información: Château Capitoul. Dirección: Route de Gruissan, 11100 Narbonne. Teléfono: +33 (0)4 30 17 322. Precio por habitación de hotel en el Château Capitoul: desde 149 € por noche hasta 699 € (según temporada y tipo de habitación). Precio por villa: desde 325 € (en una villa de dos habitaciones con jardín privado) hasta 1395 € por noche (en una villa de cuatro habitaciones y piscina privada). Web: Château Capitoul

Narbonne: la primera hija de Roma

Canal de la Robine
Canal de la Robine

Narbonne (Narbona) fue la capital de la colonia romana Narbo Martius (la primera colonia fundada por los romanos fuera de Italia). Levantada en el año 118 a. C. no tardó en convertirse en uno de los mayores puertos del Mediterráneo y capital de la provincia Narbonensis. Vino, aceitunas, miel de romero, ostras y sal fueron algunos de los productos estrella de su comercio en época romana, cuando los veteranos de la X legión de César se instalaron en Narbo Martius en el año 45 a. C. En el siglo XI, las especias, incienso, lino de Alejandría, cuero y frutas exóticas hacen compañía a la miel, el aceite y a las sardinas. Son las dos épocas de mayor esplendor comercial para la primera hija de Roma.

El pasado romano de Narbonne


Donjon Gilles Aycelin
En los muros del Torreón Gilles Aycelin se pueden ver relieves de la antigua Narbo Martius

Había varios lugares imprescindibles que conservaban el pasado romano de Narbonne: el Museo Arqueológico situado en el Palacio de los Arzobispos y el Museo Lapidario situado en el interior de la Iglesia de Nuestra Señora de Lamourguier y que exhibía una importante colección de 1300 lápidas de los habitantes de Narbo Martius. Estaba considerada la segunda colección lapidaria más grande del mundo después de la de Roma; formada además por frisos, bajorrelieves, capiteles y columnas también de época romana. Ambas colecciones sean trasladado al nuevo museo de la romanidad: Musée Narbo Via. También vale la pena visitar el Horreum; un almacén de mercancías subterráneo a 5 m bajo tierra, construido en época galorromana (siglo I a. C.) único en Europa. Al que se accede por el nº 7 de la Rue Rouget de Lisle.

La Vía Domitia en Narbonne


Vía Domitia
Detalle de la Vía Domitia a su paso por Narbonne

Dicen que la Vía Domitia fue la primera ruta comercial que unió Italia con España en el siglo II a. C. En la Plaza del Ayuntamiento de Narbonne fue descubierto el 7 de febrero de 1997 un tramo de esta singular calzada que hemos recorrido en coche desde Ensérune hasta Pont du Gard. Aquí tienes la información sobre la Ruta por la Vía Domitia. La antigua calzada romana atravesaba Narbonne de norte a sur por el Fórum (actual Rue Droite) y seguía por el Pont des Marchands.

Narbonne: capital medieval


Palais des Archevêques
Cour d’Honneur del Palacio Viejo

El Palais des Archevêques o Palacio de los Arzobispos es un verdadero barrio en el corazón de la ciudad. Callejones, patios interiores, claustros, jardines y palacios, forman el segundo conjunto monumental arzobispal de Francia, después del de Avignon. A través del Cour d’Honneur se accede al interior del Palacio Viejo (lado derecho) de estilo románico.

Palacio de los Arzobispos
Torreón Gilles Aycelin del Palacio de los Arzobispos

En el lado izquierdo del Palacio de los Arzobispos se encuentra el Palacio Nuevo de estilo gótico donde se ubicaban los antiguos aposentos de los arzobispos. En el interior se ha instalado el Museo de Arte e Historia que exhibe una excepcional colección de pinturas orientalistas, única en Francia. También destacan las esculturas y pinturas de la Escuela Europea de los siglos XVI, XVII y XVIII. Entre 1290 y 1311 se levantó el Torreón Gilles Aycelin que formaba parte de la muralla que rodeaba la ciudad y era la torre más grande del Palacio de los Arzobispos. Vale la pena subir los 162 escalones de su escalera de caracol hasta la terraza, desde donde se obtiene una magnífica panorámica a 42 metros de altura.

Cathédrale Saint-Just-et-Saint-Pasteur
Catedral de Narbonne

La Cathédrale Saint-Just-et-Saint-Pasteur es la Catedral de Narbonne; un impresionante templo gótico que se encuentra junto al Palacio de los Arzobispos. El edificio actual se empezó a construir en 1272 y nunca fue terminado, de haberlo conseguido, la nave de la catedral hubiera tenido 120 metros de largo. En el interior, destaca el coro gótico construido entre 1272 y 1332 y las bóvedas (con sus 41 m de altura es la 4ª iglesia más alta de Francia). 

Catedral de Narbonne
Claustro de la Catedral de Narbonne

Te recomiendo que visites el tesoro de la catedral (considerado uno de los más ricos de Francia) donde destacan preciosas piezas de orfebrería y tapices flamencos del siglo XVI. Asómbrate con el gran retablo gótico del siglo XIV de 26 m2 esculpido en la Chapelle Notre-Dame-de-Bethléem y que permaneció oculto hasta 1981. Por último, contempla las extravagantes gárgolas que adornan los arcos del claustro construido en el siglo XIV.

Basílica de San Pablo
Basílica de San Pablo

La Basílica de San Pablo es una de las iglesias góticas más antiguas del Sur de Francia. Fue construida sobre los restos de un antiguo cementerio paleocristiano del siglo III. Conserva una nave románica y vueltas y coro góticos. No te pierdas la pila de agua bendita con una rana en su interior.

Maison des Trois Nourrices
Detalle del ventanal de Casa de las Tres Nodrizas del que recibe su nombre

En la Rue de l’Hotel-Dieu se encuentra la Maison des Trois Nourrices o Casa de las Tres Nodrizas; una de las casas más importantes del renacimiento construida en Narbonne en 1558. Destaca un ventanal que luce tres cariátides de piedra bien rollizas (de ahí su nombre).

Canal de la Robine


Pont des Marchands
Puente de los Comerciantes

El Barrio del Bourg (el barrio medieval) está separado del centro histórico de Narbonne por el Canal de la Robine; un afluente del Canal du Midi (Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO desde 1996). Te dejo un enlace al crucero de una semana que realizamos por el Canal du Midi conduciendo un barco de alquiler, por si quieres vivir la experiencia.

Desde las diferentes pasarelas que cruzan el canal se obtiene una preciosa vista del Pont des Marchands o Puente de los Comerciantes (uno de los dos únicos puentes habitados de Francia) que conserva casas medievales. Con sus barcazas ancladas, es uno de los rincones más fotogénicos de Narbonne.

Mercado Central
Mercado Central de Narbonne

Les Halles o Mercado Central de Narbonne abrió sus puertas el 1 de enero de 1901 y está considerado uno de los mercados cubiertos más bonitos de Francia. Fue construido en estilo Baltard, es decir con una estructura metálica, pilares y puertas de piedra y decoración cerámica. En su interior te esperan diariamente (desde las 7 de la mañana y hasta las 13 h.) cerca de un centenar de comercios tradicionales que venden un gran surtido de productos locales (verduras, fruta, quesos, embutidos, carnes y pescados). También hay algunos bares y restaurantes donde comérselos. Frente al mercado, en el Cours Mirabeau, se instala un mercadillo los jueves y domingos por la mañana.

Si vas de viaje a Narbonne te aconsejo la experiencia de comer en los Grands Buffets y de dormir en el Château Capitoul: un hotel de lujo entre viñedos.

Viaje por libre al País Cátaro


Desplegar un mapa del País Cátaro francés es hacerlo directamente en el corazón de la región francesa de Aude. El Comité Departamental de Turismo de Aude engloba 5 territorios de tal importancia, que pueden llamarse con toda la razón, Pays (países). De esta manera encontramos que el Pays Cathare está formado por la complejidad administrativa de regiones, comunas, zonas, distritos, ciudades y departamentos, pero que abarca una sencillez y una facilidad en encontrar maravillas que bien merecen un viaje de inspección.

Como no soy experta territorial y más bien como viajera, no entiendo de fronteras, voy a utilizar la división de las 5 regiones “administrativas” más importantes del Pays Cathare. Aunque el patrimonio es mayor del que describo, sólo os puedo recomendar aquellos lugares que he visitado en las diferentes regiones de: Lauragais, Carcassonnais, el Haute Vallée de l'Aude, Corbières-Minervois y La Narbonnaise.

Pinceladas del Pays Lauragais


Castelnaudary es la capital de Lauragais y la ciudad de la cassoulet por excelencia. Aunque sólo sea por probar este delicioso plato de la gastronomía francesa, la ciudad bien merece una visita. Cuenta una leyenda que durante el asedio sufrido en Castelnaudary, durante la Guerra de los Cien Años, las cocineras idearon un guiso, con todos los ingredientes de los que disponían para infundir valor a las tropas. Tal fue el vigor y coraje de los soldados franceses tras ingerir el plato, que hicieron retroceder a los soldados ingleses hasta el Canal de la Mancha.

La plaza porticada de Castelnaudary, el pequeño y coqueto Moulin de Cugarel, así como los restos de construcciones medievales y edificios art nouveau sirven de excusa para llegar hasta la Collégiale Saint Michel. Recorriendo su exterior, uno no se imagina el juego de luces que aguarda al visitante en el interior. Destacaría la belleza de sus capillas góticas decoradas con colores brillantes y detalles dorados. Está abierta diariamente de 14 a 18 h. 

Castelnaudary está bien conectada por tren y por su puerto fluvial, que sirve de punto de conexión y/o parada para aquellos que recorren el Canal du Midi, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. No dejéis de visitar el puerto y si podéis, cruzad alguno de los 360 kilómetros navegables, que de este a oeste, unen el Mar Mediterráneo con el Atlántico.

Os dejo mi crucero de una semana navegando por el Canal du Midi, saliendo de Castelnaudary y llegando a Port Cassafières.

A menos de 10 kilómetros de Castelnaudary se encuentra Saint Papoul una villa rural con mucho encanto medieval, lugar de referencia del País Cátaro que conserva en el claustro de la Abadía de Saint Papoul, el mayor número de obras del Maestro de Cabestany; un escultor románico muy prolífico con obras en Catalunya, Navarra, Francia e Italia.


Pinceladas del Pays Carcassonnais



Carcassonne es la reina indiscutible del Pays Cathare, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Nadie deja de visitar esta ciudad emblemática a su paso por la región francesa de Aude. Sus detractores son menos numerosos que los que se declaran enamorados de la Ciudad Medieval francesa por excelencia. Su zona amurallada ha sido criticada por su alto grado de reconstrucción, pero si se quiere vivir la experiencia de sentirse armero, tabernera o clérigo medieval, nada como recorrerla sin rumbo. 

El Castillo de Carcasona no es la única maravilla que aguarda al visitante. La Ville Basse, ubicada fuera de las murallas de la Cité, con su Pont Vieux iluminado al atardecer, invita a alejarse de la muralla y buscar la vida cotidiana que bulle en la Place Carnot. Pero volvamos a la vieja ciudad fortificada de la Cité de Carcassonne y busquemos la Ville Haute, donde se encuentra el Château Comtal

Cualquiera de las cuatro puertas sirve de acceso al interior del recinto amurallado, pero sólo la Porte Narbonnaise luce la efigie de la mítica Dame Carcas; la princesa sarracena que defendió la ciudad contra el ejército de Carlomagno. Chez Saskia o la Basilique des Saints Nazaire et Celse pueden servir de excusa para continuar callejeando sin prisas por Carcassonne.

A menos de 25 kilómetros de Carcassonne se encuentra Saissac y alejada de la visita de hordas de turistas. Su castillo feudal y su museo forman parte de los lugares relacionados con la vida cátara. Aún más desconocida por los turistas españoles que Saissac es Montolieu, conocida como la población del libro. Montolieu cuenta con más de una docena de librerías que venden libros antiguos, ediciones originales y libros de ocasión.


Pinceladas del Pays Corbières-Minervois


A pesar de que en esta región se encuentran más de media docena de lugares de referencia sobre el País Cátaro, sólo he podido visitar Lagrasse y es la que os recomiendo. Su situación, a medio camino entre Carcassonne y Narbonne, la hacen una parada recomendable y casi obligatoria. La ciudad medieval de Lagrasse ha conservado el recinto amurallado y una torre de vigilancia que permite obtener buenas vistas del entorno y del paisaje. 

Aquí se encuentra una de las abadías benedictinas más prestigiosas de toda Francia; l'Abbaye Sainte Marie d'Orbieu. Según una leyenda, fue fundada por Carlomagno y alcanzó cotas muy altas de esplendor y poder entre los siglos IX y X llegando a tener tierras hasta en Catalunya. La abadía comparte protagonismo en la actualidad, junto a mansiones y edificios bien conservados de los siglos X al XVIII. 

Los sábados tiene lugar un mercado de alimentación en Les Halles; la plaza que sirve a los productores locales para vender sus productos ecológicos y artesanales.


Pinceladas del Pays de La Narbonnaise


La ciudad más importante de esta región cátara es Narbonne; una ciudad que no descansa hasta habernos deleitado por completo. En sus calles se encuentran desde bellos vestigios de época romana, conservados en sus museos y formando parte de la calzada, hasta bellas muestras arquitectónicas de la Edad Media llegando al siglo XIX. 

La Vía Domitia, la Cathedrale Saint Just et Saint Pasteur, el Palacio de los Arzobispos con sus tres torres y el mercado de abastos de Narbona, más conocido como Les Halles de Narbonne, deben recorrerse de manera que, nuestros pasos nos lleven una y otra vez por los puentes que cruzan el Canal de la Robine; declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y que luce especialmente hermoso junto al Pont des Marchands

Narbonne se encuentra a 250 Km. de Barcelona y a dos horas en tren desde la estación de Barcelona Sants. Además cuenta en sus cercanías con tres aeropuertos: el de Perpignan, Montpellier y el de Toulouse.


El camino cátaro


Cualquier libro de Antoni Dalmau sirve para profundizar en la historia, singularidad y la vida de los cátaros, pero es recorriendo a pie como la historia cobra sentido. La región de Aude dispone de 250 kilómetros de caminos señalizados que, desde Port la Nouvelle, unen el Mediterráneo con los Pirineos, llegando hasta Foix. El camino cátaro puede recorrerse en doce etapas, más o menos largas, para disfrutar pausadamente del paisaje vinícola, los valles y más de media docena de castillos medievales que nos aguardan en la región.

Si os decidís a visitar el Pays Cathare existe un pasaporte que por 2 €, reduce el precio de las entradas y ofrece entrada gratuita a los niños de 6 a 15 años. Es válido durante un año y contempla hasta 21 lugares visitables del País Cátaro.

Bon voyage!

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