04 diciembre 2016

3 años bebiendo la Mejor Agua del Mundo


Hace 3 años entraban en casa las primeras botellas de agua de Alzola. El primer recuerdo que tengo de aquello es la palabra FRAGIL con la que iba etiquetada la caja de las botellas de cristal. Por aquellas cosas del destino me había inscrito en una campaña de Blog on Brands y me habían elegido como “Tester”.

Agua para beber en una cisterna de recogida de agua en Yemen
En un segundo, la palabra FRAGIL, me recordó la fragilidad entorno al agua que he visto en muchos de mis viajes. Las aguas contaminadas, los vertidos tóxicos, el estado de los ríos, la basura flotando y el agua insalubre que bebe más de la mitad de la población.

Acceso al agua en Camboya
Es inevitable no pensar en nuestra propia fragilidad como ser humano. Necesitamos el agua para sobrevivir y en muchas partes del planeta lo tienen bastante crudo para acceder a ella, los niños suelen ser los encargados de ir a buscar agua. Recorren en algunos casos grandes distancias y la mayoría, en parte por ese motivo, no pueden ir a la escuela. Las mujeres también forman parte de ese ir y venir de carga y penurias en busca de agua de un pozo. Una lucha constante para sobrevivir.

Información sobre Alzola #BasqueWater
Aquel día, 4 de diciembre del 2013, abrí la caja de Alzola sin saber, ni imaginar, todo lo que ha sucedido posteriormente. Con ese ánimo y curiosidad que me caracteriza, abrí el envoltorio con la intriga y las ganas de probar un agua que venía embotellada en cristal y que me parecía un lujo tenerla en mis manos. Desplegué la información que venía en el interior de la caja y noté el cariño que le habían puesto en redactarla. Quise documentarme para escribir el artículo, averiguar, además de la información que ellos me enviaban, qué se decía de Alzola #BasqueWater, quiénes eran y porque era tan especial.

La fotografía responsable de que ganara mi peso en agua
Fue realmente como beber de la fuente de la sabiduría, cada dato me aportaba un nuevo conocimiento y una nueva exclamación. Empecé a seguir a Alzola en las redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram y me enteré de que hacían un concurso fotográfico donde se debía fotografiar el agua vasca, ya fuera el líquido elemento o las botellas de Alzola. Participé y gané uno de los premios (aún no sé, ni cómo, pero seguramente sin ese premio no sería ahora su embajadora). El motivo no era que el premio me obligara a rendirles pleitesía toda mi vida, no. El premio era mi peso en agua de Alzola y el quid de la cuestión es que debía ir hasta el manantial para ¡pesarme!.

Baldosas en una de las salas de bañeras del antiguo balneario de Alzola
El 8 de marzo del 2014 descubría el Balneario de Alzola, tras el recibimiento a todos los participantes del concurso que se quisieron acercar hasta allí, nos mostraron la fábrica y el antiguo balneario. Ese día, quedé totalmente enamorada de aquel lugar. Sin pensar que estaban saliendo de un Concurso de Acreedores, le dije a Patxi Casal, gerente de aguas de Alzola, que teníamos que salvar aquel lugar, hacer un campo de trabajo, montar tiendas de campaña, empezar a limpiar baldosas, lijar madera, pintar paredes. Patxi se quedó mirándome y muy serio me contestó:
- Jodo, otra que se ha alzolizado como Asier.

Carnet de Alzólic@ de Alzola #BasqueWater
Y es que, cuando uno se alzoliza, se alzoliza para siempre. Así que valoré la situación:
1.- Necesitábamos dinero para salvar el balneario (nótese que ya me incluyo como si fuera un poco mío).
2.- Tenía que intentar que se vendiera más agua de Alzola en el mercado.
3.- ¿Con qué recursos contaba para lograr los puntos 1 y 2?: Un blog de viajes, Redes Sociales y además viajaba.


La posibilidad de que alguien viera una fotografía de la botella de Alzola, la reconociera y se fuera al supermercado al comprarla, no la valoré, la verdad, no pensé si resultaría, pero tenía ganas de ayudar. No valorar el resultado de tus acciones, seguro que en marketing y publicidad tiene un nombre, pero a veces no se necesita una valoración, se necesita: ¡acción!. En mi interior, lo que pensaba que estaba haciendo era, ayudar a que el mundo se enterara de que existe un agua de manantial que aflora después de 25 años en un lugar del País Vasco.


Esos 25 años le confieren todas sus características, podéis escuchar más sobre qué es el Agua de Alzola en la entrevista que me hizo la COPE para su programa Poniendo las Calles (minuto 39).

Alzola es la Reina de la casa
Lo mío desde diciembre del 2013 ha sido una campaña de “insistencia”. Hay fotografías de Alzola en todos los viajes que he hecho. Ella es la protagonista, tiene hasta un Álbum de fotos en Facebook dedicado, porque la botella azul es la estrella. En 2015, tras algunos viajes y varias docenas de fotografías volví a preguntar a Patxi: -¿Podemos restaurar el balneario? - Aún no....
Tocaba hacer más fotos de Alzola viajando por el mundo, estaba claro. 


No sé en qué momento Patxi decidió nombrarme “Embajadora de Alzola, cargo que acepté encantada y que se sumaba al cargo que ya tenía con anterioridad de: Guardiana del Agua de Alzola. En otoño del 2015 me llegó la noticia de que Alzola había ganado el Premio PESMES de Marketing de la Universidad del País Vasco. En mi desconocimiento y demencia pensé que un premio así, debía ser ¡algo muy grande! Tras la presentación y gracias a un comentario de Marisol Aguirre, Directora del Máster en Marketing de la UPV/EHU, me entero de que todo este tiempo viajando con mis botellas de agua Alzola lo que he estado haciendo es: ¡Branding de marca!
Planeta Dunia siempre pensando en Alzola

¿Branding de marca? Dios, ¡qué mala es la ignorancia!. Enseguida me doy cuenta de que hay que mejorar la estrategia. Primero porque parece que llevarse la mochila o la maleta cargada de botellas de agua ha funcionado y segundo porque hay gente que está siguiendo y últimamente copiando, lo que hacemos en Alzola #BasqueWater. Es el momento de dar un paso más, hay que cautivar al público ahora que sabemos que existe y observa. Hay que conseguir que la gente desee ver tu próximo anuncio, tu próxima publicación en redes sociales ¿me estaré flipando? Alzola tiene un poder secreto ¡shhh... es un secreto! Alzola incentiva la creatividad, bueno, el agua y el equipo humano que hay detrás que me dejan campar a mis anchas.

Presentando a Alzola en el Parlamento Europeo de Bruselas
Tras pensar mucho en la siguiente estrategia (¡bah! No es cierto, me moví por un impulso), estando en Bruselas, me da por pedir la declaración europea de La Mejor Agua del Mundo delante del Parlamento Europeo. Y Alzola decide que ¿y por qué no? Así que convoca el 28 de septiembre, a todos los cónsules ubicados en el País Vasco para que conozcan el balneario y las cualidades del agua.

Ese día habló Alzola, tuvo voz, imagen, sabor, contacto y presencia. Han pasado 3 años y me parecen toda una vida. Gracias por esos 3 años, al final creo que fue Alzola la que me ayudó a mí.

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