20 diciembre 2013

Madinat Ubbadat al-Arab es la antigua Úbeda de los árabes


Úbeda es más extensa que su vecina Baeza, quizás por ello su recorrido se alarga, y un día se queda corto para recorrer todos sus secretos y maravillas. La Redonda de Miradores es un buen lugar para estacionar nuestro vehículo y comenzar nuestro periplo por la ciudad. Os recomiendo empezar por la Iglesia de El Salvador, entreteneros en su fachada principal y en las portadas que se levantan a ambos lados, están repletas de relieves, alegorías, personajes y Dioses. Por uno de sus laterales se accede a la Sacra Capilla de El Salvador del Mundo, la solemnidad del extenso nombre se hace patente delante de su Altar Mayor y la Sacristía, una de las mejores obras del arquitecto Andrés de Vandelvira, quedaos con este nombre porque Úbeda está plagada de edificios de este gran artista.

A la salida podéis continuar por la Calle Francisco de los Cobos y merodear por la pequeña Calle Gradeta de Santo Tomás, un rincón poco conocido y con sabor árabe. Continuar por la Calle Carmen hasta llegar al Oratorio de San Juan de la Cruz y al Convento de San Miguel, aunque no os apasione la vida monacal y austera, los edificios y los tesoros del Museo Carmelita os sorprenderán.

En la Calle del Losal se encuentra la Casa del Obispo Canastero y la vetusta torre de la Puerta del Losal, que dejamos a nuestras espaldas para continuar por la Calle Montiel donde se alzan el Palacio de Torrente y el Convento de la Concepción. Giramos a la izquierda hasta llegar al Palacio Don Luis de la Cueva y a la Torre Octogonal. Es el momento de desandar un poco y tomar la Calle Las Parras hasta el Palacio de los Porceles que me recuerda a los palacios decadentes de Venecia llenos de humedad y con pinceladas de abandono y olvido.

Ante nosotros se nos abre una multitud de callejuelas medievales, intrincadas, zigzagueantes, perdidas y olvidadas en las guías. La Calle Horno de San Pablo y la Calle Gines Gómez nos llevarán hasta la Calle Cervantes, seguimos estando bajo el influjo de una máquina del tiempo que nos lleva al pasado remoto de la ciudad. Quizás por esa magia hayan elegido instalar en la Casa Mudéjar el Museo Arqueológico de Úbeda.

Si después de tanto aroma a viejo necesitamos respirar aire fresco, nos encontramos muy cerca de la Plaza Primero de Mayo donde se alza el Monumento a San Juan de la Cruz. Aquí la animación de los estudiantes a la salida de la escuela y los paseos de las mujeres, que van y vienen del Mercado de Abastos, se mezclan con el silencio que se respira en el interior de la Iglesia de San Pablo ¡y los brillos de sus obras de arte!. Si tuviera que recomendar una visita a alguna de las iglesias de Úbeda, sin duda, sería a ésta. Fue un grato descubrimiento.

Dejamos atrás las Antiguas Casas Consistoriales ubicadas en la misma plaza y ponemos rumbo a otra de las plazas que concentra mayor número de joyas arquitectónicas: la Plaza Vázquez de Molina. Donde podemos encontrar el Palacio del Deán Ortega, el Antiguo Pósito, el Palacio de Las Cadenas, la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, la Cárcel del Obispo, el Monumento a Andrés de Vandelvira y el Palacio del Marqués de Mancera.

Subiendo por la Calle Juan Montilla, alcanzamos la Plaza del Ayuntamiento donde se encuentra un sobrecogedor Monumento a los caídos y el Palacio Vela de Los Cobos, con un curioso balcón esquinado. Hacia el oeste se encuentra el Palacio Anguís de Medinilla, el Real Monasterio Convento de Santa Clara, la Iglesia de San Pedro y la Torre del Palacio de los condes de Guadiana.

Poco a poco y sin darnos cuenta, las calles se han hecho menos angostas y sinuosas y se vuelven más amplias, como en la Calle Real donde se encuentran numerosos locales para comer, comprar o hacer una pausa. Si seguimos hacia adelante, al final de la calle encontraremos otro espacio amplio donde disfrutar de la luz, se trata de la Plaza de Andalucía donde se encuentra la Torre del Reloj, símbolo de la ciudad.

En la Calle Gradas se esconde una bonita Portada de estilo plateresco y siguiendo esta misma calle llegamos a la Iglesia de San Isidoro que tiene dos fachadas y dos puertas: la Puerta del Sol y la Puerta de la Luna, ambas de estilo gótico flamígero. Es hora de salir a la amplitud de la Calle Rastro y admirar los restos de muralla y torreones construidos entre los siglos XIV y XV. Antes de llegar al final de la calle, nos desviaremos a la izquierda a la altura de la Plaza del Marqués para admirar el Palacio del Marqués de la Rambla.

En la Glorieta Alférez Rojas Navarrete encontramos amplios miradores en los Jardines de la Cava y el Mirador de San Lorenzo; con vistas panorámicas a los infinitos campos de olivos y a las huertas ubicadas a los pies de la muralla. La naturaleza también se abre camino en las piedras de la espadaña de la Iglesia de San Lorenzo, durante mucho tiempo cubierta de verde hiedra.

Desde aquí podemos seguir por la Puerta de Granada y las Murallas de Saludeja o volver a internarnos por el centro ¡queda tanto por ver! Os recomiendo deteneros ante la fachada de la Casa de Las Torres cubierta de personajes y bichos curiosos. En la esquina de al lado, se alza el Palacio de los Medinilla y entre ambos se encuentra la Calle Luna y Sol que nos llevará hasta el Museo Casa Andalusí y a la Iglesia de Santo Domingo, próxima se encuentra la Casa de los Morales en la que una vieja leyenda relata como un anciano retuvo contra su voluntad a una doncella ya prometida. El joven prometido urdió un plan, y con la excusa de salvar el honor de la doncella, les recomendó a ambos casarse en la cercana iglesia. Cuando la comitiva salía de la casa, el anciano fue apresado y ahorcado en el balcón de su propia casa.

Acabamos nuestro periplo en el Palacio del Marqués de Contadero, sabiendo que nos llevaremos a casa un grato recuerdo de la ciudad de Úbeda que perdurará en nuestra mente durante mucho tiempo.

1 comentario:

Jeremias Soler dijo...

Sembla una ciutat preciosa. Merci per la informació.

Se ha dicho en Planeta Dunia

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