15 julio 2014

Özkonak, una ciudad subterránea de Capadocia


Al igual que las otras 122 ciudades subterráneas que dicen se encuentran excavadas bajo el suelo de Capadocia, Özkonak fue construida por la imperiosa necesidad de sus habitantes de sobrevivir.

¿Cómo, cuándo y por qué?
Inicialmente las ciudades subterráneas fueron construidas como almacén y bodega por aquellas poblaciones que tenían sus casas a nivel del suelo, pero que requerían de un lugar fresco y seco para la conservación de sus alimentos y sus bebidas.

La “quesera” tamaño habitación se convertiría en refugio ¡por aquellas casualidades de la vida! en una de esas incursiones bárbaras que arrasan con todo. Las familias que se habían refugiado en la fresquera, no fueron descubiertas y además se pudieron alimentar y sobrevivir bajo tierra. Aunque, se dieron cuenta que durante el asedio, la temperatura de la habitación ascendía y perjudicaba los alimentos, ya que aparecían hongos a causa de la humedad producida por la respiración. Fue como “al salir” idearon construir una habitación-fresquera para cada casa, junto con otra habitación que quedaría escondida y que tendría funciones de refugio mientras quedaba conectada por una puerta oculta con la despensa. Así se aseguraban no ser descubiertos por los enemigos y sobrevivir con los alimentos en perfectas condiciones.

La calidad maleable de la toba hizo fácil la excavación de más y más habitaciones: que si mi hijo se casa, que si necesito espacio para guardar tinajas de vino, que si una habitación más para guardar el ganado durante la noche... la crisis inmobiliaria troglodita fue un despiporre también. Pero claro, los vecinos de al lado hacían lo mismo, y el vecino de enfrente y el otro de la esquina. Sin planos y sin orden había una gran probabilidad de acabar picando en la pared del vecino y aparecer con tu cara en el “frigorífico” de otro. Fue así como en Capadocia se instauró el concepto de “comunidad” en las ciudades subterráneas, el enemigo era el extranjero y aquí había que sobrevivir con ayuda de todos.

Las ciudades subterráneas llegaron a tener hasta diez niveles de profundidad, aunque Özkonak tiene sólo 6, de los que se pueden visitar 4 niveles ¡no está nada mal! Nos encontramos en el interior de una construcción que data del quinto milenio a.C. y continuaría habitada más o menos hasta el siglo XIII.

Las continuas guerras obligarían a idear un inteligente plan para producir alimentos, para el consumo diario pero también para conservar en la despensa, y soportar al menos 6 meses de asedio con los alimentos en perfecto estado. La capacidad de estas ciudades variaba entre 100 y 5.000 habitantes pero todas ellas calculaban la cantidad de pan, vino, carne o cereales que consumía cada uno de sus individuos diariamente. Así podían elaborar cada día esa ración y llenar la despensa consumiendo sólo lo ya guardado hacía 6 meses. Así aseguraban que en caso de asedio, la comida estuviera en buen estado. Algunas ciudades subterráneas estaban conectadas entre ellas por pasadizos secretos, ello aseguraba la fuga en caso necesario a una ciudad segura. Grandes puertas de piedra eran utilizadas para cerrar el paso al enemigo en caso de que fueran descubiertas las entradas a nivel del suelo que junto a algunas argucias de despiste hacían casi imposible la matanza de la población.

¿Qué se puede ver en Özkonak?
La primera sala que encontramos era utilizada como establo, aseguraba el descuido de los enemigos, ya que a ningún soldado se le ocurriría buscar más habitaciones en una cuadra. Por si acaso hubiera algún aguerrido listo, algunas salas más profundas tenían enormes piedras que hacían de puerta. Los enormes bloques de piedra, aparte de ser más o menos invisibles a los ojos del asaltante, eran prácticamente inamovibles. La “puerta-piedra” tiene forma circular lo que permitía el cierre por parte de los habitantes y la no-abertura de los atacantes ya que quedaba encajada y sin bordes visibles para hacer palanca. Tenemos que pensar que en aquella época los asaltantes se iluminaban con antorchas y en esas salas rocosas, las sombras y la oscuridad juegan con ventaja para los habitantes conocedores del terreno.

En Özkonak además de las salas con alacenas, los pasillos y las habitaciones se encuentra la Sala de la Tinaja donde se puede ver una gran vasija de barro en la sala destinada a lagar. En un lateral se encuentra excavada una bañera en toba, para el deleite de los amantes del vino artesanal. En las paredes los agujeros permitían apoyar las antorchas para iluminarse. La visita continúa bajando más niveles, por pasillos y recovecos llegamos al final de nuestra visita subterránea. ¿Te atreverías a entrar en uno de esos oscuros “pasillos-señuelo” construidos para despistar al enemigo?


Más información: Entrada a Özkonak Yeraltı Şehri: 10 TL (Liras turcas) 3 € aproximadamente.

Toda la información generada en Redes Sociales sobre el blogtrip de Sunweb, se puede consultar con el hashtag #SunwebTurquía.

Si vais a viajar a Turquía o queréis seguir leyendo sobre este país a medio camino entre Asia y Europa os invito a leer Vuelo en globo sobre Capadocia.

1 comentario:

Luis Fernández del Campo dijo...

Pues claro que me atrevo a meterme en un pasadizo... ya lo hice, y aún me acuerdo de las agujetas que tuve al día siguiente por caminar tanto tiempo en cuclillas.
Muy recomendable visitar estas ciudades, y además aprovecho para avisar que ya no hay riesgos de caídas (hace 21 años tuve una, y como consecuencia una luxación de hombro), pues hay rejas y tapas metálicas que evitan caer al nivel inferior.

Se ha dicho en Planeta Dunia

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