16 diciembre 2013

Los Akha y el espíritu de la puerta


Los Akha son una de las setenta etnias que viven en la República Democrática Popular de Laos. Se encuentran situados al norte del país y dicen que llegaron hace más de 1500 años de la limítrofe región china de Yunnan, aunque su territorio natural habría sido Mongolia. La etnia Akha vive en las montañas, en zonas elevadas de difícil acceso pero con suficiente terreno cultivable para plantar arroz y dar de comer a sus animales. Aunque en el pasado sobrevivían con las ganancias del tráfico de opio hoy en día han encontrado en el turismo una fuente de ingresos extra.

Son poblaciones con economías pobres mantenidas con técnicas agrícolas de subsistencia pero de una gran riqueza cultural e interesantes creencias animistas donde el mundo de los espíritus se impone en la vida diaria.

La puerta de entrada a un poblado Akha deja boquiabierto a cualquiera. Estamos delante del espíritu de la puerta de acceso al poblado, realizada con altos postes de madera, protege al poblado e impide la entrada de los malos espíritus. En ella se pueden ver lanzas, redes, y en uno de sus lados dos troncos en forma de mujer y otro en forma de hombre. Están en evidente estado de intimidad sexual para que los espíritus protejan a las mujeres embarazadas y no aborten, los nacimientos dobles o con deformaciones están vistos como un castigo por parte de los espíritus. Ninguna de las formas esculpidas pueden ser tocadas o traeríamos la desgracia al poblado.

El sexo forma parte de los Akha desde edades tempranas, de hecho los jóvenes viven en su propia choza a partir de los 15 años y pueden dormir en pareja sin estar casados. Una creencia asegura que si en ese tiempo de convivencia los jóvenes hablan entre ellos; se casarán y si no, no son la pareja ideal.

Ser invitado a la mesa de los Akha es ser partícipe de la gastronomía que ofrecen las montañas: carne de pollo o cerdo, arroz, maíz, y un tipo de araña que cazan como delicatessen, son algunos de los alimentos que deben agradecerse con una ofrenda y una oración dirigida a los Phi; los espíritus que habitan en sus bosques.

Se ha dicho en Planeta Dunia

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