01 marzo 2013

Anfiteatro de El Djem (Túnez)


El pequeño pueblo de El Jem o el Djem está situado en la región tunecina de El- Mahdia. Es la antigua población romana conocida con el nombre de Thysdrus, fue fundada seguramente por los fenicios en el siglo III a.C. Situada en una zona agrícola pobre, no disfrutó de un desarrollo importante hasta el siglo II d.C. con la plantación masiva de olivos. Numerosos monumentos públicos fueron construidos a partir de entonces, algunos, aún pueden visitarse en parte. Los comerciantes enriquecidos gracias a una situación privilegiada de El Jem -dentro de importantes rutas comerciales- edificaron suntuosas casas de las que por fortuna, se han conservado magníficos ejemplos de mosaicos romanos.

Pero entre todas esas construcciones, sin lugar a dudas la que destaca por encima de todas es el anfiteatro. El Anfiteatro de El Djem, por aquel entonces Coliseo de Thysdrus, fue construido por orden del emperador Gordiano, durante la cuarta década del siglo III, aproximadamente en el año 238 d.C. Según la UNESCO es uno de los monumentos más elaborados de este tipo que se conservan en todo el mundo romano.

Su imponente arquitectura ha superado las vicisitudes del tiempo y no ha necesitado de abundantes restauraciones. La última tuvo lugar gracias a la colaboración de la Fundación Gulbenkian entre 1973 y 1980. El más célebre y más grande coliseo romano de África del Norte, tenía capacidad para unos 35.000 espectadores. Ocupa el sexto o séptimo lugar a nivel mundial (los eruditos no se ponen de acuerdo) después de los coliseos de Roma, Capua, (varios autores mencionan el de Pozzuoli, el de Milán o el de Autum en la Galia), Verona y Cartago (aunque algunos de éstos son actualmente escasas ruinas). Sus impresionantes dimensiones destacan majestuosamente entre las casas bajas de la población de El Jem.

Presenta una fachada exterior de 36 metros de altura, fabricada en toba muy porosa de tonos dorados, con tres hileras de arcadas de orden corintio que enmarcan dos series de huecos rematados con arcos de medio punto. Los tres pisos en la antigüedad contaban con un total de 60 arcadas corintias. La construcción tiene forma elíptica y alcanza unas dimensiones de 148 metros de longitud por 122 metros de anchura. La arena mide 65 por 39 metros y bajo su suelo tiene dos galerías en forma de cruz bordeadas de celdas abovedadas destinadas a los gladiadores o bien condenados a muerte, y a las temibles fieras (las otras; las del reino animal de cuatro patas) con las que luchaban a vida o muerte.

El acceso al anfiteatro se hacía por la planta baja a través de grandes arcadas, sobre las cuales había una inscripción simbólica (león, mujer, etc.) que correspondía a un barrio concreto de la ciudad. De esta manera los espectadores entraban y salían por la misma puerta que les estaba asignada y se evitaban angustiosas aglomeraciones. Esas mismas arcadas conducen hoy a unos pasillos paralelos al perímetro de la arena, de los que salen unas escaleras que conducen a los tres pisos superiores y desembocan en las gradas. Gracias a ello el Anfiteatro de El Djem es totalmente visitable.

Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979.

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